EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1934.- ELECCIONES PRESIDENCIALES



Las relaciones entre la cúpula militar y el presidente Salamanca fueron tensas desde su inicio. Sin embargo, en 1934 estas se encontraban en un franco deterioro. Se convocó entonces a elecciones presidenciales a pesar de que Bolivia se encontraba en plena guerra, y estas se llevaron a cabo el 11 de noviembre. El afamado intelectual Franz Tamayo fue el ganador. Sin embargo, la caótica situación bélica y política interfirió desechándose así el cumplimiento del mandato de las urnas.

LA MASACRE MINERA DE SAN JUAN EN BOLIVIA



Por: Edgar Ramos Andrade (*) El País 1 de Julio de 2013 

1. En fecha 2-noviembre-1964, en Cochabamba el coronel René Barrientos emite un “Pronunciamiento militar” y “desconoce” al Presidente Víctor Paz; dos días después consolida el Golpe Militar.

Por entonces la Revolución del ’52 aceleraba su regresión política: a) Pese a la nacionalización minera, Bolivia no podía concretar una fundidora de estaño por oposición de EEUU, Gran Bretaña y el magnate Simón Iturri Patiño. b) En fecha 20-junio-1957 el vicepresidente Ñuflo Chávez Ortiz renuncia y denuncia que “EEUU elabora el nuevo Código Minero Boliviano”. c) EEUU inicia una cuádruple intervención en su “patio trasero latinoamericano” con la “Alianza para el Progreso”, los “Cuerpos de Paz voluntarios”, la CIA y la exacción, vía privatización de recursos naturales como petróleo (Gulf Oil) y minería (IMPC, Philip Corp., otros). Pero el Che ya estaba en Bolivia (6-noviembre-1966).

2. El Golpe de Estado fue insuficiente. Barrientos “democratizó” su dictadura. Creó el Frente Revolución Boliviana FRB y para la elección de julio-1966 se alió con campesinos (“Pacto Militar Campesino” prebendalizado) y la clase media: el “prestigioso” filósofo, abogado y catedrático Luis Adolfo Siles fue Vicepresidente y luego Presidente y el no menos tenebroso Mario Rolón Anaya (colaborador del dictador Hugo Banzer) fue ministro. Barrientos-Sil es Salinas fueron alumnos aplicados de la “Doctrina de Seguridad Nacional” con la Ley de Seguridad del Estado que les permitía detener, exiliar, torturar, deportar o “residenciar” a trabajadores y campesinos. Ejemplo: Juan Espejo Ticona, secretario de Conflictos de la Federación de Trabajadores Fabriles de La Paz, fue detenido, torturado y luego residenciado en el entonces monte de Yapacaní. Además, el gobierno entregó a empresas estadounidenses las colas y desmontes de Catavi, mina Matilde y otras.

3. Ya en fecha 15-mayo-1965 el dictador Barrientos había cesado en sus cargos a todos los dirigentes mineros y disolvió la Federación Sindical de Trabajadores Mineros de Bolivia FSTMB. Nueve días después, mediante “Decreto Ley” 7188 rebajó de salarios de los mineros de Comibol en un 26% promedio. Comenzó la persecución de dirigentes “comunistas”. Tras un rastrillaje por el Norte Potosí, César Lora fue asesinado en fecha 29-julio-1965. Isaac Camacho fue detenido en fecha 19-septiembre-1965, y luego desaparecido desde fecha 1-agosto-1967. Los mineros reclamaban la reposición salarial a mayo-1965, protestaban contra el despido de dirigentes como Juan Arce Andrade y Pacífico Medina del Sindicato Huanuni, y resolvían apoyar materialmente a la Guerrilla del Comandante Ernesto Che Guevara con alimentos, medicinas y dos mitas (jornales) de su salario, que debían ser confirmados en el Ampliado Minero del 24-junio-1967 que no se hizo por la Masacre de San Juan. 

4. Nació entonces el Ejército de Liberación Nacional ELN, con mineros incorporados a la Guerrilla del Che. Huanuni: David Adriázola Veizaga Darío, Simeón Cuba Sanabria Willy y Moisés Guevara Rodríguez Moisés. Siglo XX: Walter Arancibia Ayala Walter y Aniceto Reynaga Gordillo Aniceto (profesor). Coro Coro: Francisco Huanca Flores Pablito y Casildo Condori Cochi Víctor. Ingenio Machacamarca: Benjamín Coronado Córdova Benjamín. San José-Oruro: Raúl Quispaya Choque Raúl y Julio Velasco Montaño Pepe.

5. Antes de la Masacre de San Juan, en fecha 7-junio-1967 la dupla Barrientos-Siles Salinas decretó Estado de Sitio y declaró a las minas “Zona militar”. La noche del 23 y madrugada del 24-junio-1967, mientras los mineros celebraban San Juan, entre ponches y guitarras, agentes cortaron la electricidad en Radio La Voz del Minero y las tropas Rangers y Camacho, más agentes civiles (paramilitares) tendieron un “cerco militar-policial” a la mina Siglo XX e hicieron una “toma bajo lógica militar”: Disparos indiscriminados desde cerro San Miguel, campamento Salvadora, Estación Cancañiri, laza El Minero y Radio Voz del Minero, donde fue asesinado el dirigente Rosendo García. El gobierno reconoció 27 muertos y 72 heridos; la prensa internacional informó de 80 fallecidos y 100 heridos. Algunos muertos: Rosendo García, Fidelia Cruz de Benavidez (embarazada), Ponciano Mamani, Nicanor Tórrez, Maximiliano Achu, Bernardino Condori, niño 8 años, bebé recién nacido, Isaac Camacho, otros. Detenidos, desaparecidos: Sin datos.

