LOS ACONTECIMIENTOS DE LA BATALLA DE LA TABLADA


El pueblo de Tarija fue cercado a las cinco de la tarde del 14 de abril de 1817

Primero: EL ENCUENTRO CON LAS FUERZAS LOCALES

El encuentro de La Madrid con “…varios (otros) oficiales y con 100 hombres del país, bien armados…” se produjo en “…las inmediaciones de Tarija…”, (en lo que otros autores denominan la Cuesta del Inca), la mañana del 14 de abril de 1817. Aunque de la Cruz no lo indica, específicamente, es muy probable que entre ellos hubiera estado el Coronel Don Eustaquio Méndez, conforme lo mencionan los comandos españoles anteriormente citados y el mismo Bartolomé Mitre.

Segundo: EL CERCO A TARIJA

EL PACTO DE TREGUA Y LOS TRATADOS DE 1895


Por: Juan Manuel Fajardo - Abogado, Ensayista, Crítico de Cine / Este artículo fue publicado en el periódico La Patria el 31 de mayo de 2015.

La tregua de 1884 no fue resultado de una rendición incondicional de Bolivia; sucedió que luego de la derrota del Alto de la Alianza - Tacna, el 26 de mayo de 1880, y cuando las tropas bolivianas se replegaron hacia La Paz, Chile continuó la guerra, desentendiéndose de Bolivia consolidando la ocupación del territorio peruano. Los plenipotenciarios de Bolivia, Belisario Salinas y Belisario Boe-to suscribieron el Pacto de Tregua en Valparaíso el 4 de abril de 1884 en términos que les fueron impuestos, punitivos y no negociables. Luego de acaloradas discusiones, el parlamento boliviano finalmente aprobó la firma del acuerdo, debido en gran parte a la debilitada situación militar, y a la decisión de Chile de mantener un férreo bloqueo que colocó a Bolivia al borde del colapso económico.

TUMUSLA, LA ÚLTIMA BATALLA POR LA INDEPENDENCIA


Presentaremos un bosquejo histórico sobre la batalla de Tumusla, sus antecedentes, los hechos bélicos, y el fin de la fuerza realista en el Alto Perú.
El 9 de febrero de 1825, el Mariscal Antonio José de Sucre lanzó su famoso decreto invitando a las provincias altoperuanas a decidir su suerte. Pero para el cumplimiento del decreto, debía ser derrotado el último baluarte realista en el Alto Perú, el ejército del Gral. Pedro Antonio Olañeta.
¿Quién era el Gral. Olañeta?, ¿por qué no acató la Capitulación de Ayacucho? Era radical por excelencia, odiador del Virrey La Serna, enconado enemigo de Canterac y Valdez, oficiales españoles de alta jerarquía. Inició una guerra civil contra éstos, considerándolos liberales y nada fieles a la Corona. A raíz de estos hechos, sorprendió a las fuerzas patriotas, llegando incluso Simón Bolívar a pensar que se trataba de un general español disidente a favor de la Independencia.

9 DE ABRIL DE 1952.- GOLPE PLANIFICADO POR EL MNR DENOMINADO REVOLUCIÓN DEL 9 DE ABRIL

Barricada de fabriles en los barrios obreros de La Paz, 1952.

El golpe que planificó el MNR debía haber estallado en enero, pero finalmente, según el plan definitivo de los conspiradores, el golpe estalló el 9 de abril de 1952. Si este fracasaba en la ciudad de La paz, inmediatamente se levantarían 57 cantones, provincias y centros mineros para desatar la guerra civil; mientras tanto, en el sur del país se establecería un Gobierno Civil. Esta acción conjunta iba a obligar al Ejército a combatir en 100 lugares diferentes y en medio de una huelga general que se planeaba decretar. El pueblo salió a combatir desde las primeras horas del 9 de abril, ocasionando una auténtica insurrección popular, ante la avalancha popular el ejército salió a las calles, solo había dos posibilidades: o el pueblo se dejaba masacrar o se defendía con sus armas (granadas de cemento, bombas molotov, y otras armas caseras, además de armamento rústico). Así se desataron tres días de hechos violentos.

ESPIONAJE CHILENO A FAVOR DEL PARAGUAY EN LA GUERRA DEL CHACO



Extracto del periódico abc del Paraguay / Nota publicada el 31 de Octubre de 2004 / http://www.abc.com.py/edicion-impresa/suplementos/abc-revista/escrutadores-de-secretos-ajenos-793774.html

El gobierno chileno prestaba mucha atención y estaba al tanto de todos los aprestos bélicos bolivianos, pues desde la guerra del Pacífico, controlaba todo lo que hacía el gobierno boliviano y que podía afectarle en un hipotético caso. Estaba enterado de las adquisiciones de armas (cantidad, calibres, precios, etc.), además de la distribución y estructura de las guarniciones militares en diversos puntos del territorio boliviano (cantidad, jefes, oficiales, cantidad de armamentos, hasta de mulos y caballos), de empréstitos realizados por el gobierno del Altiplano.

A raíz del suceso del fortín Vanguardia, el canciller chileno había pasado al gobierno paraguayo -por medio del ministro plenipotenciario paraguayo en Santiago, doctor Vicente Rivarola-, toda la información de que disponía su gobierno. Esa es la razón por la que una calle asunceña lleva el nombre del doctor Conrado Ríos Gallardo.

Cuando el doctor Rivarola ejerció funciones diplomáticas en Buenos Aires, también el gobierno argentino le pasó información confidencial con respecto de Bolivia. Gracias a la colaboración del gobierno argentino, el Paraguay conocía los movimientos de tropas bolivianas que venían hacia el Chaco. El principal informante del doctor Rivarola era el coronel Asdrúbal Guiñazú, pariente suyo y jefe de Estado Mayor del ministro argentino destacado en Salta.

Por otras fuentes argentinas, el Paraguay conocía desde un año antes de iniciadas las hostilidades, que Bolivia carecía de artillería y sanidad militar, condiciones precarias de las fuerzas destacadas en el Chaco, condiciones de las vías de comunicación, trabajos de construcción de caminos, tiempo de viaje entre distintos tramos en auto, además de que los bolivianos carecían de escuela superior de guerra, etc.; régimen de alimentación de las tropas, además de la indisciplina que existía en algunas unidades militares. Sumado a ello, también el gobierno paraguayo pudo conocer que algunos jefes bolivianos, en vista de lo desfavorable de la situación al inicio de las hostilidades, dirigieron a su gobierno la conveniencia de pedir la paz con urgencia, que la guerra dividía en su propio seno al gobierno boliviano, y que la situación económica no era nada halagüeña.

Por otra parte, según el historiador boliviano Roberto Querejazu Calvo, un alemán que vivió en el Paraguay más de veinte años, vendió a Bolivia la información de que estaba actuando en Bolivia una treintena de espías paraguayos, entre quienes se encontraban el capitán Sosa Gaona, y los tenientes Antonio Vargas y José Barrios, trabajando con nombres y oficios supuestos, cuyas actividades fueron neutralizadas por la policía boliviana.

