Historias de Bolivia, Archivos Históricos.- Sitio dedicado a la recolección de notas periodísticas, revistas, libros, fotografías, postales, litografías, investigaciones, curiosidades, etc., etc. Todo lo relacionado con la historia de nuestra patria Bolivia. (Historia de Bolivia).

LA MASACRE DE SAN JUAN

Por: Yuri Aguilar Dávalos / Historiador y periodista / Publicado en www.semanarioaqui.com

En 1967 gobernaba el país el Gral. René Barrientos Ortuño, quien legaliza su régimen (surgido de un golpe militar en 1964) mediante elecciones generales realizadas en 1966.
En marzo del 67 se conoce la existencia de guerrillas en el sudeste del país. Paralelamente la situación económica, en especial para los mineros, no era nada buena, pues sus salarios habían sido reducidos desde 1965, además de que muchos trabajadores y dirigentes habían sido despedidos.
En ese ambiente social, los mineros deciden convocar a un Ampliado Minero donde se acuerden acciones para enfrentar al gobierno, recuperar derechos y apoyar al movimiento guerrillero.

LA INVASIÓN DE BRASIL A CHIQUITOS Y SU DESALOJO POR ANTONIO JOSÉ DE SUCRE

Fragmento de la nota escrita por Carlos Soria Galvarro con el título de Chiquito, el 12 de enero de 2015 / carlossoriag.wordpress.com

Pocos meses antes de que se fundara la República, cuando aún no se sabía si quedaríamos con Lima o Buenos Aires o formaríamos otro país independiente, la provincia Chiquitos fue anexada al Imperio del Brasil. Este suceso, escasamente estudiado en la historia de Bolivia, era una maniobra desesperada de las corrientes monárquicas por establecer una especie de cabecera de playa para detener el proceso nacional-liberador y revertir el resultado final de la Batalla de Ayacucho. Contaban para ello con el apoyo de la Santa Alianza de las potencias absolutistas europeas y tenían como último reducto las fuerzas comandadas en el sur de Potosí por Pedro Antonio de Olañeta quien esperaba un cargamento de armas precisamente del Brasil.

40 AÑOS ATRÁS: MINEROS EN DEFENSA DE SUS EMISORAS DE RADIO


Extracto del blog de Carlos Soria Galvarro (carlossoriag.wordpress.com) Febrero de 2015.

Al amanecer del 13 de enero de 1975, hace 40 años, una “operación comando” del gobierno de Banzer destrozó e incautó cuatro emisoras mineras: “21 de Diciembre” de Catavi, “La Voz del Minero” de Siglo XX, Radio “Llallagua” (de la población civil del mismo nombre) y Pio XII (propiedad de la Iglesia Católica). Además, detuvo y trasladó a La Paz a un grupo de trabajadores y a religiosos vinculados a la emisora católica.
A esta provocación le siguió un victorioso movimiento huelguístico de más de quince días. A continuación relato las incidencias de aquel acontecimiento memorable, apoyado en mis recuerdos y en documentos y escritos de la época.
La resistencia democrática
Desde el derrocamiento del general Juan José Torres y el triunfo del golpe de estado encabezado por Hugo Banzer Suárez (21 de agosto de 1971), fueron los mineros los principales protagonistas de la resistencia democrática. Y en particular los de Siglo XX y Catavi.
Ya en enero de 1972 –cuando en todo el país imperaba una sañuda persecución– los mineros de Siglo XX derrotaron al llamado Frente Popular Nacionalista (FPN), un instrumento de la dictadura integrado por la Falange, el MNR y las Fuerzas Armadas. Sus candidatos perdieron en las elecciones sindicales ante un frente único de las fuerzas de izquierda encabezado por Gilberto Bernal.
El directorio elegido en esa ocasión no pudo renovarse hasta 1975, se encontraba debilitado y en crisis, pero los demás instrumentos democráticos de los trabajadores, como las asambleas seccionales, los consejos de delegados, las radioemisoras “La Voz del Minero” y “21 de Diciembre”, no habían dejado de funcionar.

LA HISTORIA DEL REGIMIENTO 50 DE INFANTERÍA LOS "CUCHILLEROS DE LA MUERTE"

Por: Pablo Michel - Investigador e Historiador / Publicado en el periódico La Patria el 29 de septiembre de 2016.

Un episodio muy poco conocido que hasta hoy ha sido, la historia del Regimiento 50 de Infantería, más conocido como los "Cuchilleros de la Muerte".
Este regimiento fue creado por un requerimiento especial de los altos mandos bolivianos; resultado de los alarmantes informes que llegaban al Estado Mayor boliviano, sobre las desalmadas prácticas de comandos irregulares paraguayos contra combatientes bolivianos.
Este regimiento 50 de Infantería, debía poner fin a estas prácticas y para ello se nutrió de efectivos provenientes de las cárceles bolivianas y comandadas por oficiales del Ejército y sobre todo carabineros de la Policía.
Un año antes de la creación de este regimiento especial boliviano, se había creado en el Paraguay un grupo irregular denominado los "Macheteros de Jara", este nombre adoptado en relación a su comandante, un cuatrero de nombre Plácido Jara y lo de "macheteros" por el arma favorita de los soldados paraguayos que era el machete, así como el de los bolivianos era el cuchillo bayoneta. Los "macheteros de Jara" habían sido creados con el fin de bajar la moral de los hombres bolivianos… y ¿cómo lo hacían? … de una forma brutal; pues estos macheteros cuando realizaban por las zonas de operaciones, y encontraban a soldados bolivianos perdidos, los degollaban con sus machetes, y cuerpos y cabezas eran colgados en los árboles para atemorizar y desmoralizar a miles de oficiales y soldados bolivianos. 

BANZER Y PINOCHET, CHARAÑA 8 DE FEBRERO DE 1975

Por: Pablo Peralta M. / Página Siete, 23 de marzo de 2015.

"Banzer y Pinochet se darán hoy ‘abrazo de la amistad’”, tituló en su portada el diario Presencia el 8 de febrero de 1975. Ése fue un día que quedó para la posteridad. 
Pero alguien reparó, esa jornada, que la referencia a ese abrazo quedaría en la historia como el símbolo de la negociación que más acercó a Bolivia al mar y que 40 años después recobraría actualidad. 
No es para menos, los diplomáticos consultados coinciden en que debido a los alcances que logró ese proceso, Charaña es una base de tratativas futura y que si le va bien a Bolivia en la Corte de La Haya, se podría reponer el escenario de esa negociación. 
El diplomático Ramiro Prudencio Lizón, quien fue primer secretario en la Embajada de Bolivia en Chile durante ese proceso, sostiene: "Ése ha sido uno de los momentos más importantes de nuestra historia del problema marítimo, haber llegado a un acta en la que Chile reconoce el problema marítimo y está dispuesto a negociar”, afirma.

PISÁNDOLES LOS TALONES A LA GUERRILLA DEL CHE

Por: Hugo A. Brown - Revista Panorama - Junio 1967 / Este artículo fue extraído de: http://www.magicasruinas.com.ar/revistero/aquello/revaquello117.htm

Un enviado especial de Panorama sigue en plena selva la huella de los guerrilleros. Con la presencia fantasmal del Che Guevara y la lengua suelta de un desertor se descubre, en el terreno mismo, la estrategia de la sublevación: un foco es la base de operaciones y tiene importancia táctica para abrir el abanico de emboscadas, la trama del ataque y los secretos de la subversión que vive nuestra América.
Partirnos en jeep; íbamos con un pequeño grupo de soldados y oficiales. Mientras nos probábamos uniformes camuflados, las charlas de los hombres adelantaban algo del clima que reinaba allá, a 90 kilómetros al norte de Camirí, entre la selva impenetrable que encubre pumas, jaguares, serpientes, mil y una pestilencias. . . Y guerrilleros. El lugar era Lagunillas (según se dice, con unos mil habitantes): un pueblecito perdido en la selva del departamento de Santa Cruz, Bolivia. Los soldados, en su mayoría, provenían del Altiplano y sufrían bajo el sol implacable. Sin embargo, una sorda rabia parecía impulsarlos contra los guerrilleros, que en la emboscada del Jueves Santo mataron siete camaradas; contra ese pueblo incrédulo que dudaba de la rebelión, que acusaba al ejército de montar una gran farsa para que los Estados Unidos mandaran más ayuda, que decía a viva voz que era una excusa del presidente Barrientos para proscribir a los partidos de izquierda.
En el pequeño jeep los comentarios se sucedían, mientras el polvo se pegaba y estampaba absurdas máscaras en los rostros fatigados. . .