6. Luego le tocó el turno a Huanuni, donde los días 24 al 27-junio-1967 los militares acallaron Radio Nacional de Huanuni. Yo tenía 6 años y vi a militares disparar desde los cerros, San Pedro, Cuchillani, Posokoni, Huayrapata. Muertos: 1 (dato inicial); heridos: Sin dato.

7. Propuestas ante la evidente desinformación e impunidad: a) Consolidar la Democracia y la Transformación del Estado (no más Golpes Militares; b) Recuperar y Registrar Memoria la Colectiva (desclasificar archivos militares, dirigenciales, del Estado, sociedad y de la memoria oral de los y las sobrevivientes).

8. Los datos de la Masacre de San Juan son imprecisos: ¿Cuántos muertos, heridos, desaparecidos, detenidos, torturados? ¿Quiénes fueron aquellos mineros, mujeres y varones, estudiantes, niños y bebés? ¿Se investigó la Masacre de San Juan y se enjuició a sus responsables? ¿Qué pasó con los afectados indirectos: Esposas, hijo s, concubinos, vecinos, que sufrieron las consecuencias de los “castigos anticomunistas”? Está claro que la Acción Política Minera no solo fue salarialista-sindical, fue acción política e ideológica en respuesta al militarismo golpista conservador fomentado por potencias extranjeras. El Che y los mineros fueron la semilla de la actual transformación del Estado.

9. San Juan no fue la única masacre minera. Ejemplos: Uncía 4-junio-1923, Catavi 21-diciembre-1942, Huanuni 30-mayo-1949, Llallagua 21-noviembre-1965, Huanuni 20-julio-1980...

10. Pese a lo descrito, “prestigiosos historiadores” como la Mesa de tres patas (José, Teresa y Carlos) o el oriental Alcides Parejas Moreno se empeñan en registrar como “Historia de Bolivia” solo las disputas mezquinas de presidentes y élites económicas; dejan de lado a la base social como Sujeto Activo de Nuestra Historia (aún) Clandestina. 

* Edgar Ramos Andrade es Comunicador e investigador social, es autor de los libros “Nuestra Historia Clandestina” y “Posokoni” (co-autoría) y de la cartilla “Ninguneados por la Historia”. Fue primer Rector de la UPEA.



ELÍAS BELMONTE FUE SUBPREFECTO DE LA PROVINCIA POTOSINA BUSTILLOS

Fotografía fue tomada en Uncía, el año 1936. Belmonte al centro.

POR: DIEGO MARTÍNEZ ESTÉVEZ


A poco de haber sido liberado de su prisión - del tristemente célebre conocido como "Cambio Grande" en Asunción - el teniente Elías Belmonte fue designado por el Presidente David Toro para ocupar el cargo de Subprefecto de la Provincia Bustillos. Belmonte, en su libro, refiere a este nombramiento no como un premio, sino, como una medida política para alejarlo de la sede gubernamental donde como miembro de la logia secreta RADEPA comenzaba a mostrarse francamente contestatario. En su novísima y corta gestión política, el joven teniente ( a quien se lo ve al centro de la imagen después de haber sido posesionado), recuperó mensualmente para el Estado, gran cantidad de oro que era contrabandeado a la Argentina, por los "Rescatistas". Uno de los compradores era una joyería ubicada en una de las esquinas de la plaza Murillo de la ciudad de La Paz. El ex Agregado Militar argentino en Bolivia (Capitán Mac Hannover), que cumplió esta función desde febrero de 1932 con la finalidad de montar el servicio de espionaje para el Paraguay, cuando retornó a su país, en octubre de 1934 fue reclutado como espía,por la Legación Diplomática boliviana acreditada ante el gobierno argentino. El ahora mayor y Ayudante de la máxima autoridad del ejército de su país, entre otras vaiiosísimas informaciones referidas a la planificaciòn de las operaciones militares paraguayas a cargo del Estado Mayor argentino de Buenos Aires, que finalmente le permitieron a Bolivia ganar esta guerra, informó que esa joyería realizaba contrabando de oro boliviano, utilizando la ferrovía La Paz - Villazón. Encontrándose en La Paz como Agregado Militar, Hannaford le prestaba dinero al 10 por ciento de interese mensual, al dueño de la joyería. Tan oprobiosa conducta para un oficial, fue denunciado en diciembre de 1935, desde Santiago de Chile, por el entonces tambièn Agregado Militar,el mayor Juan Domingo Perón, futuro Presidente de la Argentina. Perón, el año 1932 y en plena guerra con el Paraguay, elaboró un plan para provocar al ejército boliviano y ´de este modo, participar directamente en la guerra con su aliada el Paraguay. Nuestro ejército no cayó en la trampa, a pesar de recivir contínuos disparos desde la banda argentina donde se habían discolado 10 mil hombres, incluida su aviaciòn.



