Historias de Bolivia, Archivos Históricos.- Sitio dedicado a la recolección de notas periodísticas, revistas, libros, fotografías, postales, litografías, investigaciones, curiosidades, etc., etc. Todo lo relacionado con la historia de nuestra patria Bolivia. (Historia de Bolivia).

EUSTAQUIO (MOTO) MÉNDEZ


Extracto del periódico Opinión, 6 de agosto de 2014.

LA VICTORIA DE SUIPACHA
Se enroló en la división de gauchos de Güemes, con los que participó en la primera expedición auxiliadora al Alto Perú, luchando en la victoria de Suipacha. Más tarde luchó contra las invasiones realistas.
A fines de 1812 formó su propia guerrilla en la región de Tarija, y peleó activamente contra las varias invasiones de los españoles. Cada vez que Tarija caía en manos de los realistas, Méndez lanzaba sus ataques sobre la ciudad o sobre los caminos que la comunicaban con el resto del Alto Perú, por el norte o por el oeste. 

“EL MAR NOS PERTENECE POR DERECHO, RECUPERARLO ES UN DEBER”

Por: Ramiro Molina Alanes / El Diario 19 de Marzo de 2013 - Académico de Número de la Academia Boliviana de Historia Militar.

Este excelso y explícito lema, que pese a su laconismo trasunta elocuente e imperativamente el profundo sentir de todos los bolivianos, desde hace medio siglo está cincelado, sin que falte una letra, en el alma de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas y en el corazón del noble y denodado pueblo de Bolivia.

SANTA CRUZ LA BELLA TIERRA ORIENTAL


Por: FERNANDO MELGAREJO FONSECA / Publicado en el periódico El Diario el 25 de Septiembre de 2012

Es la bella “tierra oriental” que, cautivó a los españoles de la época colonial, quienes, se lanzaron infructuosamente a la conquista del Mítico Imperio denominado “EL Dorado” o “Gran Paitití”.
Ciertamente, a partir de los primeros tiempos de la dominación ibérica, se tuvo noticias de la existencia de un territorio, extraordinariamente rico, cuyas montañas, eran de oro y cuyos habitantes empleaban este metal, en abundancia e, inclusive, en sus indumentarias. Por ello, los castellanos promovieron numerosas expediciones –desde varios puntos de América con un resultado totalmente negativo.

EL 1 DE NOVIEMBRE DE 1606.- FUNDACIÓN DE ORURO



El año 1605, el cura de Colquemarca Francisco Medrano, y otros españoles descubrieron un cerro de la región de Urus rico en plata. Pronto se trasladaron a esta región muchos españoles, así nació una población que estaba bajo la nombre de San Miguel Arcángel puesto que en la fecha del arcángel se comenzó la explotación del mineral.

A solicitud de los vecinos a la Audiencia de Charcas, se encargó la fundación al licenciado Don Manuel Castro de Padilla, al pie del cerro Pie de Gallo efectuó la fundación en 1 de noviembre de 1606, con el nombre de “Real Villa de don Felipe de Austria”, en honor al monarca reinante Felipe III.

EL GENERAL PEÑARANDA ALTERNANDO CON SUS SOLDADOS


Vestido como ellos (él de más a la izquierda), siempre participaba de sus inquietudes y privaciones. Al visitar las trincheras los saludaba, y ellos contestaban con cariño: "a su orden, mi general".


26 DE FEBRERO DE 1561.- FUNDACIÓN DE SANTA CRUZ DE LA SIERRA

Santa Cruz mediados del siglo XX.

Posterior a su regreso de Lima, Ñuflo de Chaves se estableció a bastantes leguas hacia el oriente. Y el 26 de febrero del año 1561, fundó en aquella comarca una ciudad con el nombre de Santa Cruz de la Sierra, (a orillas del Sutós, al pie de las colinas Riquió y Turubó), que era el de la villa extremeña endonde había nacido.
Tomó posesión a nombre del rey la idea de que la ciudad fuera un punto de unión comercial entre el Río de la Plata y Paraguay con Charcas. Santa Cruz la Vieja, tenía una población de 50 manzanas, con casas de cimientos de piedra, techos de teja, palma negra o motacú, pisos de ladrillo y adobe crudo, el agua escaseaba en la zona.

La ciudad quedó lejos de los núcleos urbanos y del centro administrativo de la Audiencia de La Plata.

HACE MÁS DE 20 AÑOS VOLÓ EL PRIMER AVIÓN CONSTRUIDO EN BOLIVIA



Por: Ramiro Molina Alanes (*) / Publicado en el periódico El Diario el 23 de Abril de 2013