Unos años antes, otro oficial del ejército paraguayo llevó a cabo una misión confidencial en Bolivia, como muchos otros. Por orden del presidente Luis Alberto Riart y el ministro de Guerra y Marina, Manlio Schenoni, allá por 1924, el mayor Arturo Bray fue comisionado para explorar terreno y vías de comunicación en la zona del Chaco boliviano, entre el río Pilcomayo y las proximidades de Puertos Suárez, en el río Paraguay.

Para ello, Bray -con el nombre supuesto de Alfredo Brayton,- entró en territorio boliviano por la provincia argentina de Salta, cruzó hasta Santa Cruz de la Sierra, yendo a salir en Corumbá, en el Brasil.

"En la ciudad de Embarcación -cuenta Bray- el propio cónsul de Bolivia -sin sospechar mi auténtica identidad- me hizo entrega de un pasavante a instancias del jefe de policía de Salta, señor Lucio V. Ortiz, para el cual llevaba yo una carta de recomendación del senador argentino, señor Sánchez Bustamante, persona de ponderada gravitación política en la citada provincia. El nombrado cónsul de Bolivia -Arturo Arenas- me hizo entrega además de una carta de presentación para el mayor Bernardino Bilbao, comandante de la zona militar de Yacuiba, en la que me recomendaba como persona de honorabilidad, que puede transitar libremente por el territorio de su jurisdicción, pues va con fines comerciales".

Recuerda Bray que "acababa Bolivia de salir de una revolución, de suerte que no resultaba nada fácil dar con medios de movilidad ni de conseguir baqueanos ni acompañantes; las mulas -el caballo no sirve para los terrenos montañosos y las sendas resbaladizas- había que adquirirlas en cada una de las etapas del trayecto (...) Por irónico que parezca, fueron las autoridades militares bolivianas las que se mostraron más acogedoras y cordiales por cooperar en el cumplimiento de la misión que llevaba: en Yacuiba incluso fui invitado a tomar un copetín en el casino de oficiales, en agasajo de un supuesto acaudalado estanciero argentino, cuyo ganado se habían llevado en gran parte los revolucionarios. Claro está que, como quien no quiere la cosa, no descuidaba ocasión para referirme, con las debidas cautelas, entre mis camaradas bolivianos a la posibilidad de un conflicto armado con el Paraguay en un futuro más o menos cercano, del cual -decía yo- se venía hablando tanto. Por ahí no dejé de recoger impresiones y juicios de algún interés y no escasa oportunidad".

En aquel informe, Bray informaba que "el peligro boliviano no era inminente, pero sí real y efectivo"... Corría el año 1924.

En sus memorias, Bray cuenta que, en la preguerra, espiaban para Bolivia: Antonio Gustavino (Encarnación), el lituano José Antonio Levinsky (Colonia Independencia), el ruso Andrés Fenech (Cambyreta), Manuel Villalba (Mbocayaty) y Zulema Méndez, alias "Joaquina" (Asunción), entre otros.

Por su parte, Aniano Cabrera Gill, citado por el historiador concepcionero don Juan Samaniego, cuenta que allá por la década de los años 20, "pululaban por las calles de nuestra ciudad Concepción, andarines con la mochilla al hombro en estado generalmente andrajoso, con el aparente propósito de visitar a las autoridades locales, llevando en su maleta un cuadernillo en el que apuntaban datos de todas ellas, solicitando sus respectivas firmas". Eran, dice, espías bolivianos.

"Allá por el año 30, mi finado padre tenía una flota de camiones de cargas que transportaban mercaderías a una población yerbatera y floreciente llamada Ñu Porä (...) Como es lógico, siempre mi padre necesitaba mecánicos en su taller de reparación. Un día aparece un señor de porte distinguido que dice llamarse Lebrino, con ojo postizo, con notable conocimiento de mecánica, a quien mi padre contrató para dicho servicio.

"Llamaba poderosamente la atención de mi padre que este señor Lebrino, salía y se dirigía permanentemente hacia el hotel Francés, donde ya frecuentaban jefes y oficiales que se dirigían al Chaco.

"El estallido de la guerra era inminente, pero lo que más llamaba la atención de este señor, eran los gastos que hacía en compañía de jefes y oficiales; de ahí que mi padre, averiguando de dónde provenía tanto dinero para tanta orgía, pues el sueldo que percibía no justificaba tales gastos, tal fue su sorpresa cuando le informaron que era el gerente general de la casa Segundo Antonioli S.A., señor Tubino, el que le proveía dicho dinero, por encargo de algunas firmas comerciales de Buenos Aires.

"Un día desapareció de la ciudad..." 
Parece ser que los informes que proporcionaba este espía, dieron las bases para el ametrallamiento que sufrió Concepción algún tiempo después.

Estas y muchas otras historias se cuentan de los espionajes y contraespionajes en ambos países en conflicto. Con todo, es un tema que aún no se estudió con detenimiento, pese a haber sucedido hace siete décadas y forma parte de nuestras historias nacionales.
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10 DE NOVIEMBRE DE 1810; LA REVOLUCIÓN DE POTOSÍ


El pueblo potosino también contribuyó con una acción decidida a la independencia de las tierras del Alto Perú del dominio español.
La acciones se dieron cuando el primer ejército “auxiliar” enviado por la Junta de Buenos Aires, ingresó a tierras de Potosí bajo las órdenes de los generales argentinos Eustaquio Días Vélez, Antonio Balcarce y el responsable de la expedición el Dr. Juan José Castelli, representante de la Junta.
A la noticia del avance del ejército argentino hacia Potosí, los jefes españoles Vicente Nieto y José Córdova, reunieron fuerzas y se dirigieron hacia Cotagaita donde esperaban resistir la incursión del ejército auxiliar. Las fuerzas de Castelli lanzadas al ataque concluyeron por ser rechazadas, entonces simularon retirada general hacia Suipacha, estratagema con la cual consiguieron que los realistas salieran de sus reductos y el 7 de noviembre de 1810 se libró esta histórica batalla, Suipacha, donde los realista llevaron la peor parte, derrotados empren-dieron la retirada, Córdova hizo conocer a Castelli las condiciones para una capi-tulación honrosa, pero la proposición fue rechazada y sustituida por otras exigencias, que los realistas consideraron inaceptables.

OVIDIO MESSA, EL GRAN TALENTO QUE NACIÓ EN EL CHACO


Por: Rodolfo Aliaga / Este artículo fue publicado en el periódico La Razón de La Paz el 27 de julio de 2017.

Este jueves se conoció el deceso del exjugador boliviano Ovidio Messa en Alicante, España, a los 64 años. El fútbol nacional está de luto por la partida de uno de los jugadores más talentosos surgido del chaco boliviano, quien mostró su destreza en los equipos más grandes del país y en la selección boliviana.
Fue considerado por los especialistas como uno de los mejores enganches de Bolivia. Elegante en el traslado del balón, visión de campo y buena pegada de larga y media distancia eran algunos de sus principales atributos.
Tras sus inicios en el balompié cochabambino, jugando para el club Petrolero, Messa fue forjando una carrera que después lo catapultaría a los primeros sitiales del fútbol nacional. Trascendió en Chaco Petrolero de La Paz, en 1972, donde fue gran figura al lado de otro renombrado exfutbolista, Adolfo Flores, con quien conformó una mancuerna de lujo.
Del club albiverde paceño pasó a The Strongest, equipo con el que fue campeón en 1977, ingresando en la historia del fútbol nacional, debido a que se trataba del primer torneo de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano.