LAS MUERTES HEROICAS DE SOLDADOS Y OFICIALES BENIANOS EN LA GUERRA DEL CHACO


Gracias al relato que hiciera el Cnl. Carmelo Cuéllar Jiménez en 1975, sabemos que muchos benianos fueron verdaderos leones ante el enemigo, tanto para pelear como para morir heroicamente.28 De una extensa galería de héroes benianos que supieron luchar en las trincheras con el enemigo, siguiendo a Carmelo Cuéllar Jiménez, mencionaremos a los más salientes, empezando por los aviadores militares Fabián Monasterio Claure, Armando Suárez Ardaya, Medardo Solares Arias y Jorge Henrich Araúz.

Jorge Henrich Araúz. “Actuó en la guerra del Chaco con excepcional bravura, con una rapidez de acción realmente asombrosa. Era un adolescente, no mayor de 17 años, cuando ya era comandante de compañía y de grupo; habiendo caído herido, salió evacuado a La Paz y luego se reincorporó a la aviación militar donde actuó como metrallista y observador, con gran estirpe de valiente saturado de conocimientos y responsabilidades. Terminada la guerra fue seleccionado para hacer especialización en la escuela de Caserta, Italia. Vuelto de allí, murió trágicamente, en Santa Cruz. Fue declarado Héroe Nacional. En 1948, una ley nominó con su nombre al aeropuerto de Trinidad, mandato que recién se cumplió en 1983, por intervención de nuestra Sociedad Geográfica”.

Fabián Monasterio Claure. “Fue orgullo de la aviación boliviana por sus audaces exploraciones desde aire: su actuación en Boquerón fue de gran aliento para los cercados del Destacamento Marzana. Se trenzó varias veces en combate aéreo, habiendo derribado a un avión paraguayo. Merece nuestro recuerdo más grato y ya debería tener el título de Héroe Nacional y un Monumento en Trinidad”. Por gestiones de nuestra Sociedad Geográfica la V Brigada Aérea de la capital beniana ostenta un Busto pero sin nombre, trámite que concluiremos este año”.

Rómulo “Macono” Mendoza. El legendario Carmelo Cuéllar Jiménez, afirma “que no hay terminología para describir su bravura y su temeridad. Fue el único macho que no tuvo vergüenza de no saber qué era el miedo. Sus hazañas hicieron posible que Germán Busch se convirtiera en una leyenda”, pero la muerte no lo perdonó después de la guerra, al morir enfermo y abandonado en Trinidad. ¿Qué hicieron las autoridades de entonces para que un héroe beniano, de singular trayectoria, muera en semejante indigencia?

René Ibáñez Carranza. De igual valentía, fue uno de los pocos que no quiso entregarse prisionero en los sucesivos ataques a Fernández, y así salió de Campo Vía, salió de Kilómetro 7 y de otras memorables batallas más, llegando al grado de teniente como lo había hecho Macono Mendoza.

Ramiro Pradel Vaca. Pese a que este oficial no egresó del Colegio Militar, hay razones suficientes para incluirlo en esta lista, porque por méritos de guerra, ascendió de simple clase a subteniente de línea y luego cayó herido y evacuado a La Paz, hizo un curso rápido para oficiales, que se dictaba en el Colegio Militar. “Rasputín”, fue de esos pocos hombres que alcanzó popularidad en las líneas de combate, por su valentía y gran sentido de responsabilidad para conducir a sus tropas. Era Héroe Nacional y como tal, a su muerte acaecida en La Paz, se le rindieron los honores correspondientes.

Manuel Jesús Hurtado Chonono. Valiente hasta la temeridad, inteligente, de brillantes iniciativas en la batalla. Como era un genial ajedrecista jugó en el tablero de la guerra, con esa misma habilidad. Citado repetidas veces por su bravura. Murió en 1942, abatido, amargado y, decepcionado, buscó en el alcohol, alivio para su enfermedad espiritual.

Edmundo Vaca Medrano. Se distinguió por su coraje cargado de serenidad, pleno de responsabilidades. El Regimiento Castrillo 6 de Caballería tuvo en él a uno de sus más valientes oficiales. Es un auténtico Héroe Nacional.

Pedro Vaca Díez. Valiente, caballeroso y ejemplar combatiente y conductor de tropas; fue el auténtico espíritu del glorioso Regimiento “Lanza” V de Caballería. En nuestro concepto, merece el título de Héroe Nacional y la gratitud y reconocimiento del pueblo beniano.

Rodolfo Wende Camargo. Héroe auténtico de la guerra. Siendo teniente comandó el famoso Regimiento 50 “Cuchilleros de la Muerte”. Jamás se conformó con ser valiente, pues exigía el mismo comportamiento a sus subordinados. Tiene un historial admirable en la guerra del Chaco.

Ronant Monje Roca. Entró a la guerra como voluntario, siendo un adolescente, como cadete del Colegio Militar de 1º o 2º año que, no obstante, tuvo destacada actuación. Fue ascendido a subteniente de Línea por méritos de guerra. En tiempo de paz, fue fundador y primer Comandante de la Fuerza Naval. Otros benianos como Alcides Moreno, Aurelio Vides, Antonio Chory, Rómulo Llanos Herrera, los hermanos Wende Camargo, se destacaron por su heroico patriotismo.


Fuente: Hazaña beniana en la Guerra del Chaco (80° aniversario del Cese de Hostilidades en la Guerra con el Paraguay) De Arnaldo Lijerón Casanovas.

ROBERT BROCKMANN SOBRE HANS KUNDT

Soldados paraguayos.