Hace exactamente dos décadas, el histórico 14 de abril de 1993, en un ambiente de inusitada expectativa e incertidumbre, el “Huayna” FAB-X02, primera aeronave construida por la Fuerza Aérea Boliviana, realizó con marcado éxito su primer vuelo oficial, concretando de esta manera un largo anhelo institucional y sentando las bases de la aclamada industria aeronáutica, pilar fundamental del poder aéreo nacional.
Esta aeronave de corte experimental, que constituía lo último de la tecnología aeronáutica moderna, tanto por el novedoso material utilizado en su construcción como por su moderna aviónica digital, fue el fruto del proyecto “Lancair 360” que emergió promisoriamente el año 1989; pero, que dio su decisivo primer paso en 1991 con el arribo a nuestro país del correspondiente kit de este prototipo, diseñado y concebido en los Estados Unidos y dotado de un motor Lycoming I0-360 de 180 H.P.
De esta manera, en un precario ambiente que se asignó para el proyecto en predios del ex Politécnico Militar de Aeronáutica de la Base Aérea de El Alto, se iniciaron los tra-bajos de construcción del singular avión, a cargo de los Suboficiales Rafael Céspedes Escóbar y Ángel Iriarte Lima, destacados aerotécnicos de la institución, dirigidos por los capitanes Renán Julio Calleja y José Luis Murillo Pacheco, eminentes ingenieros en electrónica y aeronáutica, respectivamente.
El trabajo fue arduo y complejo, puesto que por primera vez se utilizaron en la construcción de la estructura materiales compuestos de aviación como el kevlar, nómex así como fibras de vidrio y carbono, a los cuales no estaban habituados nuestros técnicos y que requerían de procesos sumamente delicados y especiales; sin embargo, a través de los respectivos manuales, y sobre todo, demos-trando profesionalismo, empeño, iniciativa y creatividad, proverbiales cualidades que caracterizan al aerotécnico boliviano, se fue concretando paulatinamente pero dentro de los términos de la primera fase, la dificultosa construcción de la aeronave.
Soslayando dificultades de toda índole, hasta los recelos y criterios pesimistas, tanto de autoridades como de personas proclives a los estándares conservadores, en agosto de 1992 la aeronave estaba lista para empren-der el esperado vuelo de prueba; pero, por indecisiones y desconfianzas infundadas, no se pudo concretar esta fundamental etapa de toda aeronave.
Tuvieron que pasar siete largos meses, hasta que el 15 de febrero de 1993, por insistencia del personal que intervino con ahínco e ilusión en el proyecto, se realizó con resultados por demás satisfactorios el ansiado vuelo de prueba a cargo del piloto primigenio del proyecto, Cap. Av. Javier García Soruco, eximio aviador de la bizarra especialidad de caza; si bien el vuelo había durado sólo dos minutos, tuvo la virtud de demostrar objetivamente que estaba en condiciones de operar con seguridad y normalidad.
El histórico 14 de abril de 1993, ante un nutrido público compuesto por autoridades militares, representantes de la prensa y el personal de la institución, el Lancair 360, al que se le denominó “Huayna” FAB-X02(1) despegó de la pista principal del Aeropuerto Internacional de El Alto, seguido de un “avión nodriza” en el que tuvieron la oportunidad de abordar algunos periodistas ansiosos de cubrir el sensacional vuelo.
El “Huayna”, al mando del Cap. Javier García Soruco y el Cap. Ing. José Luis Murillo Pacheco, se remontó majestuosamente por los aires ante la inocultable algarabía de todos los que se dieron cita en la plataforma del Grupo Aéreo de Caza “31”. La aeronave surcando raudamente los diáfanos cielos de la ciudad de El Alto, no sólo realizó varias pasadas sobre el público, sino que ejecutó arriesgadas maniobras acrobáticas que demostraron amplia y obje-tivamente el excepcional performance de esta aeronave construida en nuestro país íntegramente por ma-nos bolivianas y sin asesoramiento foráneo.
Después de un aterrizaje impecable, la aeronave se dirigió hasta los predios del GAC 31 donde se encon-traba el entusiasmado pú-blico que ovacionó frenéti-camente a los tripulantes.
Este inédito evento de nuestras alas militares concluyó con un solemne acto en el Salón VIP de la unidad, donde el Comandante General de la Fuerza Aérea Boliviana, Gral. Fza. Aé. Fernando Sanjinés Yánez, impuso a los oficiales y suboficiales que intervinieron brillantemente en la concreción del proyecto la condecoración “Al Mérito Aeronáutico”, máxima expresión de nuestra aviación militar.
Después de ser probado en los diferentes ambientes de nuestro variado territorio geográfico, por un incidente fortuito y ajeno al venerable “Huayna”, suscitado en el Aeropuerto “El Trompillo” de la ciudad de Santa Cruz, el FAB X-02 dejó de operar y actualmente se encuentra como material de estudio y práctica en el Politécnico Militar de Aero-náutica de la capital del valle.
Como homenaje a esta histórica fecha, el novel Centro de Industria y Tecnología Aeroespacial de la Fuerza Aérea Boliviana “Cnl. DEMA Renán Julio Calleja”, conmemora su aniversario el 14 de abril.

*El autor es Académico de Número de la Academia Boliviana de Historia Militar.


PLAN BOHAN UNA HISTORIA DE ÉXITO

Migración de familias indígenas andinas al oriente boliviano.

Informe nacional de coyuntura, 19 de junio de 2015 / Fundación Milenio.

Bolivia hasta 1950 era un país eminentemente dependiente de la minería, tradición seguida desde la colonia, además era un país físicamente poco integrado, todos los esfuerzos para conectar las diferentes regiones eran concentrados en la parte andina, por el interés de la minería de tener bajos costos de transporte para las exportaciones y su preferencia era la importación de alimentos baratos para abastecer a sus trabajadores, lo cual a su vez determinó una agricultura insuficiente en la parte andina básicamente hortalizas y algunas frutas provenientes de la zona yungueña y la quinua como uno de los pocos pseudo cereales, cuya producción era muy limitada.

MASACRE DE COSMINI Y AYO AYO


Dr. Antonio Dubravcic Luksic/ Socio de la Sociedad Geográfica y de Historia Sucre / Socio correspondiente de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz.

La guerra federal, coincide con el paso entre dos siglos, representó un cambio radical del eje de poder político, social y económico, aunque no determinó un cambio en la estructura de quienes lo detentaban. Coincidió también con uno de los momentos más difíciles de la relación entre la élite urbana y las masas indias.
Varios factores explican la confrontación que en los hechos fue una guerra civil. Por el desgaste de los gobiernos conservadores tras casi 20 años de administración, a ello se sumó la popularidad creciente de los liberales, que estaban cansados de esperar una transmisión pacífica en el mando de la nación y por que habían sufrido más de una vez la manipulación de los resultados electorales en manos de los conservadores. Finalmente la realidad socioeconómica de Bolivia mostraba un desequilibrio de los centros de decisión. 

LA REVOLUCIÓN DE 1809 ESTALLÓ A LAS 19.00 EN PLENA PROCESIÓN RELIGIOSA



Extracto del Periódico La Razón / Publicado el 16 de julio de 2012.

Había pasado casi tres décadas del cerco indígena que lideró Túpac Katari en 1781, cuatro años después del primer intento revolucionario de 1805 en el Alto Perú y sólo 22 días del grito revolucionario en Sucre.
La noche del 15 de julio de 1809, Pedro Domingo Murillo reunió a todos los revolucionarios en su casa de la calle Jaén. Fue la última junta en la que se definieron los detalles para el ataque al cuartel general de La Paz y el Cabildo, según cuenta el libro La Paz revolucionaria, un paseo por la historia de la ciudad 1809-1825, de la Alcaldía paceña.

LA MASACRE DE UNCÍA

Extracto de: Llallagua Historia de una Montana - Roberto Querejazu Calvo. / Foto: Uncia de antaño.

La revolución se produjo el 12 de julio de 1920 poniendo término a dos décadas de prepotencia del Partido Liberal. Fue el fin de una era política y el comienzo de otra. Cayó el régimen liberal como consecuencia de la labor de zapa del Partido Republicano, las repercusiones en Bolivia de una recesión económica mundial provocada por la guerra de 1914 a 1918, la vigencia de nuevas ideas políticas y sociales, la intranquilidad laboral y la débil personalidad del presidente José Gutiérrez Guerra. 
Las cartas de Arturo Loaiza a Simón I. Patiño, desde Antofagasta, dieron los siguientes detalles del acontecimiento: (24 de julio de 1920) "Dicen que el alma del golpe en La Paz fue un teniente coronel Fernández. Fue quien comprometió a algunos jefes y muchos oficiales y quien en compañía de un mayor Peña y otros tomó los cuarteles, algunos de ellos engañosamente, asegurando que el presidente había muerto y era necesario resguardar el orden". 

LA CIUDAD DEL ILLIMANI CON LA HERENCIA DE BENEDICTO GOITIA EXISTE EL “CLUB DE LA PAZ”

El Club de La Paz a mediados del siglo pasado.


Freddy Illanes Vedia.