 Ovidio con la camiseta de petrolero de Cochabamba. Foto: La Razón. 

En el conjunto atigrado llegó a ser ídolo por las repetidas jornadas en las que desbordaba talento y enamoraba a los hinchas por su gran capacidad futbolística y por su liderazgo en el equipo.
Tras su estadía en The Strongest, llegó el momento de jugar en el club Bolívar. En la Academia encajó perfectamente, su estilo de juego técnico y elegante lo llevaron a destacar en el equipo celeste durante 1984.
Su destacada trayectoria en el fútbol boliviano lo llevó a traspasar las fronteras y recalar en dos grandes del Paraguay: Guaraní y Libertad.
A la selección boliviana llegó a fines de los 70 con una camada de futbolistas de provincia como Carlos Aragonés, Edwin Espinoza y Tamayá Jiménez. Defendió los colores de la Verde en sucesivas oportunidades.

El equipo que fue primer campeón de la Liga del Fútbol Profesional Boliviano. De pie: Reinoso, Fontana, Concha Algarañaz, Iriondo y Peña; en cuclillas: Paredes, Bastida, Ruiz, Lattini, Messa y Cañelas.

En 1977 selló su mejor actuación durante la eliminatoria rumbo al Mundial de Argentina 1978, al mando de Mesa y Aragonés Bolivia eliminó a Uruguay y Venezuela pero no pudo instalarse en la cita ecuménica por una decisión de último momento que alargó la competencia y dejó a la selección nacional fuera del Mundial.
Al finalizar su carrera como jugador, a mediados de los 80, comenzó otro sendero hacia el éxito como entrenador de fútbol. Dirigió a varios clubes y sus inicios fueron como ayudante técnico del argentino Jorge Habbeger en el club Bolívar en 1991.
Después de su experiencia en el equipo celeste decidió iniciar su propio camino que lo llevó a comandar los cuerpos técnicos de equipos como Oriente Petrolero, Wilstermann, Blooming, Independiente Petrolero, The Strongest.
También estuvo al frente de selecciones menores bolivianas, como el sudamericano Sub-20 de Argentina en 1999 acompañando a una camada de jóvenes jugadores que años más tarde fueron referentes de la selección mayor como Ronald García, Gatti Ribeiro, Carlos Arias o Lorgio Álvarez.
Fue ayudante de campo de Héctor Veira en la selección absoluta entre 1999 y 2000.
Luego se marchó a España donde radicaba hasta ahora. En 2005 la selección volvía a convocarlo para que asuma como DT en los últimos cotejos de la Verde en las eliminatorias hacia Alemania 2006.
En ese períplo promocionó a varios jugadores jóvenes que trascendieron en el primer equipo como Carmelo Angulo, Doyle Vaca, Joselito vaca o Danner Pachi.
Después de su paso como seleccionador estuvo constantemente preocupado por lograr un mejor desarrollo del fútbol boliviano, presentando proyectos a la Federación Boliviana de Fútbol.

Messa en el club Bolívar, Ovidio es el penúltimo de la fila de abajo. Foto: Colección Julio Mamani.

OVIDIO MESSA ADVERTÍA UN ESTANCAMIENTO EN EL FÚTBOL BOLIVIANO

En una entrevista que realizó Marcas de La Razón en marzo de 2014, Ovidio Messa, una de las leyendas del fútbol boliviano, evaluó la realidad de de este deporte en el país, tras vivir 12 años en España.
El destacado futbolista, quien falleció este jueves 27 de julio en Alicante, España, consideraba que el balompié nacional se había estancado.
Aquí reproducimos esa entrevista, para recuerdo de todos sus admiradores.
— ¿Qué labor cumple en el país?
— Estuve por el eje central de las ciudades de Bolivia, también en Yacuiba, donde ahora intento hacer algo para que mejore el fútbol de esta parte, el objetivo es que progrese.
— ¿Dónde estuvo?
— En España, radiqué 12 años, entre alguna ida y venida relámpago acá. Ahora, en Santa Cruz me hicieron una propuesta para trabajar aquí en el Chaco y desarrollar algún proyecto para los chicos, cursos a los entrenadores. Es decir, yo soy el asesor en todo el trabajo relacionado con el fútbol de aquí, en Yacuiba.
— ¿En qué consiste el proyecto?
— Sentar las bases de trabajo en menores, preparar a los 70 entrenadores que hay por toda esta zona y paralelamente asesoramos a Petrolero de Yacuiba para que suba a la Liga.
— ¿Fue DT en España?
— Claro, estuve en Alicante, donde trabajé con muchos niños durante años, muchos pasaron a Hércules, por la proyección que tenían.
— ¿Por qué no siguió?
— Porque luego su economía flaqueó, ya no dio y se tuvo que apelar a una decisión así.
— ¿Como ve a Petrolero?
— Bien, Milton Maygua trabaja bien, ahora estamos en un hexagonal rápido. Ya ganamos en Yacuiba la semana pasada, igual a Callejas, luego nos tocará ir a Cobija. Las expectativas son buenas para que el equipo suba a la Liga.
— ¿Cómo encontró después de 12 años al fútbol boliviano?
— Afuera siempre trataba de enterarme de lo que pasaba. Ahora que volví me doy cuenta de que siguen los mismos problemas de antes. Vi que las ciudades cambiaron mucho: La Paz, Santa Cruz, Cochabamba y Yacuiba, y lo único que no ha cambiado es el fútbol, siguen exactamente los mismos problemas.
— ¿Qué problemas?
— Los que teníamos de cuando ya era técnico. Vuelvo y siguen los mismos líos de la Liga, federación, ANF. Que las divisiones menores nunca más son como antes, el fútbol profesional no cambió nada. Seguimos en una categoría inferior, del medio para abajo a nivel internacional.
— ¿Por qué cree que es?
— No lo sé, la estructura es la misma y eso lo decimos hace 20 años. Tres cabezas no pueden dirigir. Veo que casi todo cambió en el país, menos el fútbol. Creo que debemos volver a las asociaciones, como antes. Sino terminarán de desaparecer los equipos, como pasó con Municipal, no sé qué será de Always Ready, 31 de Octubre, Chaco Petrolero, esos que eran competitivos y tenían inferiores.
— ¿Cómo era el fútbol en su época de futbolista?
— En las asociaciones locales los equipos se hacían fuertes.  En La Paz habían diez equipos fuertes y luego se iba a un Nacional con el resto, pero todo muy competitivo. Y en las otras ciudades estaban Litoral o Petrolero de Cochabamba.
— ¿Qué se debe hacer?
— Una sola estructura, planificar, tener objetivos y alcances y comenzar a trabajar desde abajo hasta el fútbol profesional, todo coordinado, encadenado hacia un fin. Lo que pasó con Venezuela, Ecuador y Chile, por ejemplo.
— ¿Qué sabe de los grandes del fútbol boliviano?
— The Strongest ganó harto, pero sé que Bolívar va a recuperar, porque siempre tuvo buenos jugadores.
— ¿Y qué se enteró de la selección boliviana?
— Nos fue mal, pero otra vez volvemos al inicio, pues no cambiará nada mientras todo siga como ahora, así se traiga al mejor entrenador del mundo. Me fui hace 12 años y al volver sigue igual todo.
— ¿Cree que Bolivia puede ir al Mundial de 2018?
— Como estamos, deberíamos encarar un trabajo enmarcado en un proceso y seguro que con lo sembrado pensar, no en ese Mundial, sino en el próximo. No creo que lleguemos bien de aquí a cuatro años, excepto pase algo, pero...
— La selección no tiene entrenador, ¿usted aceptaría el reto de dirigirla los dos amistosos (ante España y Grecia)?
— Volví de mucho tiempo y estoy sin ver el fútbol de acá, estoy conociendo a muchos jugadores y creo que (el entrenador) debería ser uno que ya está aquí. Ahora para dos partidos no creo que alguien acepte, porque todos piden un proyecto a largo plazo. Yo estoy preparado para dirigir a un equipo de fútbol profesional y puedo hacerlo porque soy libre de trabajar. Por ahora solo estoy asesorando en el Chaco boliviano
Dio sus primeros pasos en Petrolero
Datos:
Inicios
Ovidio Messa  recuerda que como jugador profesional comenzó en el desaparecido Petrolero, de Cochabamba.
Chaqueño
“Jugué en el Tigre y en Bolívar, pero siempre dije que mi equipo de corazón es Chaco”, dice.
Edad
Ovidio Messa nació en Yacuiba el 12 de diciembre de 1952. Tiene 61 años y cuatro hijos: Claudio, Carla, Carlos y Rodrigo.
Equipos
Jugó en Petrolero, Chaco,  Bolívar, The Strongest, Guaraní y Libertad, los dos últimos  de Paraguay; y en la selección.