"En gran medida, Hans Kundt fue un chivo expiatorio por los errores, inoperancia y desobediencias de sus subordinados bolivianos. Kundt fue traicionado por sus subordinados, especialmente por el más cercano, David Toro. Ello, sin embargo, no lo exime de sus propios grandes errores, como haber enviado a la muerte a oleada tras oleada de soldados bolivianos en ataques frontales contra la fortaleza de Nanawa, o el no haber reconocido la magnitud de la ofensiva paraguaya en octubre-diciembre de 1933, que lo llevó al desastre de Alihuatá-Campo Vía”, pondera Brockmann.

"El folclore histórico tejido por Toro dice que Kundt era un general tropero y no un oficial de Estado Mayor. Pero sí lo era. Era un mal oficial de Estado Mayor, pero ésa es otra cosa. En el Chaco fue la única vez en América que se utilizaron aviones, tanques, morteros y lanzallamas en batalla, y Kundt, a disposición de todo aquello, no supo obtener la victoria”, dice el periodista boliviano, quien revela que el alemán sí era muy cercano a la tropa y pocos generales, "si acaso alguno, había cuidado y apreciado a los soldados indios como él”. Sin embargo, al finalizar la guerra, Kundt había cambiado de parecer y los bolivianos pasaron de ser "los mejores soldados del mundo después de los alemanes” en juegos de guerra a no servir para la guerra de verdad. El quiebre de la vieja relación fue total. 

Fuente: Made for minds www.dw.com



BOLIVIA Y EL LEGADO DEL PADRE DE HANS KUNDT



Por: Robert Brockmann / Página Siete 6 de abril de 2014.

El libro El general y sus presidentes – Hans Kundt, Ernst Röhm y siete presidentes de Bolivia, 1911-1939 (Plural, 2007, 2008, 2009, cuarta edición 2012), escrito por quien suscribe, es un intento serio por elaborar la biografía del militar más influyente en la historia boliviana en la primera mitad del siglo XX.

Pero, completa y relevante como es la obra, adolece de ciertas lagunas que impiden afirmar inobjetablemente, que se trata de una biografía. A saber, la relativa ausencia de datos biográficos básicos: los datos familiares. La primera edición, de 2007, no contiene ningún dato, y sí una especulación, basada en una fuente secundaria.

Previamente, el libro del general Luis Fernando Sánchez Guzmán, titulado Hans Kundt - Luces y sombras , especulaba honestamente que el padre de Kundt debió haber sido de origen y ocupación humilde, pues de haber sido militar, el dato no habría sido mantenido casi en secreto por quien sería el jefe del Ejército boliviano.

La primera edición de El general y sus presidentes (EGYSP) pretendió corregir aquel dato con otro, menos especulativo, pero en retrospectiva también precario: un documento fechado en 1939 titulado Berühmnte Männer aus Neustrelitz (Hombres famosos de Neustreliz, la ciudad natal de Hans Kundt), de Ernst Meyer, que se podía encontrar en internet en julio de 2007, sostenía que el padre de Kundt, sin mencionar su nombre de pila, había servido como capitán en el Batallón Dorado de esa ciudad archiducal.

Otra versión, del mayor alemán Adolph (Adolf) Röpnack, que sirvió con Kundt en sus misiones bolivianas, sostenía que el padre de éste había llegado al grado de mayor y que había muerto joven. Ambos datos se mantuvieron a lo largo de las cuatro ediciones que existen de EGYSP.

A principios de 2008, este autor pudo entrevistar a la nieta de Kundt, Brunhilde Stege (de soltera, Müller), en Cochabamba, y recopilar algunos otros datos familiares sueltos.
El problema era que la señora Stege no era nieta sanguínea de Kundt -aunque se refería a él con gran cariño como "abuelo”-, sino que había llegado a esa familia, a la edad de 12 años, de manera tortuosa. La hija del general Kundt, Renate, contrajo nupcias en 1933 con un oficial del Ejército alemán, Heinrich Müller. Müller, viudo (su esposa fallecida apellidaba Reinicke o Heinicke), llevaba a su segundo matrimonio una hija: Brunhilde.
El matrimonio duraría poco: en 1935 los nazis harían desaparecer a Müller, al parecer disidente militante antinazi, y Renate Kundt quedaría viuda y a cargo de la niña. Brunhilde sólo conocería al general Kundt a su regreso a Alemania, derrotado y destruido tras la Guerra del Chaco, a fines de ese mismo año. De modo que Brunhilde conoció a Kundt en el ocaso de su vida y en medio de las circunstancias más tristes, sólo entre 1935 y el año de la muerte del general, 1939.

De ahí que Brunhilde tampoco conociera en detalle los hechos biográficos de Kundt. Sólo recordaba el hecho de que los hermanos Kundt eran cuatro: dos hombres y dos mujeres.
Dos de ellos, no sabía cuáles, eran mellizos, y tampoco sabía quiénes eran los mayores ni menores. Sólo había dos datos concretos: el hermano también fue militar, fue a la misma escuela -Schulpforta- y sirvió en una misión militar alemana en China.
El otro dato concreto era que una de las hermanas se llamaba Lotte y tenía condición de religiosa y administraba o estaba vinculada a una casa de curaciones con aguas termales en la isla de Norderney, en el Mar del Norte. La otra hermana estaba relacionada con el campo de la fotografía.