El 8 de mayo de 1882, se reunieron 101 socios fundadores del “Club de La Paz”, entre los que destacaban historiadores, periodistas, políticos, militares, es decir, lo más granado de la sociedad de entonces. La asamblea, luego de las exposiciones del Sr. Heriberto Gutiérrez y de algunos asistentes, acordó nominar al naciente núcleo social con el nombre de “CLUB DE LA PAZ”. Se dice que desde los primeros años de la República, la vida social y cultural de nuestro país se desarrolló de forma limitada, rudimentaria y en casas particulares, debido a que la nueva organización política arrastraba las costumbres de la colonia y aún tenía frescas las heridas provocadas por los 15 años de lucha libertaria.

EL 17 DE OCTUBRE DE 1969. NACIONALIZACIÓN DE LA GULF OIL COMPANY



Dentro de su posición nacionalista, la medida más importante que tomó Ovando Candia fue la derogatoria del Código del Petróleo y, como corolario, la nacionalización de la Gulf Oil Company, en octubre de 1969. La decisión fue bien recibida por el movimiento obrero popular. En la toma de la medida fue fundamental el papel jugado por Marcelo Quiroga Santa Cruz. En todo caso, es importante señalar que, en las universidades, algunos intelectuales y los sectores populares presionaron durante meses para que la decisión fuera tomada.

EN 1982 LOS MILITARES AÚN NO PENSABAN DEJAR EL PODER; LA CRISIS LOS OBLIGÓ


El presidente Celso Torrelio, designado por las FFAA, y su gabinete un día antes de llamar a elecciones para 1983, y dos días antes de renunciar (Hoy, 16 de julio de 1982). Hemeroteca-Ricardo Aguilar. / La Razón 

Por: Ricardo Aguilar / Publicado en el periódico La Razón el 10 de octubre de 2014


Con la renuncia de Luis García Meza, en agosto de 1981, no termina la línea represiva y de tutelaje sobre el Estado por parte de los militares en el poder. La línea represiva de la institución armada fue continuada por su sucesor: el general Celso Torrelio.



Hoy se cumplen 32 años de democracia contemporánea, a propósito de la fecha, La Razón le ofrece un recorrido hemerográfico sobre el problemático tránsito que va de la renuncia de García Meza (4 de agosto de 1981) a julio de 1982, cuando el general Guido Vildoso asume el poder y llama a elecciones, desestimando de este modo convocar al Congreso elegido en 1980 —el cual había surgido de los comicios de junio de este año, efectuados bajo la presidencia interina de Lydia Gueiler.



Tras los escándalos de corrupción y narcotráfico, la Junta Militar quita el apoyo a García Meza —quien se ve obligado a dimitir— y se lo otorga al general Celso Torrelio, en la madrugada del 4 de septiembre de 1981.



Toque de queda. Una de las primeras medidas de Torrelio fue reducir el horario del toque de queda, desde ese momento será de 01.00 a 05.00 (Última Hora, 4 de septiembre). Con García Meza empezaba a las 21.00.



Durante los meses de Torrelio en el poder, una mayoría de los titulares de primera plana de los periódicos son dedicados a noticias internacionales… La represión es similar a la del anterior régimen. En efecto, la difusión radial es suspendida el 8 de octubre, al tiempo que la lista de detenidos aumenta a tres días de la visita de la Comisión de Derechos Humanos de las Naciones Unidas (periódico Última Hora).



El 25 de octubre sale un comunicado del empresariado privado que pedía la designación de un gobierno civil, pero Torrelio sigue la línea represiva hasta julio de 1982, cuando pierde el apoyo de la Junta Militar en medio de huelgas y una inflación galopante.



Por los titulares, es notorio que las Fuerzas Armadas tienen en las manos una “papa caliente” y si bien a un principio da la impresión de no tener intenciones de dejar el poder, de pronto hay un cambio vertiginoso por devolverlo a un gobierno civil.



“Recomposición de Junta Militar no obedecerá a presiones”, dice Torrelio (Hoy, 2 de julio). En esta declaración se evidencia que ya no tiene todo el apoyo militar. También se lee un titular ese día en el mismo periódico: “Guarnición de Cochabamba rechaza recomposición de mandos militares”.



Faltan tres meses para el inicio efectivo de la democracia y no se sabe qué va a suceder… Ya hay pedidos de un llamado de elecciones como rechazo a convocar al Congreso de 1980, por lo que se concluye que ya existía esa propuesta. Así, por ejemplo, el 3 de julio el Partido Barrientista Auténtico pide elecciones y rechaza al Congreso de 1980 (Hoy); los empresarios plantean que el 6 de agosto se convoque al Congreso del 1980 para que designe al presidente. Ese día de julio, Hernán Siles Zuazo, ganador de la elección de 1980 (38,8%) por la Unidad Democrática y Popular (UDP) y exiliado en Lima, anuncia su retorno. Los militares no sabían qué hacer con el poder: en efecto, será con Guido Vildoso, a solo 24 días de la posesión de Hernán Siles Zuazo, que se descartarán las próximas elecciones de 1983 y se convocará al Congreso de 1980 que en su tiempo se había empantanado en la elección del futuro gobernante.



Pero volviendo al hilo de la historia, el 4 de julio de 1981, las centrales obreras regionales inician movilizaciones y abren piquetes de huelga de hambre. Torrelio, que desde su posesión en septiembre de 1981 no daba ninguna señal de tener intenciones de mediar una transición democrática, cambia de idea vertiginosamente el 12 de junio de 1982: “Es indeclinable la decisión del Gobierno de retornar a la vida democrática” (periódico Hoy).



Esta “determinación” viene después de una semana de convulsión social, todo en medio de una progresiva inflación que era atacada, sin éxito, reduciendo los impuestos a la compra de divisas.



Crisis de gabinete. Para el 16 de julio, Torrelio está solo, desmintiendo una crisis de gabinete y sin poder tapar su realidad: ya no cuenta con el apoyo de la Junta Militar. Así, en la madrugada, lanza una medida desesperada mediante un decreto: la convocatoria a elecciones en nueve meses, en abril de 1983 (Hoy).



No obstante, parece ser que no tiene fe en que vaya a ser él quien esté de mandatario en esos comicios que nunca tuvieron lugar, pues declara que estará de presidente “hasta que las Fuerzas Armadas así los dispongan”. Justamente, las Fuerzas Armadas disponen que Torrelio sea presidente apenas un día más, pues el 17 de julio “renuncia” (Hoy). La Junta Militar propone a nadie menos que a quien fuera un “extraditable” por narcotráfico y una de las personas que posiblemente sepa el paradero de los restos de Marcelo Quiroga Santa Cruz: Faustino Rico Toro, uno de los hombres fuertes de García Meza.