Un habitual en la selección boliviana de los 70.

ESTADIO PROVINCIAL DE YACUIBA CAMBIARÁ DE NOMBRE A OVIDIO MESSA

El estadio Provincial de la localidad de Yacuiba, pasará a llamarse desde este jueves, estadio "Ovidio Messa Soruco", como homenaje al exseleccionado nacional, que falleció esta madrugada, la Asamblea Regional del Gran Chaco emitió una resolución al respecto.
"La Asamblea Regional del Gran Chaco, a nombre del pueblo chaqueño, anuncia a través de una Disposición Normativa Regional, y en una sesión especial, se va a denominar al Estadio de Yacuiba, con el nombre de Ovidio Messa Soruco, como justo homenaje póstumo y reconocimiento a este deportista chaqueño", redactaron en la resolución.
Antes de la resolución, el presidente Evo Morales, realizó la sugerencia y petición de cambiar el nombre del estadio del Chaco en honor a la memoria de Ovidio Messa.

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TARIJA LA ERA INDUSTRIAL QUE DECAYO POR FALTA DE APOYO


Por: Julio Álvarez Mercado tarijahistorica.blogspot.com

En el periodo comprendido entre1900 a1950 conocido como la época de la floreciente actividad económica en Tarija, se instalaron importantes casas comerciales dedicadas a la importación de bienes y servicios destacando entre estas “Trigo, Hermanos” , empresa que tenía sucursales en Camargo, Tupiza, Cotagaita en el Departamento de Potosí y Yacuiba y Lagunitas en la provincia Gran Chaco; “Jofre e Hijos”, “ Juan Navajas” , “Moisés Navajas” , “Hermanos Paz” , “Víctor Navajas” , “Trigo y Compañía”, “José Arce”, “Guillermo Schnorr”, “Pio Arellano”, “Rafael Núñez”, “Oller y Crusellas”, “Mateo Aráoz” . Estas empresas de constitución y estructura básicamente familiar marcaron un hito en la actividad económica y comercial de Tarija, generaron un ambiente próspero y favorable en la economía de la capital y en el bienestar de los propietarios y empleados que lograron “especializarse” en labores de Contaduría, almacenaje, kardex, transporte y banca, entre las más importantes y requeridas.

LA FLOTA YUNGUEÑA Y SUS CHOFERES DEL “CAMINO DE LA MUERTE”

Los volantes a Yungas, esos intrépidos choferes que exploraron el “camino de la muerte”

Por: Ivone Juárez / Pagina Siete, 1 de mayo de 2016.

A inicios de 1960, cuando a los tambos de La Paz todos los días llegaban los camiones de los Volantes a Yungas cargados de fruta y personas, la ansiedad de los comerciantes y compradores crecía al escuchar las historias que traían los choferes que habían atravesado una vez más el "camino de la muerte”. Esa serpenteante y estrechísima ruta de tierra construida al borde de precipicios camuflados por una densa vegetación que llevaba al paraíso de La Paz: los Yungas.
Las historias, en su gran mayoría, eran sobre camiones volcados o desaparecidos en los precipicios que parecían no tener fin y sobre actos heroicos para ayudar a los heridos y rescatar a los muertos. Así, el temor por el "camino de la muerte” crecía más y más, menos para José Harb, Carlos Cortez, Alfredo Heredia (al que llamaban El Huallajtas), José Lanza, Julio Valencia, Julio Miranda, el K’ullu Salmón, el doctor Michel y otros transportistas que desafiaron todos los temores y decidieron implementar el primer transporte de pasajeros a Yungas en flota.

LOS ARGENTINOS QUE PELEARON PARA EL PARAGUAY EN LA GUERRA DEL CHACO

Camión con soldados del RC 7 “Grl. San Martín” dirigiéndose al frente de batalla. 

Este artículo fue publicado en: www.revisionistas.com.ar

De acuerdo con lo que informaban los bolivianos, desde noviembre de 1932, el Paraguay contó, entra las unidades del 2º Cuerpo de Ejército que cubrían la Zona Toledo-Corrales, con un regimiento denominado general San Martín, compuesto por ciudadanos argentinos reclutados en Corrientes y Formosa, con la cooperación complaciente de las autoridades argentinas. (1)
Otra nota expresaba: “acabo de recibir carta de N. N. radicado en Goya (Corrientes) que de esa ciudad han partido 30 ciudadanos argentinos como voluntarios a enrolarse en las filas paraguayas habiendo recibido cada uno una suma de dinero antes de partir”. (2)
Un informe de igual procedencia señalaba que al efectuar el ministro boliviano los reclamos correspondientes ante el canciller Carlos Saavedra Lamas éste expresó que el gobierno argentino ante las denuncias de que en Goya se estaba organizando un regimiento de caballería de voluntarios argentinos para apoyar al Paraguay, había prohibido y evitado esa organización.  Consideraba el mismo boliviano que ello fue sólo una excusa para salir del paso porque esa organización no fue evitada y el hecho evidente es que el regimiento “San Martín” en noviembre de 1932, estuvo actuando en Corrales. (3)
Se puede sin embargo señalar que el canciller argentino podría haber sido sincero ya que había dos líneas dentro del gobierno, la de la cancillería que sostenía la neutralidad y la defendida por el presidente Agustín P. Justo y especialmente por su ministro de Guerra el general Manuel Rodríguez, totalmente inclinado a apoyar a Paraguay.