Aunque aquellos datos son pocos y relativamente vagos, son algo. En contraste, los apuntes biográficos de Hans Kundt en Bolivia no pueden ser más esquivos: tanto en la Revista Militar como en el libro del Centenario, salvo por el lugar y la fecha de nacimiento, omiten por completo cualquier dato familiar. Kundt nunca dio ni un solo dato acerca de su proveniencia familiar y la información acerca de su formación militar es incomprensiblemente escasa, pues tenía una formación muy completa.

Por tanto, con esos datos era posible hacer un retrato apenas parcial del entorno social de Hans Kundt. El hecho de que hubiese acudido a una escuela de élite como Schulpforta lo colocaba en un estrato social por encima del promedio, así como el hecho de que ingresara en la Escuela Imperial de Guerra. Pero su reticencia a revelar sus orígenes familiares permitían sospechar, como hacía Sánchez, el origen humilde de quien se supera académicamente.

El dato decisivo

A inicios de 2012, este autor recibió el generoso aporte de un dato biográfico decisivo. José Enrique Würschmidt, desde Tucumán, Argentina, me envió un par de hojas escaneadas en las cuales se esclarece el dato del padre del general Hans Kundt. Y, sorprendentemente, no es poca cosa. El legado del viejo Kundt parece ser más relevante y perdurable en el tiempo que el de su hijo en Bolivia.

Éstos son los datos: una edición sin año consignado del diccionario enciclopédico alemán Herder (Der Grosse Herder), en su tomo VII, incluye los siguientes datos en Kundt:
"Kundt; 1) August. Físico, llevó a cabo importantes trabajos en acústica (las ‘kundtsche Staubfiguren’) y de óptica. Las "ondas de polvo kundtianas”, según un actual profesor de física en el colegio Alemán en La Paz, son un principio vigente para la medición de la frecuencia de las ondas de sonido. August Kundt fue pues, según el Herder, uno de los más sobresalientes académicos de su época. Nació el 18 de noviembre de 1839 en Schwerin [Mecklenburg] y falleció el 21 de mayo de 1894 en Israelsdorf, cerca de Lübeck. En 1868 fue catedrático en Zúrich, en 1869 en Würzburg, en 1881 en Estrasburgo y en 1888 en Berlín.

¿Cómo se sabe si Hans Kundt es el hijo del profesor August Kundt? Porque el Herder lo dice. Inmediatamente después añade:
2) Hans, hijo de 1). Organizador alemán del Ejército boliviano. Llegó a Bolivia en 1911 como cabeza de una misión militar alemana y estuvo activo hasta 1930 (con interrupción durante la Guerra Mundial). Fue llamado de nuevo a Bolivia en 1932. Nació el 28 de febrero de 1869 en Neustrelitz. 

Suficientemente concreto. El Herder también explica, con algún detalle, el funcionamiento de las "ondas de polvo kundtianas”, lo cual, sin embargo, está fuera del ámbito del presente trabajo.
El dato de August Kundt, catedrático de física, nos da nueva luz sobre los orígenes sociales de Hans Kundt. Explica el porqué de su transcurso por Schulpforta y desestima la hipótesis de haber sido un talentoso hijo de militar subvencionado por el Gran Duque de Mecklenburgo, tal cual se especulaba en EGYSP.

Con todo, August parece haber sido un padre relativamente ausente. Hans Kundt se crió en Nuestrelitz hasta que se trasladó a ese internado de secundaria en una de las Sajonias, mientras que el padre vivía y daba clases en universidades de diferentes ciudades Suiza y el Segundo Reich Alemán. Quizás ello explique la reticencia del general a dejar por escrito ninguna referencia acerca de su célebre padre. Con todo, todavía queda pendiente la tarea de desentrañar, con detalle, sus datos familiares.

100 AÑOS DEL PRIMER ENSAYO DE VUELO EN BOLIVIA



Por: Ramiro Molina Alanes / El Diario 16 de Abril de 2013.

Ha transcurrido exactamente un siglo desde la llegada del primer avión a Bolivia, con el cual no sólo se realizaron las incipientes tentativas de vuelo en nuestro medio, sino que se experimentó científica y objetivamente la posibilidad de implantar la navegación aérea en el país.

AVIADORES Y AEROPLANO

En febrero de 1913, cuando se encontraba en la República de Chile el Ministro de Guerra y Colonización, Sr. Juan María Zalles, recibió la proposición de los hermanos Miguel y Napoleón Rapini para “efectuar vuelos en la ciudad de La Paz y contribuir a resolver el problema de su aplicabilidad en el Ejército de Bolivia, ya que se consideraban como serios obstáculos la altura de nuestro territorio y la presión atmosférica”(1)
Convenido el monto de la subvención exigida, el 31 de marzo de 1913 arribaron a la ciudad de La Paz, ambos aviadores, acompañados por su representante el Dr. Américo Mancini y el mecánico de la Casa Bleriot, Antonio Peuch. Mientras que su aeroplano, que fue embarcado en tren desde Antofagasta, llegó a El Alto el 8 de abril.