Todo parecía indicar que Rico Toro sería el elegido del Ejército: él mismo, desde Santa Cruz, pedía para sí la presidencia (Hoy). Un editorial de El Deber del 20 de ese mes describe acertadamente cómo la presidencia del país era vista por los militares como la culminación “natural” de una carrera en el Ejército...



“Pasmada quedó la opinión pública al enterarse de que se exigió (refiriéndose a Rico Toro) la entrega de la presidencia como si sobre ella se tuviese algún derecho adquirido”, cuestiona el editorial. Ese día sale otro personaje “democrático”, el dictador Hugo Banzer y dice: “La llamada a elecciones es precipitada” (Hoy).



Los rumores de golpe de Estado ponen en emergencia a la Central Obrera Boliviana (COB) y a los fabriles. Gobierna una Junta Militar que se da una semana para designar un presidente. En el reloj de la Pérez Velasco se concentran cientos de personas en homenaje a Marcelo Quiroga de Santa Cruz, asesinado un año antes.



Junta militar. Tres días después, el 20 de julio la Junta rechaza a Rico Toro y elige al general Guido Vildoso, quien hace su juramento en la jornada siguiente. La crisis económica se profundiza y el presidente saliente declara que ésta se debe a la deuda contraída, principalmente por Banzer, entre 1970 y 1980.



Los rumores de golpe son acompañados de los actos que suelen anunciarlos. Un día antes, el 19, dos explosiones sobresaltan al centro de Oruro. Dos atentados dinamiteros tienen lugar: uno en la puerta del director de Televisión Universitaria, Rodolfo Mier, y otro, “con diferencia de segundos”, en la puerta del domicilio del rector de la Universidad Técnica de Oruro, Hernán Quiroga (Hoy).



La opinión pública sospecha que las insidias vienen del exministro del Interior de García Meza, Luis Arce Gómez, por lo que no extraña que la prensa lo busque para entrevistarlo: “No estoy en aprestos golpistas”, se explica Arce, uno de los más furibundos críticos de Torrelio. Después Arce arremete contra el asesor de Torrelio, Jorge España Smith, que luego sería ministro suplente de Trabajo en 1995. “Detrás de un militar hay un asesor”, dice a la prensa quien hoy cumple sentencia por asesinato y genocidio. “Tienen la culpa los políticos que desde el extranjero nos han desprestigiado diciendo que aquí había pichicata”, protesta Arce (Hoy).



En este panorama, Vildoso debe recibir la presidencia en medio de la incertidumbre. En su posesión habla del “concurso ciudadano” para llegar a la democratización del país en 1983, además de respetar el proceso electoral (Hoy). Acá se hace evidente que, en julio, el Gobierno transitorio no tenía ninguna intención de convocar al Congreso de 1980 (cosa que finalmente sucede), sino de realizar las elecciones firmadas por Torrelio, cuatro días atrás, en un decreto supremo.



El nuevo Gobierno anuncia, a través de uno de los miembros de la Junta Militar, el general Natalio Morales, una medida que hoy sería vista como antidemocrática: el Gobierno redactará los estatutos de los partidos políticos (Hoy). En la actualidad son los partidos los que redactan sus normas internas, como corresponde.Finalmente Vildoso jura. Su gabinete ministerial está compuesto por un 75% de militares y un 25% de civiles, según el periódico Hoy.



Congreso de 1980. Mientras siete partidos piden que se convoque al Congreso de 1980 y acusan a los militares de “continuistas”, la UDP demanda elecciones para abril de 1983, es decir que coincide con el decreto de Torrelio; sin embargo, la alianza electoral de izquierda, liderada por Siles Zuazo, añade una novedad: pide que se restituya la Corte Nacional Electoral de 1980.



Mientras tanto la inflación sigue y el Banco Central “dosificaba” la venta de dólares a 25.000 diarios “para los interesados”. Simultáneamente, el general Morales, miembro de la Junta Militar, descartaba “un nuevo bloqueo económico internacional” a causa del cambio de administración con el argumento de que “no hubo ningún golpe, sino una transición presidencial” (Hoy).



Vildoso, en su discurso de posesión, se “compromete” a entregar el poder a quien gane las elecciones de abril del próximo año... Tan arraigadas están las dictaduras que el presidente transitorio se compromete a lo que se supone debe suceder. La Junta de Comandantes hace un compromiso idéntico.



Mientras tanto, en el hiperfragmentado sistema de partidos, compuesto por “constelaciones” de siglas, se van conformando alianzas. La UDP intenta sumar a su frente al Partido Socialista 1 (Hoy, 26 de julio). Sin embargo, estas conversaciones se hacen en vistas a los comicios que nunca se realizaron y no a la restitución del Congreso de 1980.



Lo cierto es que esta noticia muestra que el equilibro dentro de esta alianza era débil, aún antes de ser gobierno. El embajador en Estados Unidos y miembro de la UDP quería al Partido Comunista de Bolivia (PCB) fuera del conglomerado de siglas para cuando fuesen las elecciones. Al final, se vio que los contrapesos en la UDP eran desiguales y una vez que gobernaron, uno a uno los partidos que la componían fueron retirando el apoyo a Siles Zuazo, hasta que quedó solo.



En la fotografía: El presidente Celso Torrelio, designado por las FFAA, y su gabinete un día antes de llamar a elecciones para 1983, y dos días antes de renunciar (16 de julio de 1982). Hemeroteca-Ricardo Aguilar.

EL CARNAVAL CHAPACO REFLEJADO EN LA PRENSA DESDE EL AÑO 1940

Por Roberto Patiño / El País, 21 de febrero de 2015.

Desde 1940, el tema de carnaval recibió una importante cobertura, antes de este año encontró poca o ninguna referencia al tema. En ese tiempo ya se mencionaba el juego con agua, huevos y harina, además de bailes populares, según una investigación hemerográfica realizada por el antropólogo Daniel Vacaflores.
Los matutinos de circulación local consultados por el investigador fueron El País, La Voz del Sur, los semanarios Noticias y El Trabajo y el órgano del Concejo Municipal Tarija Unida.
En esas publicaciones también se menciona la participación de la Policía y de las autoridades municipales, la elección de la Reina, las comparsas de carnaval, la existencia de un Corso de Carnaval y del sábado y Domingo de Tentación.
 Vendimia
La Vendimia (o Fiesta de la Uva) se menciona a todo lo largo de la historia del Carnaval, no como parte explícita del mismo, pero siempre en la misma época, señala la investigación. Además, se utilizan los nombres alternativos para Carnaval de “mascarada” y “carnestolendas”.