Formación del Regimiento de Caballería Nº 7 en Asunción

En Asunción funcionaba la “Casa Argentina”, donde se reunían los argentinos y los paraguayos que apreciaban a la Argentina.  Al conmemorar el 16 de agosto de 1932, el aniversario de la muerte del general San Martín, un grupo de dirigentes que allí se encontraban intuyó que la guerra no sería ni un desfile ni un paseo militar.  Por ello se movilizaron para auxiliar a su segunda patria decidiendo, además de reunir fondos para ayudar a los combatientes, formar con voluntarios argentinos un Regimiento de Caballería. (4)
El presidente de la casa juntamente con otros compatriotas residentes se dirigieron al Estado Mayor paraguayo para ofrecer sus servicios y esbozar su plan, que pronto se transformó en acción.
El Estado Mayor aceptó la propuesta asignándole el Nº 7.  Se lo denominó “Grl. San Martín” y la Casa Argentina se convirtió en su Cuartel General donde acudieron los voluntarios para solicitar su incorporación.
La oficialidad la componían varios argentinos: 2º Jefe era el mayor Domingo Barrios, los tenientes Aristigueta, Lezica, Barrera Flores y Ortiz fueron Jefes de Escuadrón o de Pelotón.  El Estado Mayor designó jefe al mayor Francisco Vargas quien cumplía en ese momento las funciones de edecán del presidente de la República del Paraguay.
Estaba compuesto por cuatro escuadrones: el primero se llamó “Encarnación” por que sus componentes procedían de esa ciudad; el segundo “Coronel Bogado”, el tercero “General O’Higgins” y el cuarto “Sargento Cabral”.
La colectividad argentina corrió con los gastos de uniforme y equipo, contando con donaciones locales y con las enviadas por la Comisión de Buenos Aires. (5)
El diario de Asunción “El Orden” el 9 de noviembre de 1932 informaba que una comisión de damas argentinas presididas por la señora Dora Elena Gelosi había llegado a bordo del barco “Ciudad de Corrientes”, procedente de Buenos Aires y trayendo una bandera de guerra para el regimiento “Gral. San Martín”.  Además entregaron material sanitario y vestuario donado por las instituciones benéficas argentinas que apoyaban a Paraguay.
Cabe destacar que la participación de la señorita Gelosi en la formación del RC general San Martín, del que fue madrina de guerra, fue decisiva.  Los Gelosi eran una familia italiana que había emigrado a Argentina a fines del siglo XIX.  Por razones de salud Nazareno Gelosi, que vivía en la localidad de Martínez, Pcia. de Buenos Aires, pasaba los inviernos en Asunción; cuando estalló la guerra, su hija menor, Dora, que por ese entonces tenía 27 años decidió quedarse en la ciudad, ya que tenía muchas amistades producto de sus estancias invernales.  Dora, había nacido en Buenos Aires y se consideraba a sí misma ciudadana de tres naciones: Italia, Argentina y Paraguay.  Dora siempre lamentaba no haber nacido hombre para tener la libertad de hacer aquello que le apetecía, soñaba con hacer todo lo que le estaba vedado por ser mujer.  Cuando comenzó la guerra hubiera dado cualquier cosa para poder alistarse en el ejército e ir a combatir contra los invasores del Chaco boreal, pero tuvo que conformarse con organizar campañas de beneficencia y de recolección de fondos para equipar a las tropas que partían para el frente.
El 14 de noviembre de 1932, cuando el Regimiento desfiló por Asunción para embarcarse hacia el teatro de operaciones, lo hizo marchando con su abanderado el voluntario argentino teniente 1º Angel Alvarenga a la cabeza, portando la bandera traída de Buenos Aires.  Las bandas militares que acompañaban el paso de las tropas ejecutaban la marcha de San Lorenzo cuyos sones electrizaban a la gente.  Los soldados cantaban el Himno de su Regimiento, compuesto por M. I. Bordón.
De acuerdo con lo expresado por el corresponsal de guerra del diario “La Razón” de Buenos Aires en el teatro de operaciones, doctor Manuel María Oliver, el Regimiento había recibido la caballada de Corrientes y Entre Ríos (6) pero nunca pudo usarla ya que en la guerra siempre marchó y luchó de a pie.
Al Chaco no fue posible llevar caballos; a poco de empezar la guerra los animales que llevaron los RC 1 Valois Rivarola, RC 2 Toledo, RC 3 Mongelos, RC 4 Aca Verá, RC 5 Aca Carayá y RC 7 general San Martín, desaparecieron por falta de agua y alimentos.
Si se hubieran llevado al Chaco los 10.000 caballos necesarios para las unidades de caballería hubieran consumido el agua necesaria para 50.000 hombres, y ese lujo en el Paraguay no podían dárselo.
Fortin Campo Esperanza, Soldados del Regimiento San Martin partiendo hacia el frente de Toledo.

La despedida al RC 7 y el embarque hacia el frente de guerra

La junta de argentinos que había prohijado la formación del RC 7 expresó en un hermoso manifiesto el origen de la iniciativa.  Se señalaba que como “Testigos de un largo proceso cuya violenta solución no ha perseguido el Paraguay, los argentinos residentes tenemos señalado un puesto obligado de colaboración en el esfuerzo nacional… se trata de trabajar tenazmente con los hermanos paraguayos en la organización y equipamiento de una nueva unidad de caballería llamada General San Martín.  La sola enunciación del nombre… acelera las palpitaciones argentinas… por la formación de un cuerpo de Ejército a cuyo frente fuera tutelando sus destinos, la figura inmortal del vencedor de San Lorenzo, Maipú y Chacabuco… que el futuro regimiento San Martín figure pronto en los partes militares con el triunfal laconismo, propio del Gral. San Martín.  Lo que de nosotros depende, que se haga pronto y bien”.
La madrina del Regimiento pronunció también un discurso de despedida, señalando que la bandera tejida con amor, seda y oro, “la entrego a vuestra custodia con emoción porque veo presagios de glorias inmaculadas y el índice elocuente de la fraternidad de nuestros pueblos… cuando argentinos y paraguayos unidos en un solo corazón penetren en la tierra hollada por el invasor, los bosques del Paraguay legendario se poblarán nuevamente de laureles allí donde a su paso tremole el estandarte del regimiento “José de San Martín”, personificación de las glorias más puras de América.  Soldados ahijados os dejo en manos de Dios y de la Patria”.  (7)
Y por ello “Esos pingos del Gral. San Martín no han de parar hasta llegar a Santa Cruz de la Sierra”. (8)
Al prepararse para enfrentar a los paraguayos, el general Peñaranda, Comandante en Jefe del Ejército de Bolivia, consignaba en el parte del 13 de diciembre de 1932 que hasta ese día se había constatado que en la zona se encontraban entre otros, “el Regimiento 7 de Caballería Gral. San Martín” cuyo jefe era Plácido Jara, el mismo que atacó nuestra ala izquierda en días anteriores, habiendo sufrido un rechazo rotundo.
Cabe destacarse la posible confusión del jefe boliviano porque Plácido Jara nunca estuvo al frente del RC 7 sino que comandaba “Los Macheteros de la Muerte” también llamados “Voluntarios de la Muerte” cuya zona de acción era el área del Pilcomayo.
Recién en enero de 1933 se convirtió en el Regimiento 6 de Caballería general Escobar, perteneciente al III C. E.; su principal actividad, más que la acción militar fue aportar informaciones útiles sobre el terreno, los caminos existentes en la región y la situación militar de ese sector.  (9)
En un encuentro entre ellos y el mayor argentino Alberto Da Rocha, éste refiere que: “flacos, sucios, harapientos y feroces, los Voluntarios de la Muerte que comandaba Plácido Jara… salen de los fortines paraguayos de la zona del Pilcomayo y sin pedir ni dar cuartel, sin más elementos que la audacia y valor indómito, han recuperado en pocos días muchas leguas que estaban en poder de Bolivia”.  Con respecto a la estrategia utilizada agregaba: “Ataca en todas y en ninguna parte.  Es el fantasma como la pora (sic), nadie la ha visto y todos creen.  El monte lo traga y el monte lo vuelve a la escena, a distancia de leguas, y sale por donde no podía salir y pasa por donde no podía pasar”. (10)