EL AMANTE DE LA NATURALEZA; NOEL KEMPFF MERCADO

Noel Kempff Mercado, cuyo signo predominante fue el amor por la naturaleza, nació en Santa Cruz de la Sierra el 27 de Febrero de 1924. Desde su niñez mostró curiosidad por los campos y los bosques, pero, paradójicamente, se graduó como contador. Después de titularse pasó 20 años viviendo en el campo, iniciándose en las actividades de la apicultura. En su afán por conocer las fuentes del néctar utilizadas por las abejas, se acercó al mundo maravilloso de las flores, su curiosidad le llevó a profundizar sus conocimientos de botánica y de zoología. Luego, alentado a publicar algunas de sus observaciones, se inició como autodidacta en el campo de la investigación y la ciencia, lo que dio lugar a que dictara durante siete años las cátedras de apicultura, horticultura y jardinería en la Escuela de Agronomía de Santa de la Sierra; años en que vio formarse a un grupo de agrónomos que tuvo marcada inclinación por la jardinería a quienes se debe, en gran parte, las áreas verdes de nuestra ciudad.
Fue un conocedor de la geografía oriental boliviana, explorando distintos lugares de interés biológico, en la búsqueda de nuevas especies tanto de fauna como flora. En esta dedicación luchó tenazmente por la conservación de zonas de interés ecológico, impulsando la creación de los Parques Nacionales Amboró y Huanchaca (hoy Noel Kempff M.). Entre las exploraciones que realizó al actual Parque Nacional Noel Kempff Mercado, en 1980, junto con Gunter Holzman, viajó a fin de confirmar la existencia de las cataratas del río Pauserna, que se encontraban en una región poco accesible. Para proteger mejor este parque, presentó ante las autoridades el proyecto de creación del Parque Bi-nacional Caparuch, en la zona denominada Huanchaca, frente a la serranía Ricardo Franco en el lado brasileño. Esta idea, muy avanzada aún para ahora, se conoce como “manejo transfronterizo de áreas protegidas”. 

EL RETORNO DIFÍCIL DE ANTES DEL 82

Foto: El 10 de octubre de 1982 comenzó la etapa democrática más larga de la historia de Bolivia y que dura hasta nuestros días. // Por: Mario Espinoza / Publicado en el periódico La Razón, el 10 de octubre de 2012.

Los hechos tienen su base, generalmente, en decisiones económicas y políticas, aunque algún clásico aseguró que la política no es otra cosa que economía concentrada.
Lo que ocurrió en Bolivia a partir del 10 de octubre de 1982 tiene en estos dos elementos el sustento clave para entender los siguientes 30 años de la historia de Bolivia. Todo ello sumado, obviamente, a la circunstancia y al momento que vivíamos en el mundo, con Estados Unidos gobernado por Jimmy Carter, pero siempre basados en la política y la economía.
En lo político, las dictaduras habían tocado fondo, no sólo en Bolivia, sino en el resto de los países de la región. Los gobiernos militares en América Latina habían agotado sus excusas y la sociedad estaba cansada de casi dos décadas de esos regímenes y esperaba ansiosa la apertura total de la democracia.
Con la caída del gobierno de facto de Hugo Banzer Suárez, el 21 de julio de 1978, y hasta la recuperación de la democracia ese 10 de octubre de 1982, se abrió el periodo de mayor inestabilidad política de la historia de Bolivia. En esos cuatro años, el país tuvo nueve gobiernos, ocho presidentes y una junta militar, de los que siete fueron militares y sólo dos constitucionales, los de Lydia Gueiler Tejada, la primera y única mujer presidenta de nuestra historia, y de Wálter Guevara Arze. Cuatro de esos gobiernos se cuentan entre los diez más breves de toda nuestra historia. Eso implica un promedio de un gobierno cada cinco meses y medio.

EL ENIGMA DEL ESTAÑO

Por: José Guillermo Tórrez G. O./ Página Siete, 22 de agosto de 2016 / Guillermo Torrez es ingeniero geólogo y administrador de empresas. jgtorrezgo@gmail.com

Hace más de cien años, la producción boliviana de estaño era insignificante. Las estadísticas hablan de una exportación anual de apenas trecientas toneladas. En la década de 1891 a 1900 creció a más de 9.000 toneladas anuales. El siglo pasado se puede decir de una industria extractiva minera del estaño. En aquellos años el precio de la plata era muy superior al del estaño vendido. Hasta principios del siglo XX la plata era el principal metal boliviano y su valor sobrepasaba 20 veces el valor del estaño. 
Desde el inicio del siglo pasado, el estaño tiene un papel sumamente importante en nuestra economía nacional, éste metal ha sido nuestra bendición, y es virtualmente imposible imaginarse qué hubiera sido de Bolivia sin esta riqueza natural. En las dos primeras décadas del siglo XX nuestra producción había subido de 3.482 toneladas a 20.811 toneladas anuales y el precio, término medio, de 18 centavos de dólar a 43 centavos por libra fina.

28 DE FEBRERO DE 1920.- COMIENZOS DE LA ERA DEL PETRÓLEO EN BOLIVIA

En esta fecha, se dictó una disposición que fue el hito más importante, para la explotación petrolera en Bolivia, a través de un instrumento legal el gobierno de José Gutiérrez Guerra concede una superficie de un millón de hectáreas en los departamentos de Santa Cruz, Chuquisaca y Tarija a la empresa estadounidense Richmond Levering and Company, ya desde entonces un senador vinculado al nacionalismo Abel Iturralde conocido como en centinela del petróleo objetó el contrato a la empresa estadounidense.

El gobierno del liberal Jose Gutierrez Guerra aprueba una ley permitiendo el arrendamiento por 66 años mediante el sistema de concesión, el 24 de febrero de 1920 en favor de la Richmond Levering and Company. Con esta nueva ley, se echaba por la borda la ley promulgada por el presidente Ismael Montes el 12 de diciembre de 1916, que reconocía que los hidrocarburos eran de propiedad del Estado.

HISTORIAS DEL VIAJE QUE CONVIRTIÓ A ERNESTO EN CHE GUEVARA


CARLOS "CALICA" FERRER, JOSE MARIA NOGUES Y OSCAR VALDOVINOS EVOCAN Al AMIGO A 38 AÑOS DE SU MUERTE
Walter Curia y Ricardo Rios. - wcuria@clarin.com; rrios@clarin.com / Este artículo fue extraído de: http://www.elortiba.org

Cuidámelo mucho a Ernestito". A Carlos "Calica" Ferrer todavía le resuena el pedido, casi un ruego de Celia en la estación Retiro del Belgrano, cuando el tren arrancaba rumbo a Bolivia. Era el reclamo propio de una madre que no se resignaba al destino nómade de su hijo. Calica, el amigo, asintió casi de compromiso. Había una precaria hoja de ruta, pero se respiraba en el aire que ese viaje sería más que una colección de anécdotas y que iba a terminar en un punto no calculado por nadie. Era comprensible: ni Celia, ni Calica, ni el entusiasta puñado de amigos que fue a despedir a los viajeros, podía imaginar que esa travesía iba a convertir al entonces flamante médico Ernesto Guevara de la Serna en el Comandante Che Guevara.