CARLOS PALENQUE


Por: Juan Alberto Quiroz Maida - Extraído de: "LA HISTORIA DEL SIGLO XX EN BOLIVIA"

La figura de Carlos Palenque crecía en progresión geometríca desde que hizo Radio "Metropolitana" y se abrió paso a codazos para instalar "Canal 4".
La tribuna libre del pueblo era eso. La Tribuna de los sin voz y por añadidura, el ex cantante de los "caminantes" - segunda voz, barítono- impuso una modalidad en la que el desprendimiento "para los necesitados" se fue convirtiendo en rutina. Lentes por doquier, algunos artículos de primera necesidad, asistencia social decisiva, de manera que chico que se perdía en la calle, aparecía como por obra de encanto en brazos de sus padres. 
El "Metro" y el "telepolicial" eran la crónica social que los diarios no registraban en sus ediciones diarias. 

LA NACIONALIZACIÓN DE LA GULF OIL



Por: Aline Quispe (*)

Hace 45 años, un día como hoy, el 17 de octubre de 1969, el Gobierno autorizó, vía decreto, la nacionalización de las concesiones petrolíferas entregadas a la estadounidense Gulf Oil en favor del Estado. El entonces presidente Alfredo Ovando afirmó que a la compañía no se le pagaría “ni un centavo de indemnización por el gas ni el petróleoporque son riquezas del pueblo boliviano”.

El Mandatario explicó en su mensaje que la medida se asumió tras un profundo análisis de la situación de la petrolera estadounidense, cuyas actividades estaban normadas en “desmedro del país” por el Código de Petróleo redactado por abogados extranjeros que respondían a intereses privados.

“Ha concluido para los bolivianos el tiempo del desprecio (...). El Gobierno Revolucionario ha dictado un decreto por el que el Estado recupera al fin las concesiones que tan ominosamente se otorgaran a la Bolivian Gulf Oil Company y por el cual además se nacionalizan todos su bienes”, manifestó Ovando, de acuerdo con una cita extractada en el libro 75 años de aporte de la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB).

El 26 de septiembre de 1969, el Código de Petróleo fue derogado como una de las primeras normas aprobadas del gobierno de Ovando porque era “contrario a los intereses nacionales”. Ante esto, la Bolivian Gulf Oil paralizó la exportación del crudo boliviano desde el puerto chileno de Arica y el Banco Mundial (BM) suspendió un préstamo ya concedido a Bolivia.

El entonces ministro de Minas y Petróleo, Marcelo Quiroga Santa Cruz, considerado uno de los impulsores de la nacionalización de la Gulf Oil, denunció presión imperialista de parte de la compañía norteamericana contra el gobierno de Ovando. La acusó de ejercer chantaje de orden político y económico por evitar que ese organismo multilateral financie el 50% del gasoducto Santa Cruz-Yacuiba.

Ante ese panorama, se consolidó la nacionalización de la Gulf Oil. Ese día, Ovando anunció que el 90% del gas boliviano que se hallaba bajo el dominio de la Bolivian Gulf Oil servirá para el desarrollo de las refinerías y la siderurgia con carácter prioritario.

El documento señala, además, que una vez asentada la petrolera norteamericana en el país buscó la salida de YPFB del mercado interno, pues el contrato de riesgo compartido dejó a la estatal sin participación porque la exploración de 1,5 millones de hectáreas era exclusiva de la privada a un costo de Bs 0,80 por hectárea. Entonces, YPFB recibía una regalía del 11% y un impuesto único del 19%, es decir, 30% de la producción bruta. A eso se suma, que Gulf hasta 1965 extrajo 220 millones de barriles por un valor de $us 360 millones, de los cuales el Estado recibió solo $us 39 millones por concepto de regalías. Las sucesivas ventajas que aprobaron diferentes administraciones gubernamentales a favor de la compañía petrolera acrecentó el malestar de varios sectores sociales. Por ello, se nacionalizó la firma, la cual se vio afectada porque perdió: $us 1.500 millones calculados en reservas en el país, además de la recuperación de los precios de 1969, $us 3.000 millones en reservas gasíferas y $us 600 millones de reservas petroleras.

Producto del hecho, la multinacional exigió una indemnización de más de $us 150 millones. Ovando presionado aprobó, en septiembre de 1970, el pago de la compensación por $us 101,09 millones, del cual se dedujo como impuesto $us 78,62 millones.

Reacción de la petrolera

Efectos

Tras la nacionalización, Bolivian Gulf Oil Company cerró los mercados internacionales para Bolivia y se bloquearon los accesos de los yacimientos al circuito de distribución de crudo en el mundo. También se suspendió el crédito del BM para el gasoducto a la Argentina.

Bolivia apuesta a la industrialización

El presidente Evo Morales afirmó ayer que Bolivia apuesta a consolidar en los próximos años el proceso de industrialización y continuar con las actividades de exploración de hidrocarburos. “La idea es seguir explorando y ya estamos entrando a la (era de) la industrialización y eso seguirá porque estamos pasando de la economía de la materia prima a una economía de la industria. Puede haber algunas caídas de precios, pero darle el valor agregado a nuestro gas es muy diferente y eso hemos experimentado”, dijo.

Resaltó que hoy se entregará la Planta de Gran Chaco para el inicio de pruebas y a fines de 2016 la Planta de Urea y Amoniaco. Detalló que las industrias generarán “utilidades netas” para el pueblo boliviano de $us 1.000 millones anualmente y con la utilidad de dos años se pagará la construcción de las factorías.

El 6 de octubre de 2013, La Razón informó que el vicepresidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) Corporación, Luis Alberto Sánchez, dijo que la petrolera estatal tuvo tres hitos en su historia, pero que ninguna se iguala a la que vive actualmente. “Este YPFB es el más poderoso de toda la historia, más eficiente, más rentable, con mayor capacidad de producción, un YPFB Corporativo que controla toda la cadena desde la exploración” hasta la industrialización. Precisó que estos hitos hacen referencia al descubrimiento de petróleo en la región de Bermejo-Tarija, en 1924, a la fundación de YPFB en 1936 y a la “época de oro” que vivió la petrolera estatal en la década de los años 50, cuando Bolivia logra transformarse de país importador de petróleo a país exportador de este producto.

Guillermo Torres Orías: Se logró que ingresos sean para el Estado

Con la nacionalización de la petrolera estadounidense Bolivian Gulf Oil Company se ha conseguido que todos los ingresos por la venta de los hidrocarburos sean para el Estado boliviano. Aunque eso significó el pago de una compensación a la compañía privada por las inversiones realizadas en el país. Pues, si no se revertía las concesiones de esa empresa, ésta podía continuar vendiendo la mayor cantidad de gas natural y obtener la mayor parte de los ingresos y dar solo una parte al Estado. Otro beneficio de la decisión es que ha dejado muy buenas utilidades. Bolivia ha vivido en esos años de la comercialización del energético tomando en cuenta que las exportaciones mineras descendieron por los grandes problemas que hubo en la Corporación Minera de Bolivia (Comibol).

Los ingresos más importantes que obtenía Bolivia eran por la venta de gas natural a la Argentina. Cabe resaltar que la determinación del gobierno del presidente Ovando de nacionalizar la petrolera se debió a una decisión política y económica. Entonces, muchos hablaron de que la medida sería un desincentivo para las inversiones, pero eso no se dio porque en la década de 1970 siguieron llegando otras compañías americanas.