EL CAMPO DE AVIACIÓN

Debido a que no encontraron dentro la ciudad un sitio amplio y adecuado para realizar la espectacular prueba, se dirigieron a El Alto donde localizaron el terreno apropiado a un kilómetro de la estación ferrocarrilera, en la comunidad San José de Charapaqui; si bien estaba situado a 4.093 msnm, brindaba buenas condiciones para la prueba. De esta manera, entre el 9 y el 12 de abril se erigió en ese lugar un pequeño y precario hangar de madera y calamina para albergar a la aeronave; simultáneamente se procedió a la prepara-ción y limpieza del campo en el que se efectuaría el vuelo; todas estas obras estuvieron a cargo del constructor Miguel Nogué.
Después de entrevistar a los aviadores, la prensa alborozada afirma-ba: “La altura no es una dificultad de gran consideración. Ellos están muy gratamente impresionados de Bolivia donde quisieran ver en breve funcionando una Escuela de Aviación y poder retirarse con la sincera complacencia de haber sido los iniciadores en el país de esa gran evolución del progreso moderno” (2)
Debido a que el proyectado vuelo fue conceptuado como un espectáculo público, se fijaron el precio de las localidades en los siguientes montos: Entrada general Bs. 5.00, tribuna normal Bs. 10.00, tribuna reservada con derecho de entrar al hangar Bs. 15.00(3)

ESCUELA DE AVIACIÓN

A pedido del Ministerio de Guerra, los Rapini en su condición de representantes de la casa Bleriot de Francia, propusieron instalar la Escuela Nacional de Aviación con cuatro aeroplanos de esa marca, y formar pilotos a un costo de Bs.1.000 cada uno. Sin embargo, agrupaciones patrióticas iniciaron entusiastamente colectas para la compra de uno o más aeroplanos destinados al proyectado instituto de vuelo.

EL MITO DE LA ALTURA

El 5 de abril, el Cnl. Pastor Baldivieso brindó en el Centro Militar una controversial conferencia en la que cuestionó: “…¿Son en este momento de absoluta necesidad los aeroplanos en nuestro Ejército?, sinceramente pienso que no…(porque) los aparatos que hoy en día se hallan en servicio no están hechos para evolucionar más allá de 1.000 a 2.000 metros de altura…”(4).
Por su parte, el representante de los pilotos italianos, Dr. Américo Manzini, dijo a la prensa: “Los hermanos Rapini tienen el agrado de participar que el domingo próximo demostra-rán todo lo contrario en El Alto de La Paz, a la teorías del conferenciante y lo harán con uno de los aparatos menos potentes, pues sólo tiene 50 H.P. de fuerza” (5).

LA GRAN PRUEBA

El día domingo 13 de abril de 1913, la comitiva oficial compuesta por el Presidente de la República, Dr. Eliodoro Villazón, Ministros de Estado y altos ofi ciales del Ejército, llegó al lugar de la exhibición a las cuatro de la tarde, es decir, dos horas después de la hora señalada en el programa; encontrando un frenético e impaciente público compuesto por casi diez mil personas ansiosas de verifi car el novedoso espectáculo aéreo anuncia-do. “La tarde se presentaba ventosa y den-sas nubes anunciaban la proximidad de una torrencial lluvia. Miguel Rapini en traje de aviador se dirigió hacia el aeroplano “Alexan-drina”, sistema Bleriot; una salva de aplausos de la tribuna ofi cial lo saludó. Los aviadores antes de iniciar el vuelo reclamaron a la policía que hiciese despejar el campo com-pletamente, pues la muchedumbre corría de un lado a otro en la pista”(6).
Después de encender el motor, el aparato comenzó a carretear en medio de la estrecha y desordena hilera de espectadores. Des-pués de haber recorrido raudamente casi 500 metros intentó elevarse; pero, tropezó con un promontorio de piedras dañando el patín de cola. El avión fue llevado inmediatamente al hangar donde se procedió a reparar el des-perfecto; esa nueva demora acrecentó aún más la impaciencia del público.
Ante el evidente nerviosismo de Miguel y pese a las fuertes ráfagas de viento y las pri-meras gotas de lluvia que ya empezaban a caer, Napoleón tomó el mando del monopla-no; “..corrió por tierra una larga distancia, llegando a un terreno lleno de piedras, hasta que al fin llegó a elevarse a una altura de dos metros y medio más o menos. El público abandonando su sitio invadió la pista, se colocó detrás y a los costados del aparato, llevado por la creciente curiosidad; Napoleón Rapini que se hallaba impaciente y temeroso de una desgracia con el público, trató de alzarse más, cuando de improviso notó que a pocos metros de él, se hallaba una red de hilos telegráficos; para esquiva el peligro, hace un viraje demasiado estrecho, notando que está a punto de herir a algunos espectadores con las alas del aeroplano, dada la pequeña altura en que se encontraba. En ese instante el aviador toma una resolución suprema e intenta aterrizar violentamente. El aeroplano cae en tierra y es arrojado sobre el ala derecha por una racha de viento” (7).
A raíz de la violenta caída, el fuselaje se partió por la mitad, quebrándose además el ala derecha, el tren de ate-rrizaje y la hélice, que obvia-mente causó serios desper-fectos en el motor. Mientras que el piloto recibió una heri-da en la pierna izquierda y un fuerte golpe en la cabeza, fe-lizmente sin mayores conse-cuencias.
Si bien, el fracaso del pri-mer intento de vuelo en Boli-via se atribuye a causas aje-nas a los aviadores, también intervinieron decisivamente las condiciones meteorológi-cas adversas y el factor técni-co, traducido en la baja po-tencia del motor y la reducida superficie alar de la frágil aeronave, que fueron insuficientes para vencer la extrema altitud en la que se encuen-tra El Alto.