Viaje hacia el teatro de operaciones

El RC 7 “Grl. San Martín” se embarcó hacia el teatro de operaciones en el vapor “Holanda”, llamado así por su lentitud.  Llevaba alrededor de 1.000 hombres en cubierta y en su bodega transportaba material bélico y los equipos correspondientes.  El viaje hasta Puerto Casado duraba cuarenta horas, desembarcando en algunos puertos para ranchear a la tropa, siendo las comidas pagadas gustosamente por los pobladores.
Al reiniciar el viaje se advertía, muchas veces con sorpresa la presencia de hombres vestidos de civil, que eran polizones que querían ir al frente.  Al acercarse a Casado, desde el barco se apreciaba las estancias y las chimeneas de las fábricas de tanino de los hermanos Carlos y José Casado.
Pero al bajar los soldados se encontraban con la verdadera cara de la guerra: largas filas de heridos, recién llegados del frente, enfermos, desnutridos y agotados esperaban embarcarse en el “Holanda” hacia los hospitales de sangre.
Los soldados subieron al Ferrocarril Gran Central Chaco que sería el que soportaría, en sus múltiples viajes de ida y vuelta desde Casado a Km 145, el peso de la guerra.  En el convoy que constaba de 24 vagones, los soldados viajaban generalmente subidos a los techos, y sólo renovaban el agua de sus caramañolas en los Km 40 y 80.  Entretanto se animaban con cantos y de tanto en tanto con un largo sapucay.
Acompañados de las infaltables bandadas de mosquitos que los acompañarían a lo largo de toda la campaña, avistaron al amanecer el campamento donde camiones y carretas maniobraban a la espera de los soldados.  Al descender se repetían las mismas imágenes, heridos, muertos y hombres ansiosos por tener alguna noticia de Asunción.
Nuevamente una pregunta recorría el regimiento: “¿Así era la guerra?”  Nadie respondía porque sabían que iba a ser peor. (11)
Los malos momentos continuaron pues fueron bombardeados por la Aviación Militar enemiga quien ya lo había hecho en el establecimiento del progresista industrial argentino José Casado, en donde hubieron víctimas inocentes entre los trabajadores extranjeros, la mayoría de ellos argentinos.  “Estos atentados a la civilización y convenciones internacionales no daban ventajas al enemigo, ni llevaban aparejadas un objetivo táctico.  Si querían atacar debían haberlo hecho sobre barcos paraguayos y no sobre la población civil”. (12)

Un grupo de “voluntarios” argentinos. De izq. a Der. de pie Tte 1º Dr. Maciel, Tte 1º Dr. Rosensweig, Capitan Dr. C. de Sanctis, practicantes Ttes segundos Medina y Bonino. Sentados un soldado y practicante Vannucci. 

Las campañas del RC 7

En ese momento el RC 7 general San Martín formaba parte del II Cuerpo de Ejército, con los RI 5 general Díaz, RI 8 Piribebuy, TI 14 Cerro Corá, RC 1 Valois Rivarola y los GA 3 y GA 5; la reunión en la zona Corrales-Toledo se concretaría recién en enero de 1933.
El II CE estableció su puesto de Comando en Trébol, una de las colonias mennonitas, deteniendo el avance boliviano hacia Toledo con el RC 7 general San Martín.  Su jefe en esa acción era el teniente coronel Sigifredo Melgarejo y 2º comandante era el mayor Francisco Vargas, contando con un efectivo combatiente de alrededor de 800 hombres. (13)
Al llegar a Fortín Toledo los oficiales argentinos se captaron las simpatías de sus camaradas de otras unidades.  “Nos sentíamos altamente satisfechos y orgullosos ver que no estábamos solos, pues teníamos como voluntarios a nuestros hermanos y vecinos, los argentinos.  Los jóvenes argentinos, por su don de gente, de caballeros francos y leales, por su sereno valor personal, supieron conquistar muy pronto el cariño, el respeto y la admiración de sus jefes y camaradas y el corazón de los soldados” (14).  Comenzó de inmediato la tarea de patrullaje, exploraciones, etc., dedicándose a reconocer el sector para no dejarse sorprender por el enemigo, bastante activo para esa época.
El 1º de enero de 1933 el jefe, acompañado de un grupo de oficiales y el médico del Regimiento doctor Cecilio Recalde, marcharon en camión hacia Corrales, fortín avanzado ubicado a 15 km de Toledo, en misión de reconocimiento.  El ejército boliviano emboscó y atacó al RC 7, que sufrió un intenso bombardeo, lo que le permitió capturar el fortín Toledo; ante la imposibilidad de seguir defendiendo su posición el RC 7 decidió retirarse.
Los camiones en que marchaban fueron ametrallados; tras ellos el vehículo que trasladaba a la Plana Mayor paraguaya fue también ametrallado muriendo sus ocupantes.  En el interior del vehículo se encontró una maleta que contenía toda la documentación del Regimiento San Martín y comprobaba la procedencia de sus integrantes. (15)
La versión de un testigo paraguayo es diferente, señalando que los bolivianos atacaron al jefe y su plana mayor cuando regresaban al fortín atacado.  Los ocupantes sorprendidos se defendieron con sus pistolas y los bolivianos se retiraron.  El médico que iba desarmado se tiró del camión, internándose en el monte.  Deambuló cuatro días por el monte alimentándose con huevos de pájaro, frutos de cactus y chupando agua del caraguatá, hasta que fue hallado semiinconsciente y agotado, siendo evacuado con urgencia a retaguardia. (16)
El Regimiento, cumpliendo órdenes del Comando, se retiró a ocupar unas posiciones intermedias entre los fortines Corrales y Toledo, lugar que se denominó “Puerto Betty”.
Las tropas bolivianas atacaron Corrales presionando a la guarnición del RC 7, que se defendió sin ceder terreno a pesar de la superioridad del enemigo; casi no se dispararon tiros, pero el accionar de los machetes produjo una verdadera carnicería; entre los defensores paraguayos se destacaron los tenientes argentinos Ortiz y Aristigueta, quienes murieron en la acción.
Los capitanes argentinos Barrera Flores y Aguirre acudieron con sus escuadrones en su auxilio, decidiendo favorablemente la suerte del combate.  Los oficiales argentinos muertos en la acción fueron enterrados en las cercanías de Corrales (17), quedando el RC 7 en la reserva del cuerpo ya que, con los otros regimientos que formaban el II Cuerpo, se encontraban debilitados por la fatiga y por las epidemias de disentería y tifoidea. (18).
Al continuar la ofensiva paraguaya para recobrar Toledo, el RC 7 participó con menor número de efectivos.  La concentración de tropas paraguayas en la zona respondía a una serie de factores favorables: abundancia de agua, aprovisionamiento fácil y despliegue de las tropas en posiciones fortificadas en forma de semicírculo.  La batalla duró cerca de dos meses, luchando ambos ejércitos con gran valentía.
El RC 7 tuvo la responsabilidad de frenar el avance boliviano en el flanco derecho; carentes de armas defendió sus posiciones a machetazos, lo que da la pauta del estado en que quedó el campo de batalla, con cadáveres mutilados desparramados por doquier.  El Regimiento, con su acción limpió el camino hacia Corrales.
Pero no sólo los restos de los soldados muertos dejó en sus trincheras el 3er Cuerpo del ejército boliviano en su retirada, sino miles de fusiles y una buena cantidad de equipo de gran utilidad para defender las posiciones.  El Alto Mando boliviano citó como ejemplo a imitar por sus tropas la conducta de los defensores de Toledo. (19)
También en ese momento el RC 7 fue el regimiento más castigado y agotado, tanto por las bajas en combate como por la epidemia de paludismo, que no se podía controlar por falta de quinina. (20)
Desde un lugar no indicado del Chaco paraguayo se informaba a la Comisión de Damas Argentinas “Pro Regimiento Grl. San Martín” acerca del desempeño del mismo, que luchó con honra y entereza en las misiones encomendadas, siendo fieles depositarios de la confianza en ellos depositada: “en este puñado de hombres que han dejado sus plumas y sus elementos de chacra para cambiar por el destructor fusil y venir con la voluntad férrea de vencer o morir. (21)
Durante el desarrollo de las operaciones tendientes a avanzar hacia el Oeste el RC 7 pasó a formar parte del I Cuerpo de Ejército; se formaron varios destacamentos, entre otros el “Ramos”, que fueron constituidos con regimientos sacados de las divisiones I, II, VI, VII y VIII.  El destacamento Ramos comprendía varios regimientos, incluido el RC 7 al mando del capitán Pastore. (22)
El plan paraguayo disponía actuar en el envolvimiento del ejército boliviano por el Oeste concentrando tropas en el Fortín Francia, sacándolas de Toledo, Falcón y Campo Aceval.  El Comando del Primer Cuerpo resuelve confiar al D7 ampliado la misión principal; el 12 de noviembre se incorporó el RC 7, siempre al mando del mayor Pastore, recientemente ascendido, procedente de Toledo. (23)
Durante el desarrollo de la campaña apareció el RC 7 con una misión de envolvimiento sobre el ala Oeste del enemigo.  En las distintas acciones llevadas a cabo entre el 3 y el 12 de diciembre de 1933 la más importante fue el haber logrado cortar el camino de retirada de los bolivianos en el Km 21 de Alihuatá-Saavedra.