Guillermo Torres Orías es exministro de Hidrocarburos.

*Publicado en el periódico La Razón el 17 de octubre de 2014

EL DIARIO, SÁBADO 23 DE MARZO DE 1929. JUAN DE DIOS BERNA EVOCA LA SUBLIME EPOPEYA DE CALAMA



Por: JOSÉ A. DEHEZA. / Publicado en el Diario el 19 de Marzo de 2013

Calama, ese lugar en que el coraje de un puñado de valientes ha levantado el más grande glorioso monumento, junto al histórico río, escuchamos de labios de uno de sus actores, Juan de Dios Berna, la relación hecha de recuerdos, de lo que fue la épica jornada del 23 de marzo de 1879. Es esa vieja e ignorada reliquia, que ni la edad, han podido hacer mella en su admirable estructura humana, no obstante de faltarle una pierna que le ha sido amputada a consecuencia de una herida ocasionada por la pisada de un caballo que cargó sobre él un “cazador chileno”.
–Tengo 67 años, – comienza el viejo– y soy en Calama el único sobreviviente de la tragedia del 23 de marzo.
–Todos han muerto o han desaparecido. Soy yo el único que existe de aquellos tiempos en que ofrecimos nuestra sangre y nuestra vida a la Patria. La primera sangre boliviana que se derramó en la Guerra del Pacífico, fue aquí, en Calama.
Yo he combatido a la edad de los 18 años, no cumplidos siquiera, como recluta, era simple soldado y formé en el piquete escogido por don Eduardo Avaroa, él era capitán y con ese grado entró a combatir a la cabeza de los 25 rifleros entre los que estaban los valientes muchachos Marquina y el Kari Kari, muy renombrados por su valor.
Por la escasez de rifles que entonces eran los Remington y habían muy pocos en la comandancia, a mi me dieron un fusil de cargar con cartuchos de pólvora y que los rompíamos con los dientes para preparar el tiro. Otros camaradas tenían fusiles de la misma clase y muchos otros escopetas de cargar con munición, como para cazar palomas.
–¡Por falta de armas hemos perdido la batalla, señor!. . .
Como calameño neto, yo tenía desespera-ción de pelear al lado de don Eduardo Avaroa, porque era muy querido por nosotros y era también calameño como yo.
El combate no ha sido precisamente en el Puente de Topáter como dice la historia. Tuvo lugar él a los 50 metros más arriba de dicho puente, en el lugar llamado “Polvorera” de la Compañía de explosivos, allí, en aquél paraje de la orilla del río (nos señala con el brazo tendido a la altura de la barba un lugar en que se notan antiguas edificaciones). Allí mismo había un horno de hacer pan y ahí nos atrincheramos con Avaroa, esperando que el enemigo intentara pasar el río, que entonces no era, como ahora, sin agua y escampado. Era más bien hondo y con mucha agua y cubiertas sus orilla de chillcas espesas que impedían vernos claramente con el enemigo.
El combate empezó a las ocho y media de la mañana del 23 de marzo de 1879, y terminó a las doce y media del día; combatimos durante cuatro horas.
Sabíamos que el enemigo había salido de la mina de Caracoles día antes, y desde las 6 de la mañana del 23 ya podíamos distinguir a las fuerzas chilenas en la lejanía. Era una masa enorme de hombres cuyas armas relucían al sol; avanzaba en columna interminable. La historia dice que sólo eran seiscientos y tantos soldados. No, señor, eran como mil o tal vez más. Nosotros contemplábamos azorados esas inmensas columnas que se acercaban más y más luciendo variados uniformes de colores rojo y azul. A retaguardia rodaban pausadamente muchas carretas cargadas de víveres, municiones y algunas piezas de artillería. Al mismo tiempo nos mi-rábamos entre nosotros pálidos de coraje y nos contábamos de uno en uno y no alcanzábamos ni a 150 hombres, en todo Calama.
Fuera, amigo, estamos fritos, nos decíamos; pero nuestro entusiasmo era tan grande, que nada nos importaba. Lo único que queríamos era esperar al enemigo y matarlo aún cuando hubiera sido a palos.
El comandante, el doctor Ladislao Cabrera, que era el jefe de todas nuestras fuerzas nos arengaba. ¡Hijos! No teman nada. Hay que contrarrestar a los enemigos aún cuando sean miles.
Avaroa, el más animoso de los oficiales, era el que nos alentaba. “Nada hay que temer, nos decía, yo moriré con ustedes, si es necesario moriremos todos y que los chilenos pasen sobre nuestros cadáveres.
A las siete de la mañana estaban muy cerca. Avaroa estaba de pie y a nuestra cabeza, eligió con 25 rifleros el sitio aquél donde estaba el horno de hacer pan y allí nos atrin-cheramos. En otro lugar se atrincheraban también otros pelotones, uno de los cuales formado de 30 hombres más o menos, esta-ba comandado por el teniente Pinedo, un muchacho muy valeroso.
Por fin llegó la hora del combate: eran las 8 y media y se inició con una salva de fusi-lería del enemigo. De nuestras diminutas filas salió un grito potente: ¡VIVA BOLIVIA! ¡ABA-JO EL INVASOR! ¡ADELANTE MUCHACHOS!
Como locos contestamos a los dos ataques chilenos. Mientras cargábamos nuestros fusi-les, rompiendo los cartuchos con los dientes, recibíamos del enemigo una tostadera de 50 tiros, lo menos, que salían de sus armas modernas. Pero, cosa rara, con tanta descarga nutrida que recibíamos no teníamos ni una baja. Probablemente en las filas enemigas tampoco hacían blanco nuestros fusiles. Esto se debe, seguramente a que ambos combatientes tirábamos al acaso por la densidad de las chillcas que cubrían ambas orillas del río impidiendo vernos.
–¿Y el Puente?– preguntamos.
El Puente lo destruimos de antemano, justamente para dificultar el paso del enemigo. Así que en todo el campo de combate no había ningún puente, ni cosa parecida.
Los chilenos hacían uso de todas sus armas modernas y comenzaron a disparar sus cañones emplazados frente al pueblo para bombardearlo. En las orillas se abrieron grandes brechas y por ellos pudimos ver a los invasores. En nues-tras filas no hubo ni un instan-te de decaimiento; el grueso del ejército chileno, sin perder tiempo, tendía el puente por donde debía pasar su ejército y caer sobre nosotros.
Es en ese supremo instante en que nos enlo-quecíamos de coraje, se desprendió el capitán Avaroa de nosotros y avanzando diez o veinte pasos, se encaró revolver en mano con el enemigo queriendo detener el avance. Daba vivas a Bolivia hasta que cayó herido. Intimado a rendirse, Avaroa que era todo un hombre, sonrió con ironía y fijando una mirada de fuego en el enemigo, se incorporó y chorreando san-gre contestó:
¿RENDIRME?. . . ¡QUE SE RINDA SU ABUELA, CARAJO. . .!!!
El enemigo procedió a concluir con la vida del héroe, al mismo tiempo que arreciaban las descargas contra el reducido núcleo de nues-tras tambaleantes fuerzas mal armadas. Allí cayeron junto al capitán, los valientes soldados Marquina, el Kari Kari, un cobijeño y otro cuyo nombre no recuerdo. El teniente Pinedo cayó también en ese instante “caballo y todo”. En re-sumidas cuentas los que murieron junto al héroe del Topáter, eran de nuestra parte sola-mente cinco y de parte de los chilenos catorce.
A las cinco de la tarde fueron enterrados en el “cementerio del Topáter”, los cinco cadáve-res bolivianos y los catorce de los chilenos. La ceremonia fue imponente. Llorábamos y todo el pueblo de Calama asistió al sepelio. El esta-do mayor chileno hizo cavar las sepulturas para nuestros soldados, en fila, se los enterró con sus propios vestidos de combate. En un lugar especial y como un honor se le enterró al héroe de la jornada, en un modesto cajón he-cho a la minuta de pedazos de cajones y forra-do con “choleta”, de color negro con franjas blancas.
–¿Otros recuerdos?
El venerable soldado del Topáter, visiblemen-te emocionado por los intensos recuerdos que nos relata, acepta nuestra insinuación.
–¡Oh!, si hubiéramos tenido siquiera 300 hombres armados como los chilenos, no pa-san, señor, jamás, ni aún cuando hubieran sido dos mil.
Hubo un instante sin embargo, en que el fuego certero de los rifleros de Avaroa, puso en jaque a la caballería enemiga cuando se propa-gaba el incendio. Sus cabalgaduras se enca-britaron cayendo muchos soldados chilenos, inclusive caballos para no levantarse más. Simultáneamente con el tronar de sus piezas de artillería el enemigo se habría paso en nú-mero superior a cuatrocientos y procedió a tender un puente sobre el río, mientras que el resto del nos enviaba una lluvia de balas.
Después del combate, cincuenta cazadores chilenos se ocuparon de recorrer la orilla en que peleamos, buscando prisioneros para internarnos al sud de Chile.
Yo estuve oculto entre unas chillcas en com-pañía de cuatro camaradas con el propósito de retirarnos hacia el interior o ir a incorporarnos al grueso del ejército boliviano. Mis camaradas fueron; el corneta Cartagena, los soldados Aurelio Borjas, Benigno Reales y N. Sarmiento, este último, argentino voluntario. En tales circunstancias fuimos capturados por los cazadores chilenos para ser llevados después del entierro de los caídos, en carretas primeramente, hasta el mineral de caracoles, y luego a Antofagasta donde nos embarcaron en el Blanco Encalada en compañía de 49 prisioneros, rumbo al sud de Chile.
Como hicimos resistencia los cazadores chilenos se enfurecieron y atropellándonos con sus caballos nos sometieron. Es en ese instante que sufrí la fuerte pisada de un caballo que me fracturó el tobillo del pie izquierdo, de cuyas resultas se me produjo una fístula que me duró algunos años hasta que me amputaron la pierna.
El jefe chileno que dirigía las acciones en el Topáter era el coronel Celestino Ramírez, quien vino de Caracoles, ocupaba destacada posición durante el combate y parecía muy valiente.
Quedó en Calama al mando del ejército chileno el coronel Sotomayor, y hay que hacer-le justicia, ningún abuso personal se cometió contra el pueblo indefenso.
Pocos días después, el coronel Sotomayor al mando de dos regimientos y un escuadrón de cazadores, se movilizó con la determinación de tomar los minerales de Huanchaca, codiciada por ellos. Pero Dios no lo permitió, pues al lle-gar a la posta “Tapaquilcha” y en el paso de “Los Callejones”, situado a 50 kilómetros más o menos de Ascotán, fueron victimados por los indios del lugar, cinco o seis soldados chilenos. En vista de esto y de haberles parecido difícil la hazaña regresaron a Calama. De esto nada dice la historia.