100 AÑOS DE ÚNZAGA

Por: Ricardo Sanjinés Ávila - El autor escribió Únzaga, la voz de los inocentes. una intensa biografía del líder falangista. /  Este artículo fue publicado en el periódico Pagina Siete el 8 de mayo de 2016.

La vida de Únzaga permanece cubierta por una espesa bruma de dudas sobre sus propósitos e ideología. Sus adversarios políticos lo borraron de la historia al considerarlo incompatible con el proceso de la Revolución Nacional, salvo en el papel de "enemigo” y catalogaron a su partido, FSB, entre las tendencias totalitarias del siglo XX. Pero nadie puso en duda su honestidad y patriotismo.
Fue prototipo de un nuevo tipo de político latinoamericano de esencia cristiana, dispuesto al sacrifico por ideales superiores, que no buscaba el poder por los placeres que este otorga. Fundó un partido de clase media pretendiendo una revolución social no marxista ni sangrienta. Bajo la influencia del pensador francés Jacques Maritain, a su vez seguidor de Santo Tomás de Aquino, su doctrina se basó en la posibilidad de que todos los seres humanos vivan en la tierra como hombres libres y gocen, en respeto mutuo, de los frutos de la cultura y del espíritu.

LOS OCHO ASESINADOS DE LA CALLE HARRINGTON

Foto: Gonzalo Barrón Rondón y su hija Olivia.

Por: Víctor Quintanilla / Extracto de: lapublica.org.bo

“Si estoy en tu memoria soy parte de la historia”, reza el lema de la Asociación de Familiares de Detenidos Desparecidos y Mártires por la Liberación Nacional (Asofamd). Hace 35 años, el 15 de enero de 1981, ocho miembros de la Dirección Nacional del MIR fueron asesinados en un inmueble de la calle Harrington, en la zona de Sopocachi de La Paz. ¿Quiénes eran esos hombres más allá de la tragedia o precisamente para ella?
Cada perfil aquí consignado fue escrito tomando como base el contenido de Para que no se olvide la masacre de la calle Harrington, libro publicado en 2007 por la Asofamd y que a su vez es una reedición de Morir antes que esclavos vivir, publicación lanzada en 1982 por la Comisión Nacional de Prensa del Movimiento de la Izquierda Revolucionaria.

LAS "CORRERÍAS" DEL "CHARATA" USTARIZ

Por: Oscar Córdova Ortega / Publicado en La Patria de Oruro el 29 de septiembre de 2016.

"Saludo cordialmente a los camaradas pilas del fortín Toledo…Queridos pata-pilas prepárense para correr…" Este tipo de mensajes eran tallados en los troncos de los árboles y encontrados por soldados paraguayos, cerca de sus fortines. El autor, el teniente boliviano Víctor Ustariz Arze. Este formidable satinador, se infiltraba en varias ocasiones en fortines paraguayos, logrando escabullirse constantemente de sus captores. Inclusive era capaz de retar a duelo de armas, a su ocasional rival. 
Destacaremos las curiosas actividades que realizaba el "Charata"…desde la óptica paraguaya. Para este cometido vamos a citar algunos párrafos escritos por el Cnl. paraguayo Heriberto Florentín en su libro "Lo que he visto en Boquerón". Asimismo, realizada las investigaciones y revisado el acta de bautismo, del oficial boliviano, el apellido es Ustariz y no Ustares. Sin embargo, por respeto a la fuente, haremos mención del apellido, como el autor del libro menciona a nuestro personaje. 

QUERIDOS PATA-PILAS PREPÁRENSE PARA CORRER... "Una mañana, (enero de 1931) un conscripto encontró una inscripción grabada en un árbol... La noticia llegó a oídos del teniente Velázquez (paraguayo) …Al verificar se encontró con una leyenda hecha a punta de cuchillo y cuyo texto decía más o menos lo siguiente: Queridos pata-pilas prepárense para correr, pronto vendremos a visitarles…

LA TUMBA DESHABITADA DE QUIROGA SANTA CRUZ

Por: Wilson García Mérida / Publicado en el periódico Sol de Pando el 17 de julio de 2014.

Cerca al medio día del 17 de julio de 1980, los paramilitares al mando del coronel Luis Arce Gómez —un alumno aplicado de la CIA— invadieron la sede de la Central Obrera Boliviana (COB) donde se definían acciones para defender al gobierno de Lidia Gueiler que en ese momento era prisionera del general Luis García Meza dentro el Palacio Quemado.
Los paramilitares ingresaron a la COB con la finalidad expresa de asesinar al diputado socialista y candidato presidencial Marcelo Quiroga Santa Cruz. Y lo hicieron, además de matar a otros líderes populares. Luego de recibir una ráfaga de metralleta en las escalinatas del edificio obrero, todavía con vida, Quiroga Santa Cruz fue conducido al Cuartel General de Miraflores donde su cuerpo fue desaparecido sin rastros de él hasta hoy.
Han transcurrido 34 años de aquel asesinato y desaparición; y Bolivia no deja de lamentar la pérdida de quien no sólo fue el político que dejó testimonio inigualable de profunda ética en su conducta y pensamiento, sino también un artista y escritor galardonado en 1962 por la Fundación William Faulkner con el Premio a la Mejor Novela Iberoamericana. Su obra premiada, “Los deshabitados”, es un bello canto a la soledad, una majestuosa metáfora que se anticipa a su muerte misma.

ELIZARDO PÉREZ Y AVELINO SIÑANI


Por: Carlos Soria Galvarro / La Razón, 27 de julio de 2014.


Notas escritas en 1981, en vísperas de las Bodas de Oro de la fundación de la Escuela-Ayllu de Warisata, publicadas originalmente en México, fueron actualizadas para la presente entrega. El texto mantiene su vigencia, señala el autor, porque no se termina de conocer y valorar en su justa dimensión “la más importante creación pedagógica boliviana”. Primera parte.


En los últimos años, Warisata ha comenzado a ser rescatada del olvido, se la estudia mucho más que antes y con mayor entusiasmo y rigor; muchas de sus proyecciones han sido declaradas vigentes por educadores y por las propias autoridades de educación. Los fundadores de Warisata, Elizardo Pérez y Avelino Siñani, han comenzado a obtener merecida reparación, son menos desconocidos que hace tres decenios. Incluso la nueva ley educativa (Nº 070 del 20 de diciembre de 2010) ha consagrado sus nombres.

Para situarnos en el tiempo de Warisata hay que tener presente a la Bolivia de la primera mitad del siglo XX, diferente a la de hoy por muchos conceptos, pero esencialmente la misma en lo tocante a su composición étnica. Por diversas causas de orden histórico Bolivia es, seguramente, uno de los países latinoamericanos con mayor componente aborigen en su población. Y así empezamos a reconocernos a nosotros mismos. A estas alturas ya no resulta una aberración, como lo era antes para las cúpulas intelectuales, afirmar que somos un país “multinacional”. La Constitución Política del Estado vigente desde 2009 ha consagrado el concepto de Estado Plurinacional. Pueblos prehispánicos como quechuas y aymaras, además de otros grupos étnicos menores, conforman la mayoría poblacional. No solo que son evidencias perfectamente discernibles en la compleja realidad boliviana, sino que adquieren cada vez más tal relevancia, que superan en mucho el simple atractivo folklórico para turistas ávidos de impresiones bucólicas.

La creación de la República en 1825, únicamente significó la organización estatal de los criollo-mestizos, una ínfima minoría conformada por la clase dominante. De ello resultaba —hablando en términos de simplificación— una doble opresión para las masas nativas: la que podríamos llamar etno-cultural o nacional y la que estaba determinada por las relaciones de producción.