LOS AVIADORES

Miguel y Napoleón Rapini eran originarios de Florencia, Italia; el primero contaba con 24 años de edad y el segundo con 22; ambos se habían formado como aviadores en la Escuela Bleriot de Etampes, Francia. En su viaje de promoción de los aeroplanos Bleriot por Sud-américa, en enero de 1913 realizaron exitosa-mente en el Brasil el vuelo Río de Janeiro - Sao Paulo, y el 9 de marzo de ese mismo año en Chile, el raid Valparaíso - Santiago.

NOTAS
1 Memoria del Ministro de Guerra
y Colonización presentada al
Congreso el 6 de agosto de 1913.
2 El Diario, 6 de abril de 1913
3 El Diario, 9 de abril de 1913.
4 El Norte, 11 de abril de 1913.
5 El Tiempo, 8 de abril de 1913
6 El Tiempo, 15 de abril de 1913
7 Ibidem

LOS RESTOS DEL GRAL. PERUANO AGUSTÍN GAMARRA (BATALLA DE INGAVI)


Por:  Oskar Cordova

Comprobada la muerte de Gamarra, se procedió el examen del cadáver, y resultó que tenía una herida en el pecho y otra en la garganta, precisamente de bala y balín, o sea un sólo tiro de hannoveriano. Estos proyectiles ofrecían el doble peligro de que a distancia de 18 metros de la boca del fusil se bifurcaran y herían a dos personas que estuvieran próximas. 
En el caso presente surge la conjetura de que el pelotón de caballería comandado por Montero, debió ser él que ocasionó la muerte de Gamarra, a corta distancia, puesto que ambos proyectiles estaban a un palmo en el pecho, entre uno y otro. Fué por consiguiente de arma argentina manejada por bolivianos, de donde surgió la victoria de Ingavi y la muerte de Gamarra; a lo cual habría que agregar que aquellos jefes y oficiales argentinos emigrados, combatieron al lado de Ballivián con recomendable intrepidez. 
Ballivián contempló breves instantes aquellos restos, que tantos recuerdos le traían. Y presintiendo quizá que algún día el Perú los reclamaría, pero que ellos mejor debieran descansar en suelo boliviano, como un sarcasmo del destino; cambió súbitamente de pensamiento y mandó sacar del ataúd los restos de Gamarra, haciendo colocar en su lugar los del Sargento Mayor Juan Pedro Garavito, artillero boliviano; hizo clavar rápidamente la caja funeraria y la mandó sepultar, como si contuvieran en ella los restos auténticos de Gamarra, en el mismo sitio donde había caído éste para no levantarse más. 
Pero los verdaderos restos de Gamarra fueron sepultados a cinco varas de distancia al norte de la primera pirámide, con los demás cadáveres peruanos, haciéndole quitar la hermosa casaca de Generalísimo de mar y tierra, como el más preciado trofeo de la victoria, para conservarla en perpetuo recuerdo al pie de altares del dios Jano.
La Batalla de Ingavi acaeció el jueves 18 de noviembre de 1841 en la localidad de Viacha, en la Provincia de Ingavi, Bolivia. Allí se enfrentaron tropas bolivianas al mando del general José Ballivián con tropas peruanas al mando de general Agustín Gamarra, venciendo las tropas bolivianas y muriendo en esa batalla el general y Presidente del Perú Agustín Gamarra.


FUENTE.- José Manuel Aponte - La Batalla de Ingavi. CCFFAA DIRECCIÓN DE PUBLICACIONES MILITARES BIBLIOTECA DEL MILITAR BOLIVIANO, VOLUMEN 02 AÑO MMVI.



LA PROVINCIA DE TARIJA



Por: Joseph Barclay Pentland / El País 28 de febrero de 2016

Esta provincia ocupa la extremidad sudoriental de la República, situada entre los departamentos de Potosí, Chuquisaca y la provincia bonaerense de Salta. Sus fronteras orientales se extienden hasta los llanos que limitan con los ríos Pilcomayo y Paraguay, los que son recorridos por numerosas tribus de indios nómadas, de los cuales los Chichas y los Chacos, dos razas ecuestres, son las más poderosas. Bajo el dominio de España, Tarija formaba una provincia dentro de la Intendencia por el Gobierno de Buenos Aires, y ha permanecido hasta ahora sin anexarse a ninguno de los otros Departamentos.