CARMELO FLORES EL NOMINADO COMO EL MÁS ANCIANO HABLA SOBRE LA GUERRA DEL CHACO (FALLECIDO EL 9 DE JUNIO DE 2014)


16 de Agosto de 2013 / Extracto del periódico Página Siete.

Reposando sobre piedras, descalzo y rodeado por sus gallinas, Carmelo Flores Laura, de 123 años de edad, en un diálogo en aymara con Página Siete, reveló ayer que fue reclutado y participó junto a otros campesinos de la región del altiplano en la Guerra del Chaco, entre Paraguay y Bolivia, que se libró entre el 9 de septiembre de 1932 y el 12 de junio de 1935.
“A la Guerra (del Chaco) sabemos ir agarrados con palos y otros con hondas, eso nomás hemos llevado”, relató Carmelo. Recordó que junto a otros campesinos caminaron desde la comunidad de Frasquía, donde vive actualmente, hasta Achacachi, de allí fueron llevados hasta inmediaciones del estadio Hernando Siles, que antes sólo era una cancha de fútbol. 

ADRIÁN PATIÑO CARPIO (1886-1961)



Extraído del libro "LA HISTORIA DEL SIGLO XX EN BOLIVIA"

Compositor de tendencia indigenista, al decir de algunos de sus biógrafos. Autor de los sones de "Marcha presidencial", "Nevanfo está" y muchas otras composiciones que se hallan enrraizadas profundamente en el alma popular de nuestro pueblo. Fue notable director de bandas del Ejército al nivel del norteamericano John Philips Souza.

EL GOLPE DE ESTADO DE PEREDA ASBÚN



La tímida respuesta al llamado del líder de la UDP por el respeto al veredicto popular del 9 de julio de ese año, fue aprovechada por Pereda para denunciar un plan subversivo de la “extrema izquierda” y, finalmente, dar un golpe de Estado que estalló el 21 de julio de 1978, decretando el estado de sitio en todo el país, las fuerzas militares se movilizaron en varios capitales de departamento. Finalmente se nombró una Junta Militar y se prometió llamar a elecciones en mayo de 1980.

LOS ALTOPERUANOS O CHARQUINOS EN LA BATALLA DE SALTA, 20 DE FEBRERO DE 1813



Por Juan Isidro Quesada E. / Publicado el 9 de junio de 2013 en El País de Tarija.

La batalla de Salta, cuyo bicentenario se celebró con grandes festejos en la provincia homónima, fue ganada por el General Manuel Belgrano contra el ejército realista comandado por el arequipeño don Pío Tristán y Moscoso. Fue la última ocurrida en el actual territorio argentino. En ella mostró Belgrano su habitual consideración y generosidad con todos los vencidos, en especial con jefes y oficiales. No hay que olvidar la antigua amistad que unía a ambos a ambos generales; tanto Belgrano como Tristán se trataban mutuamente con toda amistad pues se tuteaban. Se habían conocido como estudiantes en España.