Aymaras, quechuas, ava-guaraníes y otros formaban el grueso de los trabajadores explotados (llámense mitayos, pongos, colonos, proletarios, campesinos pobres, pobladores urbanos marginales). Y en el otro polo, los “blanco-mestizos” o “blancoides” nutrían en lo fundamental el estamento explotador (encomenderos, latifundistas, grandes empresarios capitalistas). Y si bien hay que admitir que se opera un lento proceso de “integración nacional” en torno a la formación del mercado interno y la permanente mestización, la cuestión no está aún resuelta ni mucho menos.

Los cambios estructurales introducidos por la Revolución de 1952 significaron transformaciones importantes, pero tampoco solucionaron ni eliminaron el problema. Por el contrario, abrieron la posibilidad de que, en perspectiva, se revele con tonos nuevos. Basta comprobar que desde el surgimiento de un movimiento campesino liberado de la tutela estatal (1978-1980), se reivindican símbolos como el nombre de Túpac Katari y la wiphala y se perfila el reconocimiento de una identidad nacional propia, aymara y quechua o aymaro-quechua.

Asimismo, la impactante marcha por la “dignidad y el territorio” protagonizada por las etnias nor-orientales en agosto-septiembre de 1990 evidenció que el fenómeno no es exclusivamente andino.

Por último, las rebeliones producidas en el altiplano en abril y septiembre de 2000 instalaron la cuestión étnica en la agenda de asuntos urgentes del país. De aquí en más, la cuestión ya no pudo ser ignorada ni menos soslayada.

En este proceso de afirmación de las nacionalidades, el rescate de los hitos históricos sobresalientes, la recuperación de la memoria histórica, generalmente ignorada o deliberadamente sepultada por la “historia oficial” resulta una tarea de primer orden. Y uno de esos hitos, ni duda cabe, es Warisata. En ese sentido, el libro La escuela Ayllu de Elizardo Pérez es a Warisata, lo que Zárate, el temible Willca de Ramiro Condarco es a la gran rebelión aymara de fines de siglo XIX.

INDIOS. ¿Escuela “para” indios o escuela “de” indios? En las aproximaciones del lago Titicaca, en pleno corazón del altiplano boliviano, a cien kilómetros de la ciudad de La Paz, con el majestuoso nevado Illampu a sus espaldas y por encima de los cuatro mil metros sobre el nivel del mar, se halla Warisata, el lugar en que Elizardo Pérez y Avelino Siñani iniciaron en 1931 su mayor obra educacional.

La elección del sitio no es de ningún modo casual. Pérez pretendía —y en cierto modo lo consiguió— revolucionar la escuela boliviana, erigiendo un centro educativo sobre un terreno estrictamente indígena. Hasta antes de él los escasos ensayos de “educación indigenal” a cargo del Estado eran experimentos exógenos, completamente extraños al medio indígena. O cuando más, se arrancaba a pequeños grupos de jóvenes aymaras o quechuas para llevarlos a la ciudad e intentar instruirlos en escuelas “para” indios. Los resultados no podían ser sino francamente nulos.

Elizardo Pérez fue designado director de una de tales escuelas, ubicada en el barrio capitalino de Miraflores, cargo al que renunció a las dos semanas. Luego, consiguió la benévola tolerancia del Ministerio de Educación para formar una escuela de otro tipo: una escuela “de” indios.

En su dilatada labor de educador y en función de “inspector escolar”, varios años antes, se había topado en Warisata con un maestro aymara, Avelino Siñani, quien con su propio saber y entender, y sin contar con ningún respaldo oficial, realizaba una pionera labor educativa entre los niños de la región. Elizardo Pérez reconoce en Avelino Siñani al verdadero inspirador de Warisata, amén de describirlo con los matices del apóstol y las cualidades del amauta andino.

Bajo la premisa de utilizar en su empeño la fuerza espiritual y organizativa del ayllu, o sea la colectividad social superviviente de la comunidad primitiva, Pérez creyó encontrarse en el lugar ideal. Sin embargo, a los pocos días comprueba que en realidad en Warisata los ayllus se hallan en franco proceso de disgregación, socavados por el gamonalismo terrateniente que en la cercana capital de Achacachi tenía su centro de irradiación. Tanto mejor, se dijo, “ningún lugar (es) más apropiado para conocer al indio y pulsar su grado de vitalidad”. (Warisata, la Escuela-Ayllu. La Paz 1962. Pág. 464)

Elizardo Pérez estaba firmemente convencido de la capacidad transformadora de la escuela. A su manera se adelantó a lo que hoy se llama “pedagogía de la liberación”.

No obstante, por las limitaciones de su tiempo, de su formación intelectual y de su propio origen de clase, no logra resolver puntualmente la paradoja en la que está sumergido. La creación de su escuela la realiza arrebatando tierras a los latifundistas de Achacachi “al margen de la legalidad”, como él mismo lo declara. Rápidamente se atrae a la ultramontana oposición de los hacendados que lo acusan de soliviantador comunista, usurpador, etcétera, y poco menos que declaran a Warisata como el “soviet” del altiplano. Al poco tiempo es acusado por más de 30 encausamientos judiciales y se ve obligado a vivir a salto de mata, protegido por los indios. A pesar de ello, todavía en 1941, afirmaba que “en Bolivia no hay problemas de tierra, sino de falta de población”. (Warisata... 462)

Elizardo Pérez no es de ninguna manera partidario del feudalismo ni menos de la odiosa servidumbre del pongueaje, al que condena al anatema. Pero tampoco acierta en señalar los caminos para su abolición, confía ese papel solamente a la escuela.

Cuando defiende tenazmente su experiencia, cultivada y extendida contra viento y marea a lo largo de una década, por lo general solo encuentra estupidez, pedantería, ignorancia, incomprensión o mala fe en sus opositores. No atina a comprender a cabalidad —por lo menos en la primera época— que aquellos “detractores” que interfieren su labor y terminan por truncarla utilizando los mecanismos del poder, eran la expresión de un régimen social que no tenía por qué entregar a los oprimidos instrumentos que ayuden a su liberación.

Sólo 20 años más tarde, cuando relata en tono conmovido las peripecias de Warisata y con el proceso de 1952 de por medio, Elizardo Pérez se aproxima a entrever las causas de su derrota. Al comentar la no aplicación de ciertos decretos de Daniel Sánchez Bustamante, relativos a la formación de escuelas rurales, sostiene que: “hay que suponer que razones de clase lo impidieron”... “pues con la conciencia tan clara de sus intereses, la feudal burguesía no podía ver sino con temor que se dieran pasos reales a favor del indio”... “el decreto de 1919 (de Sánchez Bustamante) significa un peligro, aunque remoto, para el indefinido predominio de sus privilegios, entonces el aparato gobernante se daba modos para anularlo y dejarlo sin efecto”.Acota asimismo que durante toda su experiencia en Warisata, se enfrentó “a las fuerzas desplegadas del gamonalismo y la reacción”. (Warisata... 79)

Elizardo Pérez estaba al tanto de los avances de la Revolución Mexicana en el plano educativo. En el primer capítulo de su libro, se encarga de señalar las similitudes entre Bolivia y México en el proceso de surgimiento de las escuelas rurales. Como en muchas partes de América Latina, también en Bolivia se tenía una visión esperanzada sobre la revolución democrática en México.

Pérez con singular convicción sostiene: “En el gran país azteca fueron las masas indígenas las que constituyeron el nervio de la Revolución con los postulados libertarios de ‘dotación y restitución de tierras’, bandera con la cual se dio fin al régimen feudal. Fue al amparo del nuevo orden político y social que México inició su política indigenista, proponiéndose elevar las condiciones de vida del indio por medio de la reforma agraria en lo económico y de la escuela en lo social”. (Warisata... 468 y 645)

Y acá justamente está el quid de la cuestión. En los años 30 del siglo XX no había en Bolivia nada parecido a una reforma agraria ni una gran insurgencia campesina, ni menos un “nuevo orden político y social”. Faltaban aún dos décadas para el estallido de la Revolución de 1952. El deslumbrante experimento de Warisata se estrellaba contra un muro infranqueable. Estaba irremediablemente condenado a fracasar.