Tanque capturados por los argentinos del regimiento 7 de caballería.

Los tanques alemanes

En esa oportunidad, el 9 de diciembre, oyeron un ruido “como de ferretería”, agazapándose y poniéndose a resguardo de un quebracho que le cortaba el camino observaron a “dos monstruos de forma desconocida que disparaban ráfagas de ametralladoras y cañonazos… los dos tanques de guerra, que otra cosa no eran, intentan atropellar las barreras de troncos; no pueden pasar y detienen la marcha”.
Los soldados se acercaron disparando sus armas que no hacían mella en el acero, tocando al “bicho raro” que estaba caliente; espiaron por una rendija gritando “salí boli, no tenga miedo, no sea zonzo”, viendo dos ojos azules tan asustados como ellos que los miraban.  Por la rejilla pasaron un cigarro prendido, recibiendo como respuesta una bocanada de humo.  “La muchachada grita su pii… puuu (24) de guerra y tambolean con la culata del fusil los flancos de los tanques” (25)
El RC 7 tomó los dos tanques de guerra, “cuyos sirvientes huyeron capturando sólo un oficial alemán herido, que intentó hacer funcionar las piezas del cañón y ametralladora pesada de que está armado uno de los tanques.  El otro tenía dos ametralladoras pesadas”. (26)
El alemán tenía aún entre sus labios el cigarrillo que le dio el soldado paraguayo.  Uno de esos tanques se exhibe en la actualidad en la Plaza Don Juan de Salazar de Asunción. (27)
Días más tarde el general San Martín entró en Fortín Saavedra.  La campaña culminó el 11 de diciembre con la rendición de las divisiones IV y IX del ejército boliviano.
Después de la campaña de Campo Vía participó en la persecución de las tropas bolivianas y la toma del fuerte Muñoz el 19 de diciembre de 1933.
El 20 de diciembre a las cero horas se inició un armisticio, no bien visto por las tropas paraguayas.  El general Estigarribia expresaba que el gobierno paraguayo había recibido una proposición de los delegados de la Liga de las Naciones para someter el pleito del Chaco a un arbitraje integral.
Es decir, buscar la solución por la vía diplomática, por lo que Estigarribia consideraba que no tenía inconveniente en ofrecer un armisticio, siempre que se le otorgara dentro de las cuarenta horas a partir del sitio donde se encontraban.
Se resolvió extenderlo hasta el 6 de enero de 1934, y fue aprovechado por Paraguay para descanso de sus tropas y efectuar la reconcentración de sus fuerzas.
El RC 7 se trasladó al sector de Cañada El Carmen donde combatió contra el regimiento boliviano Lanza el 6 de junio de 1934, participando en distintos encuentros como ala izquierda del RC 1 “Valois Rivarola”, enlazando además con el RI 2 “Ytororó” y por último deteniendo una incursión boliviana en la retaguardia del 23 al 28 de agosto de 1934.
En la defensa de Villazón el ejército boliviano cercó al II CE paraguayo que actuaba en Yrendagüé.  Para romper este cerco se destinó al RC 1 y al RC 7; en esa operación recibió la misión, consolidada la ruptura, de mantener abierta la brecha entre las líneas enemigas hasta que pasaran las Divisiones paraguayas, luchando muchas veces descalzos, sin agua, sin alimentos y armados sólo con machetes.
Allí le cupo una actuación sobresaliente que mereció la felicitación del Comando en Jefe del Ejército en el Chaco, del Comando del II CE y de la Div. Rva. Grl., ya que detuvo el ataque enemigo que intentaba cerrar la brecha que permitiría el paso de las tropas paraguayas cercadas, ante la desesperación de los bolivianos que los vieron escapar de su encierro.
En la gran contraofensiva del II CE paraguayo que determinará el aniquilamiento de todo el ejército boliviano a cargo del coronel Toro en Yrendagüé, el RC 7 participó en la persecución del enemigo hasta Carandaity, que tomó el 23 de diciembre de 1934, siendo nuevamente felicitado por su comportamiento.
Prosiguió entre el 24 y 28 de diciembre, la persecución del enemigo hasta Boyuibé, posición que también ocupó.  Después de la toma de Boyuibé actuó en la maniobra de Ñaicoranza, para cortar a los pueblos de Ybó y Cuevo en plena serranía de Aguaragüé o Sierra de los Chiriguanos, donde por primera vez actuó a la altura de ochocientos metros.
Este cambio de terreno desde el llano a la serranía fue muy duro pues los bolivianos se encontraban en su propio campo de combate, lo que le significó grandes sufrimientos y pérdidas de vidas.  Pasó posteriormente a operar en las maniobras de Camatyndy-Camino Camirí, en donde atacó por sorpresa y tomando al enemigo una de las más importantes fortificaciones con que se había enfrentado hasta ese momento.
Al terminar su desempeño en la guerra al RC 7 le tocó nuevamente eludir el cerco de Mandiyupecuá ante la reacción del enemigo, por montes y serranías, realizando un último esfuerzo con su tropa totalmente agotada, pero sin flaquear el espíritu de sus soldados.
En Macharetí le sorprendió la terminación de la guerra con la satisfacción de sus combatientes de haber actuado cumpliendo con el deber.
El RC 7 en toda su campaña desde Toledo recorrió grandes distancias, cumpliendo misiones de exploración, persecución y explotación del éxito de acuerdo con los principios en que debe ser empleada la caballería.  De ahí que sus combatientes fueran llamados por otras unidades el “Cabayú 7 (Caballo 7).
Se debe destacar que esas enormes distancias desde Toledo hasta la finalización de la campaña, las cubrió marchando a pie, muchas veces descalzos y frecuentemente sólo armados con machetes, y que el “Regimiento de Caballería Nº 7 general San Martín” no tuvo nada que envidiar a las otras grandes unidades de combate, ya que sus hombres, muchos de ellos voluntarios argentinos, a fuerza de guapeza y coraje honraron el nombre con que fue bautizado y recordaba al gran Libertador de América.
Jóvenes oficiales y soldados argentinos quedaron para siempre en las caldeadas soledades del Chaco paraguayo.  El fortín boliviano “Palmar Ustares” fue rebautizado por el Comandante en Jefe del Ejército con el nombre del Tte. Evaristo Ochoa, correntino, caído al frente de su escuadrón, en el asalto a un nido de ametralladoras.
De todas las unidades del Ejército paraguayo cuyas banderas fueron condecoradas con la Cruz del Chaco después de la Guerra, los únicos que no las recibieron en ese momento fueron el RC 7 y RC 8.
En reconocimiento a las acciones realizadas por la madrina de guerra señora Dora Gelosi de Céleri el general Stroessner por decreto 5268 del 23 de junio de 1959 le concedió a ella “la Medalla del Reconocimiento Paraguayo”.  En sus fundamentos se señalaba la cooperación desinteresada de la madrina hacia el Regimiento en elementos materiales como “la hermosa bandera de guerra de seda y oro, que la gran unidad hizo flamear orgullosa en defensa de la Patria hasta más del Parapití”. (28)
Es importante señalar que la Asociación ex Combatientes del RC 7 “general San Martín” le informaba a la madrina de la unidad que el 16 de agosto de 1959 “la bandera de nuestro Regimiento fue condecorada con la “Cruz del Chaco” y la “Cruz del Defensor”, con estas distinciones el Gobierno ha venido a reparar un injusto e inmerecido olvido de que fue víctima nuestra unidad”. (29)
Aunque tardíamente los esfuerzos del regimiento de “aquellos pingos del general San Martín”, como expresara el corresponsal Oliver, fueron reconocidos.