La rendición de los realistas en Salta fue incondicional. Pero Belgrano, como lo hemos dicho, dejó a todos en libertad con la sola condición de no tomar las armas contra los ejércitos patriotas. Ese juramento no fue cumplido al levantar las autoridades eclesiásticas partidarias del Rey.
Entre los oficiales de Tristán se encontraban varios altoperuanos empuñando las armas. Entre ellos don Indalecio González de Socasa. Hemos ya hablado de este personaje en esta misma publicación. Importante y rico minero, comerciante y dueño de haciendas, se había casado con una rica joven: doña Juliana de Ansoleaga, prima de los Condes de Casa Real de Moneda y que por su madre tenía sangre porteña.
La distinguida académica de la Historia doña Olga Fernández Latour de Bottas en sus investigaciones en el Archivo de Indias de Sevilla, descubrió no ha mucho y en el archivo del Virrey Abascal interesantes documentos que se refieren a esta batalla y a los sucesos que le siguieron. Son cartas escritas por tres oficiales de alto rango. Una de don Pío Tristán, otra escrita por don Indalecio y la otra es de un potosino que firma Pablo. Esta documentación fue a parar con prontitud a manos del Virrey Marqués de la Concordia Española don José de Abascal y Souza, uno de los últimos funcionarios de relevancia que tuvo el Rey de España.
La carta de Tristán está dirigida a su amigo y pariente el General don José Manuel de Goyeneche, futuro Conde de Guaqui.
“Mi general, mi hermano y amigo. Cinco noches sin dormir, tres vivaqueando con agua, y una acción perdida después de mil riesgos, considérame cual estaré. Mil veces he sentido no haber perecido cuando tuve que defenderme sable en mano entre los enemigos que me rodearon, pues me es más sensible darte estos pesares y noticias que el dejar de vivir. Los enemigos que se situaron entre el camino de Tucumán y de ésta el 16 por una marcha forzada desde Lagunillas al punto de Castañares, una y media legua de aquí, desde entonces hemos estado en correrías hasta el día de hoy en que se avisó de oficio lo sucedido. Si sobrevivo te daré parte circunstanciado desde Jujuy para donde procuraré salir de aquí pasado mañana. Atribuye nuestra pérdida a los ignorantes jefes y oficiales, y toma sobre esto tus medidas. Jamás tendré el dolor de no haber servido con el mayor empeño, y si soy tan desgraciado que no he podido llenar mis deseos, después de un Consejo de Guerra que espero, pasaré al rincón de una soledad que semejantes vicisitudes me había hecho apetecer. Mi alma y mi cuerpo están malos; a pesar sé que existo.”
Estas letras nos dan muestras indudables del ánimo de don Pío Tristán. Es que su carrera militar en los ejércitos reales quedaba a partir de ese 20 de febrero estigmatizada Refugiado en su ciudad natal, Arequipa, tuvo que esperar unos años para que el Rey D. Fernando VII reconociera su valía al nombrarlo Virrey del Perú, pero con sede en el Cusco. Es que el país estaba al borde de la batalla de Ayacucho con la cual la hegemonía española desapareció de América del Sur.
La carta de don Indalecio González de Socasa a su esposa doña Juliana de Ansoleaga es de gran interés por ser quien la escribe y quien la recibió. Doña Juliana, como lo hemos dicho, era prima hermana de los Condes de Casa Real de Moneda por parte de las madres de ambas estirpes, los López Lisperguer y Quintana. Don Indalecio, como hemos narrado no ha mucho, fue un español radicado en Potosí quien logró cimentar una importante fortuna en base a la dote de su esposa y a sus trabajos prósperos y afortunados comerciales y mineros. Acérrimo partidario del Rey, se sumó al ejército comandado por Tristán con el cual invadieron “las provincias abajeñas” para atacar al ejército de Buenos Aires. Pero los duros reveses tanto en Tucumán como en Salta, significó la liberación de todo el territorio de la actual República Argentina. Don Indalecio salió herido del encuentro realizado en Salta y el mismo día de ocurrido escribió a doña Juliana con una tranquilidad que nos indica el buen tratamiento dado a los oficiales realistas.
La carta, no muy extensa, revela el cariño que existía entre ambos esposos y que la falta de hijos debió acrecentar aún más (1).
Así se expresaba don Indalecio:
“Hija mía y esposa de mi corazón. Nuestra vanguardia ha perdido del todo su nombre y existencia con el último ataque furioso que nos dieron los contrarios a orillas de esta ciudad. Todo, todo se ha perdido por la superioridad de sus fuerzas y debilidad de las nuestras que las desampararon vilmente. En medio de este desagradable suceso, hemos logrado unas capitulaciones ventajosas en las circunstancias. Entre ellas la de que se respetarán acá y allá las propiedades; juramentados sí para no tomar oficiales ni tropa, las armas hasta que no se haga la paz, o que lleguen los enemigos al Desaguadero Lo que te advierto para que no se hagan novedades en nuestros intereses. Sabrás lo demás por el Parte que sale para el Señor General, de quien nos compadecemos.”
“Duró tres horas la función. Recibí un balazo en el Lagarto del brazo izquierdo que me lo (ha) herido de uno a otro lado sin daño al hueso, y no es cosa de grave cuidado. Se nos conceden al retirarnos a nuestras casas el haber de cada uno y marcharé a la mía cuando esté sano de la herida. Avísale todo a nuestro Boll (?) y resérvalo todo entre los dos. Es tuyo de corazón tu Indalecio.”
Gonzáles de Socasa volvió a Potosí en donde siguió siempre actuando a favor del Rey. Su actitud le valió persecuciones cuando los ejércitos porteños llegaron a esa ciudad en los años 1814 y 1815. Su fortuna fue saqueada llevándolo casi a la miseria. Su vida acabo en la década veinte salvándose de ver la caída del predominio español en América a raíz de la batalla de Ayacucho. Hoy en día una cartela nos recuerda su memoria en la ciudad de Potosí en su casa, aún en pie, vecina al templo de San Agustín.

N O T A

1) Doña Juliana al enviudar de don Indalecio se unió aún más a sus primos los Condes de Casa Real, a quienes al final de su vida les dejó en herencia sus bienes, entre ellos la famosa finca vitivinícola de San Pedro. Y cosa rara para la época, tampoco don Indalecio dejó hijos extramatrimoniales.

EL AUGE DE LA GOMA NO TRAJO PROGRESO AL ORIENTE BOLIVIANO

Cachuela Ezperanza, Beni en el periodo de apogeo gomero. Fuente: Santa Cruz, economía y poder, 1952-1993. De: Carmen Dunia Sandoval A...

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