EMANCIPACIÓN. Pedagogía es creación. Pero, si bien Warisata históricamente no tenía viabilidad, eso no disminuye en nada su carácter de gesta emancipatoria ni desmerece sus fundamentales logros pedagógicos. Rescatar el aporte de Warisata a la cultura de nuestros pueblos es una tarea apenas comenzada. Uno no puede menos que sorprenderse cuánto se la ignoraba y subestimaba hasta no hace mucho.

Elizardo Pérez era un maestro normalista graduado en Sucre entre las primeras promociones de la Misión Belga presidida por Georges Rouma, llegada a Bolivia a comienzos del siglo XX. No se crea, sin embargo, que en Warisata fueron aplicados los lineamientos pedagógicos allí asimilados. Pérez lo dice sin ambages y sin arrepentimientos: “Confieso que fui un mal estudiante en la Escuela Normal” ... “al verme abocado frente al problema inédito de tomar al indio en su identidad histórica y en su medio social, hice votos ante mi conciencia y ante mi patria de olvidarme de toda jerigonza pedagogista y hacer una pedagogía nacional”. (Warisata... 468)

Tampoco se ahorra calificativos para designar las concepciones oficiales: pedagogismo retoricista, simulador, fraudulento, verbalista, etcétera. Y sentenciaba: “La verdadera pedagogía no consiste en repetir simiescamente a Decroby o a la Montessori, la verdadera pedagogía consiste en crear”. (Warisata... 468)

Y lo dicho no era una especulación. Era resultado de la fecunda práctica de Warisata. Cuando en plena labor la Dirección de Educación Indigenal lo emplaza a presentar planes y programas, Elizardo Pérez responde: “¿Planes de qué?... Estábamos creando una vida nueva y planes para la acción futura, podríamos ofrecerlos solamente después de los ensayos y las experiencias”. (Warisata... 64)

Warisata es, por tanto, en lo fundamental un hecho pedagógico auténticamente creativo. (1) Continuará.

Es verosímil que Elizardo Pérez haya conocido las corrientes de la “escuela del trabajo” o la “escuela para la vida” desplegadas con la Revolución Rusa de 1917. Pero, en ningún caso hizo una traslación mecánica de esas experiencias. Quiso extraer de las condiciones económicas, sociales y culturales del terreno elegido los derroteros para su acción educativa.

Su mayor éxito es haber levantado una escuela en cuya gestión participa todo el entorno social. Con la fuerza del ejemplo personal, Elizardo Pérez y Avelino Siñani consiguen paulatinamente integrar a las comunidades aymaras en la construcción del edificio escolar. Y no únicamente porque no contaban con un solo centavo del presupuesto estatal, sino porque buscaban con afán que los pobladores de Warisata sintieran la escuela como plenamente suya, construida con sus propias manos.

Jóvenes, ancianos y niños, hombres y mujeres, se contagian de súbito de un inusitado fervor y entregan gratuitamente sus ahorros y su trabajo. Esto que ahora podría parecer natural, para la época era completamente inusual tratándose de una obra como la escuela. Warisata reivindicaba instituciones seculares como el Ayni y la Minkha y cuestionaba siglos de humillación y sometimiento.

Ochenta años después, el rudo como monumental edificio levantado en largo tiempo sobre la base de tesón y esfuerzo, apelando incluso a medios ilícitos para agenciar materiales, se destaca en la aridez de pampa y montaña como mudo testimonio de la hazaña. Y todavía sigue prestando sus aulas para la labor educativa acogiendo a una hoy Escuela Superior de Formación de Maestras y Maestros “Warista” (antes Escuela Normal Rural Integrada de Warisata).

Pero la participación social no se limitó a poner piedra sobre piedra. Se prolongó a todo lo concerniente al manejo escolar, culminando en la constitución del Parlamento de Amautas, verdadero consejo de administración o gobierno escolar que hacía de nexo entre la escuela y la comunidad. Hay que imaginarse los remilgos de gamonales, petimetres y burócratas, al enterarse que sabios aymaras descalzos y analfabetos se reunían a deliberar y decidir sobre el funcionamiento del núcleo escolar. Ciertamente era mucho pedir que lo tolerasen.

Elizardo Pérez llega a la conclusión —y la expone en 1937— de que la comunidad indígena constituye una unidad económico-social de origen ancestral en la que superviven formas de aprovechamiento colectivo de la tierra y sistemas de organización social de la época del incario. La hacienda o finca de los terratenientes no hizo sino yuxtaponer varios ayllus sin llegar a eliminarlos. La organización escolar que él emprende recoge la tradición del Ayllu, establece la misión de alfabetizar y también se propone “solucionar de una vez por todas el problema histórico y sociológico del indio y de solucionarlo no por los medios de la huelga general o el levantamiento en masa, sino por los de la organización económica”.

En suma, una escuela instalada en la entraña misma del mundo indígena “no para negar ese mundo sino para organizarlo”, a decir del propio Pérez. Los cientistas sociales podrán advertir sin duda que en el conjunto de la proposición hay un matiz utópico, subjetivista. Pero, estudiando a fondo la experiencia de Warisata, no podrán negar que se obtuvieron resultados sorprendentes.

Elizardo Pérez no comprendió, como lo hizo José Carlos Mariátegui, por ejemplo, que el problema indígena tiene sus raíces en el régimen de propiedad de la tierra y que no se resuelve con medidas de administración, a través de la construcción de caminos o con nuevos métodos de enseñanza, por más audaces e interesantes que sean. Sin embargo, su actitud de defensa y fortalecimiento de las comunidades indígenas, lo acerca al pensador peruano. Y, aún más, comprueba en la práctica lo que Mariátegui sostenía en la teoría: la posibilidad de que la comunidad indígena facilite y acelere el tránsito a un orden social superior en condiciones históricas dadas.

ESTUDIO. Estudio y trabajo. Tratándose Warisata de una escuela no exclusivamente alfabetizadora, movilizó a maestros, alumnos, padres de familia y pobladores en general hacia las tareas productivas. Introdujo y desarrolló nuevas técnicas agropecuarias, estudió los problemas del riego y del abono, crió animales, instaló talleres e industrias.

Se advierte por momentos que el propósito ya no es solamente instruir a los educandos en las técnicas laborales, sino también lograr el autoabastecimiento de las necesidades de la escuela y, en perspectiva, de la comunidad toda. En otros términos, la escuela como unidad pedagógica y como entidad económica.

Otra sustancial experiencia que surge en el transcurso de Warisata, sobre todo en su fase expansiva, es la del sistema de núcleo o celular. Es decir, una escuela matriz con diversas escuelas filiales, dentro de un determinado ámbito socioeconómico que es la marka aymara. Esta original creación de Warisata es, por cierto, la que más se ha extendido y perdurado, aunque con contenidos diversos. Todo el sistema educacional boliviano rural se organizó de esa manera. Pérez recuerda, con ironía, que en la década de los años 50, misiones extranjeras de asistencia como el Servicio Cooperativo Interamericano de Educación (Sicde), introdujeron como “novedad” aquello que Warisata había elaborado y que el propio Pérez ya extendió a varios puntos del país mientras estuvo ligado con la educación rural boliviana.

Además, entre otras de las contribuciones significativas, está la enseñanza bilingüe que Warisata comenzó a poner en práctica, aymara-español o quechua-español según los casos, algo que la reforma educativa de fines del siglo XX recogió como política de Estado, más de 60 años después. Es tan importante esto, que se menciona regiones donde Pérez llegó (Llica por ejemplo), en las que el analfabetismo prácticamente desapareció. Hacer un estudio minucioso de esta experiencia podría iluminar las propuestas de educación intercultural bilingüe que se están adoptando. No en vano Warisata concitó en su tiempo la expectativa y el más vivo interés en Perú, Ecuador, Guatemala y México, países que, a semejanza del nuestro, poseen raíces demográficas prehispánicas.