Referencias

1) Ayala Moreira, Rogelio – Por qué no ganamos la Guerra del Chaco, Talleres Gráficos Bolivianos, La Paz (1959), p. 344.
2) Ibídem, p. 344.
3) Ibídem, p. 345.
4) Torres Olmedo, José – El regimiento de Caballería Nº 7 “Grl. San Martín”, síntesis.
5) Vasconcellos, Dr. Cándido – El Regimiento 7 de Caballería “Grl. San Martín”.  Sus gestas gloriosas en la Guerra del Chaco.  Talleres gráficos Zamphiropolos, (1958).
6) Oliver, Manuel María – La Guerra en el Chaco Boreal, Ed. Roldán, Buenos Aires (1935)
7) Oliver, Manuel María, op. cit., p. 123.
8)Ibídem.
9) Fernández, Carlos José – La Guerra del Chaco, Tomo II, p. 175.
10) Da Rocha, Alberto – Tierra de Esteros, relato de los fortines chaqueños.  Ed. Aniceto López, Buenos Aires (1937).
11) Vasconcellos, Dr. Cándido, op. cit, p. 27.
12) Macías, Dr. Silvio – La Guerra del Chaco, Paraguay v/Bolivia – Asunción (1936).
13) Fernández, Carlos José, op. cit., Tomo II, p. 197.
14) Vasconcellos, Dr. Cándido, op. cit. p. 27.
15) Querejazu Calvo, Roberto – Masamaclay, Historia política, diplomática y militar de la Guerra del Chaco.  La Paz (1965).
16) Vasconcellos, Dr, Cándido, op. cit., p. 49.
17) Ibídem, p. 54.
18) Fernández, Carlos José, op. cit., T. II, p. 236.
19) Vasconcellos, Dr. Cándido, op. cit., 56-58
20) Vergara Mujica, Aquiles – Historia de la Guerra del Chaco, por el Cnl…, Santiago de Chile, T. II, p. 200.  El autor conoció bien todas las campañas de la guerra porque era el Jefe del grupo de oficiales chilenos que lucharon en el Chaco a favor de Bolivia.
21) Copia de la carta de Juan Martínez Yegrós, Sarg. 1º del 3er Esc. Reg. San Martín a la Comisión de Damas Argentinas “Pro Regimiento Grl. San Martín.  Chaco paraguayo, 17 de marzo de 1933, perteneciente al archivo de la familia Gelosi.
22) Copia de la carta del Tte. 2º y Ayudante del RC 7, a la Sra. Dora Gelosi, PC (testado el lugar) 22 de marzo de 1933.
23) Diario del comandante del D7, Cnl. José A, Ortiz, domingo 12 de noviembre de 1933.
24) El grito es el Sapucay.  En este caso corto o colí, que se lanza luego de una jornada de alegría o el largo o pucú como demostración de destreza.  En ambos casos puede ser de alegría o tristeza.
25) Vasconcellos, Dr. Cándido, op. cit., p. 59-60
26) Torres Olmedo, José – Reseñas históricas de la actuación del Regimiento 7 de Caballería “San Martín” en la Guerra del Chaco, en la Voz del Mutilado, pp. 1-2, Asunción, 30 de agosto de 1936.
27) Ibídem, pp. 1-2.
28) Copia del decreto Nº 5268, Asunción, 23 de junio de 1950, perteneciente al archivo de la familia Gelosi.
29) Copia de la carta del presidente de la Asociación de Ex Combatientes del RC 7 “Grl. San Martín”, Cap. José Torres Olmedo, a la Sra. Dora Gelosi de Céleri.  Asunción, 10 de octubre de 1959.
Fuente
Casal de Lizarazu, Magíster Esther – La Guerra del Chaco.  Sus repercusiones en Argentina.
Efemérides – Patricios de Vuelta de Obligado.
Instituto de Historia Militar Argentina.  Anales 2006.  Ejército Argentino, COEDOC, Buenos Aires (2007).
Portal www.revisionistas.com.ar
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