Por último, quisiéramos mencionar algunos momentos significativos en la línea de recuperar y proyectar la memoria de Warisata.

La juventud intelectual de avanzada prestó su entusiasta concurso en esta verdadera Alma Mater andina. Músicos, poetas, escritores y pintores llevaban como un timbre de orgullo al haber aportado su trabajo en Warisata, generalmente voluntario y sin paga. De entre ellos destacan Antonio Gonzales Bravo con sus composiciones musicales; Alejandro Mario Illanes con sus pinturas; Raúl Botelho con sus escritos, como la novela Altiplano inspirada precisamente en sus vivencias de Warisata y Carlos Salazar Mostajo, educador, periodista, poeta y pintor que consagró su vida a la defensa, sistematización y divulgación de la obra que consumió sus mejores ímpetus juveniles.

Salazar Mostajo desenvolvió una encendida campaña de prensa a comienzos de la década del cuarenta y en todos los años posteriores salió con su pluma al frente de cualquier denostador de Warisata. Fue, ni duda cabe, el principal albacea del legado de Elizardo Pérez y Avelino Siñani. Sus trabajos periodísticos y también su poema Biografía de Warisata se han recogido en el libro Warisata Mía (dos ediciones) que llevan el nombre del artículo de su firma que el periódico La Calle publicó en 1943. También en 1986 publicó el libro La Taika (teoría y práctica de la Escuela-Ayllu), en el que, modestia aparte, al conocer este ensayo publicado en la revista Bases dijo que era una de las mejores síntesis que había leído acerca de Warisata.

En 1978, el Centro Boliviano de Investigación y Acción Educativa (CEBIAE) dio a conocer la investigación de Carlos Huacani, José Mamani y José Subirats Warisata Escuela-Ayllu, el porqué de un fracaso cuyo principal aporte es la investigación testimonial de campo y la abundancia de documentos referidos a Warisata.

Durante el gobierno de la UDP se repatriaron los restos de Elizardo Pérez desde Argentina, donde en 1980 había muerto poco menos que olvidado. Ahora descansa junto a Avelino Siñani en el suelo de Warisata.

En 1990, Canal 13 de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) con el apoyo del Ministerio de Educación produjo un video documental en el que seguramente por primera vez se intenta llevar el tema de Warisata al lenguaje audiovisual, la realización estuvo a cargo de Martha Sardón y el asesoramiento de Teresa Rosaza.

En 1991 Cenprotac (Centro de Promoción de Técnicas en Arte y Cultura) publicó Warisata, historia en imágenes con más de 200 fotografías documentales tomadas por Carlos Salazar durante la construcción y el auge de Warisata. En 1992 CERES e HISBOL hicieron la segunda edición del libro testimonial de Elizardo Pérez.

En 2003, poco antes de morir, Carlos Salazar publicó un libro monumental con centenares de fotografías y documentos, Gesta y fotografía: Historia de Warisata en imágenes. Varios egresados de universidades han elaborado sus tesis de grado o están haciéndolo sobre Warisata. Son investigaciones seguramente muy útiles aunque todavía poco difundidas.

Finalmente, la Ley de Educación en actual vigencia ha consagrado los nombres de las dos personas que encabezaron la hazaña, pero para que Warisata termine de salir del anonimato, lo importante es que sea más y mejor conocida. 


SUBLEVACIONES INDÍGENA; MASACRE. JESÚS DE MACHACA 1921 Y CHAYANTA 1927


Se vivieron también las masacres de Jesús de Machaca en 1921 en contra de comunarios campesinos y la de Uncía de 1923 que fue la primera represión sangrienta en la minería privada. Las condiciones económicas continuaron críticas e igual que Montes, Saavedra apeló al crédito externo con el famoso y polémico empréstito Nicolaus por 33 millones de dólares que permitió pagar deuda anterior, reducir el déficit fiscal y culminar obras de infraestructura como la conclusión del ferrocarril a la Argentina por la vía de Villazón. Saavedra transfirió ilegalmente la concesión petrolera que en 1920 se le había dado a Levering, a la Standard Oil, empresa que entre 1922 y 1937 apenas invirtió 17 millones de dólares. El primer pozo se perforó en 1922 y el primero productivo, el de Bermejo, en 1924.

12 DE NOVIEMBRE DE 1879 BATALLA DE CANCHAS BLANCAS

Foto: Armamento personal empleado en la Guerra del Pacífico por los ejércitos de Bolivia, Perú y Chile. / Esta nota fue publicada en el periódico El Diario (Revistas Nuevos Horizontes) el 13 de Noviembre de 2012.

La conflagración bélica con Chile de 1879, ha dado lugar a que se libren muchas batallas emergentes de la invasión chilena a territorio boliviano. Una de las batallas que constituye un hecho histórico de mucha importancia es la BATALLA DE CANCHAS BLANCAS, acción que fue injustamente ignorada por historiadores y la propia historia general de Bolivia.
Es pues de justicia conocer un hecho de impresionante demostración de heroísmo y más aún si el 12 de noviembre de 1879 se recuerda el aniversario de esta batalla, que fue protagonizada por un contingente de la 5ta. División compuesta por voluntarios del Sud de Bolivia.
El historiador Octavio O‘connor D‘arlach con su “Calendario Histórico de Tarija”, hace aislada y escueta referencia a este hecho diciendo que el 30 de marzo de 1879 “se efectúa el acuartelamiento de las guardias nacionales, con motivo de la guerra con Chile. . . El batallón “Tarija”, uno de los integrantes de esa división, estaba comandado por el coronel Miguel Estenssoro y tenía como subcomandante al coronel Mariano Colodro, ambos de notable actuación en la Batalla de Canchas Blancas”. Y sobre la misma acción, acota: “12 de noviembre de 1879.- El regimiento “Ayacucho”, el “Méndez” y el “Granaderos” de Tarija, al mando de sus jefes Lino Morales, Miguel Estenssoro, Justo Villegas y Mariano Colodro, libran la Batalla de “Canchas Blancas” que, según otro ilustre militar tarijeño, el Cnl. Epifanio Apodaca, evitó el ingreso de las tropas chilenas a Potosí. Dicha acción de armas, constituyó, una de las más importantes de la Guerra del Pacífico y merece recordarse”.

9 DE FEBRERO DE 1906.- FUNDACIÓN DE COBIJA

Antiguo Palacio Prefectural del Departamento de Pando.

La ciudad de Cobija fue fundada el 9 de febrero de 1906, por el Tcnl. Enrique Cornejo Fernández, con el nombre original de “Puerto Bahía”, al margen derecho del río Acre, se encuentra a 202 metros de altitud. Fundada por la visión geopolítica y preocupación del Gral. Pando que a la sazón había dejado de ser Presidente de Bolivia y fungía como Delegado Nacional en el Territorio de Colonias. Poco después de su fundación en 1906, la entonces Puerto Bahía se fue poblando de gente llegada de todas partes del mundo. En 1908, cuando el Ministro de Colonización y Agricultura, Manuel Vicente Ballivián ordena el cambio de nombre de Puerto Bahía por el de “Cobija”, en honor al puerto boliviano de Cobija, en el Departamento del Litoral y por que el nombre original causaba confusiones en los embarques y mercaderías llegadas desde Europa, al existir otra ciudad brasileña llamada casi igual.

BOQUERÓN Y EL TCNL. LUIS CUENCA


Por Juan Alberto Quiroz Maida Exclusivo para Historias de Bolivia - extraído del libro: "LA HISTORIA DEL SIGLO XX EN BOLIVIA"

Fue el segundo hombre al mando en Boquerón. Fortificó el fortín - trincheras, nidos de ametralladoras, depositos subterráneos, alambrado de púas, fosos de lobo que lo hicieron inexpugnable. Tomó a su cargo la defensa del área norte -sector cuenca- y mantuvo a raya a los regimientos Toledo, Itororó, Corrales, Curapayti. Allí murieron los célebres comandantes Paraguayos Rivas, Melgarejo y Serebriakoff, éste último militar Ruso.


FRANCISCO DE ARGANDOÑA Y LA PRIMERA MISIÓN DIPLOMÁTICA BOLIVIANA EN RUSIA Y ALEMANIA



Por: José E. Pradel B./ El Diario 30 de Septiembre de 2014. / Foto: El Príncipe de La Glorieta don Francisco de Argandoña y su esposa Clotilde Urioste Velasco. Fuente: PAZ ZAMORA, Mario: Lejanías y Cercanías 2. Historia de cuatro familias de Charcas desde el Virreinato hasta la República. Argandoña, Fernández de Córdoba, Paz y Zamora, Segunda Edición, La Paz, Imprenta Virgen Niña, 2007.
 
La historiografía actual que estudia las relaciones internacionales de Bolivia, describe que el establecimiento de relaciones diplomáticas entre nuestro país y Rusia, datan desde el 18 de abril de 1945 2, cuando mediante un intercambio de notas acontecido en Washington D. C., Bolivia y la extinta U. R. S. S. (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas), tuvieron un acercamiento diplomático. Sin embargo, no fue así ya que el origen de las relaciones fueron iniciadas a fines del siglo XIX, cuando Bolivia acreditó como E. E. y Ministro Plenipotenciario al Príncipe de La Glorieta don Francisco de Argandoña, ante la corte de Nicolás II.
Sobre Francisco de Argandoña es necesario mencionar, que todavía no se ha escrito una biografía detallada. Sin embargo, el clásico escritor Roberto Querejazu, describe: “era nacido en Potosí. Se casó con Clotilde Urioste de la sociedad chuquisaqueña. En 1874, cuando las acciones de la ‘Compañía Huanchaca’ tuvieron cotizaciones altas en las bolsas de valores de Santiago y Valparaíso, su hermano Manuel, su hermana Candelaria de Rodríguez y su cuñado Aniceto Arce, vendieron buena parte de los títulos que habían heredado de su padre. Él retuvo el total de lo que poseía. En los años siguientes vino la ‘boya’ de la mina y las acciones se cotizaron a precios aún más altos.

26 DE ENERO DE 1903.- EL PRESIDENTE PANDO DECIDE INTERVENIR PERSONALMENTE EN EL ACRE

Aclamado por una muchedumbre y acompañado por el Batallón 5° de Infantería, comandado por el teniente Coronel Germán Cortés, Pando salió de La Paz, para posteriormente llegar Riberalta, desde donde tomó posiciones para el combate en abril de 1903.

LA GUERRA

La guerra se dividió en dos periodos o campañas: el primero comienza desde 1899, con la presión de los brasileños para que los bolivianos abandonen Puerto Alonso hasta su posterior recuperación y reincorporación del Acre nuevamente a Bolivia; el segundo o Segunda Revolución Acreana (Segunda Campaña en Bolivia) comienza el 6 de agosto 1902 con la toma de la ciudad de Xapuri y termina en febrero de 1903 con la firma del Modus Vivendi que establecía la desmovilización de las tropas bolivianas y la suscripción de un nuevo tratado.​ El 17 de noviembre de 1903 durante el gobierno del liberal José Manuel Pando, Fernando Guachalla y Claudio Pinilla firman por Bolivia el Tratado de Petrópolis por el que Bolivia cede el territorio del Acre a cambio de una compensación de 2 000 000 de libras esterlinas, el compromiso de construcción de un ferrocarril en la zona de las cachuelas y otros aspectos relacionados al estatus y derechos de los habitantes de la región en cuestión, perdiendo Bolivia aproximadamente 190.000 km2 de territorio. Desgraciadamente la miopía de los liberales era muy evidente, pero en ese tiempo no era muy visible, entre los muchos prejuicios que causo el tratado con el Brasil, están por ejemplo el incumplimiento de la construcción del ferrocarril.
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LA BATALLA DE RIOSINHO Y MAXIMILIANO PAREDES
JUNTO A BRUNO RACUA EL INDÍGENA JUAN DE DIOS AGUADA FUE OTRO HÉROE EN LA GUERRA DEL ACRE
- LA PANDINA CONSUELO DÍAZ FUE LA PRIMERA MISS BOLIVIA
COBIJA - PANDO - BOLIVIA
ORIGEN DEL TIPOY BOLIVIANO

LA INCREÍBLE HISTORIA DEL SILALA; ENTREVISTA AL HISTORIADOR CHILENO CÁSTULO MARTÍNEZ

Por: Cristina Corrales / Extracto de www.bolpress.com / Agosto de 2009.

Increíble historia de cómo dos empresas chilenas, una estatal y la otra privada, consumen y comercializan agua boliviana sin pagar ni un centavo. Esta es una denuncia reflejada en el libro: "Las aguas del Silala", del Historiador chileno Cástulo Martínez, que causó una enorme polémica en Chile en el año 2004. Aquí la entrevista con el propósito de terminar con la desinformación en Chile y orientar a los propios ciudadanos chilenos sobre lo resultados del despojo a Bolivia.
Cástulo Martínez, escritor chileno, nacido en Curicó y diplomado en investigación documental de la Universidad Rice, Houston-Estados Unidos de Norteamérica. Investiga hace muchos años la verdadera historia de las relaciones entre Bolivia y Chile. Es autor del libro "Mar boliviano", en cuyas páginas demuestra que Bolivia nació a la vida republicana con un litoral en el océano Pacífico.

"¡PÓNGASE SERENO Y APUNTE BIEN! ¡VA A MATAR A UN HOMBRE!"


Este artículo fue extraído de: http://www.elortiba.org

La frase que el Che le dijo a su verdugo, narrada por el militar boliviano en su reporte, pasó a la historia.
Con las manos temblorosas de inseguridad el militar lo barrió con dos ráfagas. Cuenta que iba titubeante, quizás por el alcohol que había bebido, quizás por el miedo, porque sobrio no encontró valor para cumplir la orden de asesinar a Ernesto Che Guevara.
El verdugo fue un joven suboficial boliviano, Mario Terán, quien aquel 9 de octubre de 1967, dudó 40 minutos antes de disparar.

ELIZARDO Y AVELINO SALIERON DEL ANONIMATO

Foto: Fundadores. El dirigente indígena Mariano Ramos y los maestros Elizardo Pérez y Avelino Siñani. (1931)  
// Por: Carlos Soria Galvarro / Publicado en el periódico La Razón, el 20 y 27 de julio de 2014.

Notas escritas en 1981, en vísperas de las Bodas de Oro de la fundación de la Escuela-Ayllu de Warisata, publicadas originalmente en México, fueron actualizadas para la presente entrega. El texto mantiene su vigencia, señala el autor, porque no se termina de conocer y valorar en su justa dimensión “la más importante creación pedagógica boliviana”. Primera parte.
En los últimos años, Warisata ha comenzado a ser rescatada del olvido, se la estudia mucho más que antes y con mayor entusiasmo y rigor; muchas de sus proyecciones han sido declaradas vigentes por educadores y por las propias autoridades de educación. Los fundadores de Warisata, Elizardo Pérez y Avelino Siñani, han comenzado a obtener merecida reparación, son menos desconocidos que hace tres decenios. Incluso la nueva ley educativa (Nº 070 del 20 de diciembre de 2010) ha consagrado sus nombres.

"EL CHE GUEVARA SE EQUIVOCÓ CUANDO ELIGIÓ BOLIVIA"


Por Eduardo Febbro desde Santa Cruz de la Sierra – Este artículo fue extraído de: http://www.elortiba.org.

El general ha visto pasar muchas cosas. Hoy que el tiempo ha transcurrido a borbotones el general recibe en su cómoda casa de Santa Cruz de la Sierra y habla con fluidez de la Bolivia contemporánea y de ese hecho que se ha quedado atrapado en el tiempo, siempre presente, enigmático, como el personaje de La Invención de Morel que mira una escena cuyo misterio está en el asombro de la repetición. El general Gary Prado es uno de los pocos hombres que tiene del Che Guevara una imagen distinta a la que guarda la historia universal. El lo arrestó el 9 de octubre de 1967 en el poblado boliviano de La Higuera. Gary Prado era capitán cuando estaba al mando de la compañía de los rangers que capturó al Che en las inhóspitas regiones del sudeste boliviano. El ya general retirado estuvo con el Che unas 15 horas hasta que lo entregó al comandante de la división. De esas horas Gary Prado no conserva el recuerdo de un héroe, sino el de un hombre muy ajeno al mito que persiste. “Era un hombre derrotado que se preguntaba cuál sería su futuro.” El general retirado es un héroe para algunos y una pesadilla para otros. Hace unos años, cuando era embajador de Bolivia en México, el crítico de cine y escritor mexicano Alberto Hijar le tiró una copa de vino a la cara diciéndole “a la salud del Che, asesino”.

LAS FF.AA. DE BOLIVIA DE LOS AÑOS SESENTA.


Por: Diego Martínez Estévez (Transcripción de lo publicado en Facebook, en el muro de “La campaña militar contra la guerrilla del Che Guevara)

Esta y otras fotografías fueron tomadas el 7 de agosto de 1966, por los guerrilleros Pombo y Tuma, quienes arribaron a La Paz procedentes de Cuba, en julio de este año, con la misión de tomar contacto con miembros del PCB para reclutar combatientes. El campamento, cuya ubicación como centro de operaciones todavía no se había decidido, por el momento debía encontrarse próximo al Perú y para esto, Debray Monje habían anteriormente a la llegada de los arriba nombrados, efectuado un reconocimiento de la selva de Alto La Paz y así llegaron hasta las proximidades de la granja militar de Caranavi. A su turno, Chato Peredo y el Loro venían realizando la misma tarea en el sudeste de Bolivia, con miras a irradiar las acciones guerrilleras hacia territorio argentino. 

BOLIVIA EN EL AÑO 1925

Foto: Potosí. Ceremonia cívica en 1910, centenario de las luchas por la independencia. / Este artículo apareció publicado en el periódico La Razón el 29 de enero de 2012.

En los años 20, Bolivia pasó por una etapa de tensión política que se caracterizó por la violencia y el conflicto y se agudizó por la crisis económica y social. El gobierno, encabezado por el Partido Republicano bajo la presidencia de Bautista Saavedra desde 1921, se identificó con una política de modernización, promovida anteriormente por los gobiernos liberales (1880-1921), pero en condiciones económicas mucho menos favorables. Debido a estas circunstancias, el gobierno republicano impulsó varias medidas contradictorias: por un lado, contrató empréstitos del extranjero y adjudicó terrenos a la Standard Oil y, por otro lado, impuso un mayor control del Estado sobre las actividades mineras y logró duplicar los impuestos sobre la producción del estaño.
Bautista Saavedra intentó ampliar la base social de apoyo para su gobierno, promocionando leyes de protección social para los mineros, ferroviarios e industriales. No obstante, desde el principio su presidencia se vio marcada por la masacre de los indígenas sublevados en Jesús de Machaca (1921) y la represión de la huelga minera en Uncía (1923). La política del Gobierno en el campo económico provocó reacciones de los empresarios mineros como Simón I. Patiño, quien, sin embargo, otorgó un préstamo al Gobierno para la construcción de ferrocarriles. Pero estas concesiones no eran suficientes; el gobierno republicano de Saavedra, arrinconado por la crisis económica y social, sacudido por los ataques de su propio partido y de la oposición, necesitaba más inversiones y la paz social.

LA ÚLTIMA BATALLA DEL CHE GUEVARA, EL "SUICIDA" QUE SE ENFRENTÓ CON 16 "SUPERHOMBRES" A 200 RANGERS


Por Manuel P. Villatoro Fuente: Diario ABC 8 de Septiembre de 2016.

Esta semana se han cumplido 50 años de la llegada del guerrillero a Bolivia, el último país que en el que combatió y la región que le vio morir.
«El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar. Nuestros soldados tienen que ser así: un pueblo sin odio no puede triunfar sobre un enemigo brutal».
Esta es una de las citas más famosas de Ernesto Guevara, más conocido en todo el mundo como el Che Guevara. Un guerrillero que, tras participar en un golpe de estado contra el gobierno cubano de mano de los hermanos Castro y marcharse al Congo para combatir contra el estado, decidió viajar a Bolivia hace 50 años en un intento de iniciar una gigantesca revolución latinoamericana.

EL MIEDO: ANTES Y DURANTE LA DICTADURA DE BANZER

Por: Yuri Aguilar Dávalos / Publicado en el portal de Semanario Aquí www.semanarioaqui.com

“La finalidad superior de nuestra organización es lograr el APOYO DE LA POBLACIÓN a la causa nacionalista”.[1], así reza un inciso de la finalidad de la Directiva del Consejo de Seguridad Nacional (COSENA) emitida en marzo de 1972 y dirigida a los Comités de Seguridad Departamental y Provincial, con la firma del dictador y presidente Hugo Banzer Suárez. (La mayúscula sostenida está en el documento). 
El coronel Banzer, en alianza con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR) de Víctor Paz Estenssoro y de Falange Socialista Boliviana (FSB) de Mario Gutiérrez Gutiérrez, tomó el poder tras un cruento golpe militar el 21 de agosto de 1971, empezó así un régimen que reprimió a partidos políticos de izquierda, sindicatos y ciudadanos que se atrevían a expresar críticas o desacuerdos con las políticas de esa dictadura que duró siete años.
La persecución sistemática de ese régimen militar contra cualquier oposición no perdonó ni a sus aliados civiles ni a sus camaradas militares: Banzer no tenía sustitutos ni posibles herederos del poder. Pero la represión más sañuda se desencadenó hacia los militantes o simpatizantes de las organizaciones y partidos de izquierda como también hacia los dirigentes de los sindicatos. Así señala la mencionada Directiva del COSENA, organismo controlado por los militares que respondía a la Doctrina de la Seguridad Nacional, inspirada en los Estados Unidos a través de la CIA, para que las fuerzas armadas de los países americanos controlen el orden interno y eviten la propagación de ideas socialistas y liberadoras.

VIOLENCIA Y CONFLICTO EN LA HISTORIA DE BOLIVIA

Foto: Yanarico La Hacienda de antaño en La Paz, Bolivia / Por: Ricardo C. Asebey Claure y Roger L. Mamani Siñani / Ricardo C. Asebey es licenciado en Historia por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), docente en la Carrera de Historia de la Universidad Pública de El Alto (UPEA); correo electrónico: asebeyricardo@hotmail.com. Roger L. Mamani es licenciado en Historia por la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA)

INTRODUCCIÓN

Resulta difícil catalogar la "violencia" solo como un fenómeno histórico, político o social. El término ha sido tratado por todas las ciencias sociales, las cuales desde sus respectivos enfoques han intentado darle una explicación coherente y "científica" que pueda explicar el fenómeno.

21 DE ABRIL DE 1935, EL EJÉRCITO BOLIVIANO RETOMA LA POBLACIÓN DE CHARAGUA

Parte de la nota escrita por Adhemar R. Suárez Salas   y publicada en el matutino cruceño El Deber, el 20 de abril de 2018. // 1) Uni...

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