En tiempos de la fundación del Obispado de Salta, Tarija fue anexada a ella en lo que concernía a sus negocios eclesiásticos, mientras que en su jurisdicción civil continuó formando parte de la Intendencia de Potosí. Para prevenir los inconvenientes emergentes de que sus asuntos tanto civiles como eclesiásticos fueran administrados desde tan lejos, se juzgó necesario añadir Tarija a la provincia de Salta. Con este objeto se expidió una Cédula Real de Carlos IV en 1803, la cual parece que no fue promulgada hasta 1809. Al darse a conocer su contenido, los habitantes de Tarija dirigieron un memorial al Rey de España solicitando que el Decreto Real de 1803, no se llevara a efecto. Parece que no se tomaron medidas subsecuentes respecto a la anexión de Tarija a la provincia de Salta; los primeros movimientos revolucionarios se manifestaron por la misma época y Tarija continuó formando parte de la Intendencia del Alto Perú.
A la llegada del Gral. Bolívar a Potosí en 1825, se encontró con el Gral. Bonaerense Arenales, Capitán Gral. de Salta, a quien parece que le confirmó la anexión de Tarija a la República Argentina, sujeta, sin embargo a que fuera confirmada por la futura Legislatura de Bolivia; tan pronto como esta negociación fue conocida en Tarija, la Municipalidad protestó enérgicamente contra ella, expresando su deseo de permanecer anexada a las Provincias del Alto Perú que formaban ahora la República Boliviana, a las cuales Tarija nunca había dejado de pertenecer.
Por lo tanto, el reclamo de Buenos Aires a la posesión de esta provincia tiene dos aspectos: 1°.- Que ella formaba parte de las provincias de Buenos Aires en forma anterior a la Revolución por su anexión a Salta y como las demarcaciones de los nuevos estados de Sudamérica se habían establecido sobre los límites de los viejos virreinatos y capitanías Generales, Tarija, consecuentemente, formaba parte del territorio bonaerense y 2°.- Que su anexión a Salta fue confirmada por un acto de un Jefe del Alto Perú, el Gral. Bolívar. A estos argumentos, el Congreso Boliviano, respondió que la Real Cédula de Carlos IV no se llevó nunca a efecto y que Tarija tampoco fue anexada de facto a Salta en su jurisdicción civil y que si alguna cesión de ella fue hecha por el Gral. Bolívar, debía haber estado sujeta a la aprobación del Congreso del Alto Perú ya que ese Jefe no tenía poder para violar el territorio de la República.
Después de largas discusiones en los reclamos de Buenos Aires, sobre Tarija, el Congreso Constituyente promulgó una Ley el 23 de septiembre de 1826, anulando las negociaciones entre los generales Bolívar y Arenales, por las cuales Tarija fue desmembrada de las provincias del Alto Perú que ahora constituyen la República de Bolivia, declarando que ella pertenece de jure y de facto a esta República, fundamentándose en su previa anexión a la Intendencia de Potosí y en el deseo unánime de sus habitantes de pertenecer a Bolivia. Los diputados de la provincia de Tarija al Congreso, han sido desde entonces admitidos a tomar su asiento en el congreso Constituyente y como tales han firmado la Constitución Boliviana que fue promulgada el último diciembre a través de esa provincia.
He creído necesario mencionar en esta parte de mi informe, las principales circunstancias con respecto a la anexión de Tarija a Bolivia, ya que se trata de una cuestión que ha cansado ya mucha irritación, tanto allá como en Buenos Aires y que puede provocar serias diferencias entre estas dos Repúblicas. Mi información al respecto ha sido principalmente obtenida de su Excelencia el Gral. Sucre y de los miembros del Ejecutivo Boliviano. La ley del Congreso fue totalmente independiente del Gobierno, quien declinó tomar parte activa en la discusión de la cuestión a más de refrenar los sentimientos violentos que eran generales en el Congreso contra el Gobierno de Buenos Aires, los que amenazaron durante algún tiempo el envolver a Bolivia en una ruptura con la República Argentina.
Al promulgarse la Constitución y la Ley arriba, mencionadas, se envió un cuerpo de tropas bolivianas a ocupar Tarija, con el doble propósito de prevenir el comercio de contrabando y de proteger a los habitantes de las incursiones de soldados irregulares que se levantaron en armas contra el Capitán General de Salta y el Gobierno Central de Buenos Aires. La provincia de Tarija posee un suelo rico y fértil en sus distritos del Noreste, mientras que en el sud su territorio es árido e improductivo, separando la parte habitada, sesenta leguas de los pueblos más cercanos de la provincia de Salta. Los recursos de Tarija consisten en sus producciones agrícolas principalmente maíz, granos y ganado, todos los cuales encuentran mercado en el cercano Departamentos de Potosí.
La principal ciudad es Villa Tarija, la Nueva, situada en Latitud 21°36’00” sud y longitud 63°12’00” oeste de Greenwich.
1826

“Informe sobre Bolivia”, 1826. Colección de la cultura boliviana. Edición auspiciada por el Banco Central de Bolivia, en el sesquicentenario de la fundación de la República. Impreso en la Casa de Moneda, Potosí, Bolivia. 1975.



17 DE DICIEMBRE DE 1830, MUERE SIMÓN BOLÍVAR



La guerra de la independencia americana fue cruenta y difícil, no sólo porque se luchó contra aguerridos soldados realistas, sino también por la despiadada represión con que hombres como Goyeneche, Morillo y otros intentaron ahogar en sangre el fervor patriótico de los insurgentes. En esta guerra surgieron figuras excepcionales que sacrificaron sin dudar un instante sus vidas, bienes y familia por la más noble de las causas, la libertad, y la figura más destacada de la emancipación americana frente al Imperio español y que contribuyó de manera decisiva a la independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá fue Simón Bolívar, cuya sombra heroica se proyectó sobre todo el continente, y la posteridad le hizo justicia, sancionando el glorioso título de “Libertador”, que congresos, ejércitos y pueblos entusiastas, le dieron entre aclamaciones de júbilo en sus días de triunfo.
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco, nació en Caracas el 24 de julio de 1783. Hijo de padres aristócratas de antiguo origen español –el coronel Juan Vicente Bolívar y María de la Concepción Palacios. Bolívar queda huérfano a muy temprana edad, el 19 de enero de 1786 fallece su padre y el 6 de julio de 1792 muere su madre. Aquel muchacho al quedar huérfano suplió la falta de cariño de sus padres el cura Andújar, maestros como el humanista y jurisconsulto Andrés Bello, pero sobre todo, su preceptor Simón Rodríguez, quien influyó más en su personalidad y formación, le hizo comprender con vehemencia las ansias de los pueblos americanos, nativos, criollos y mestizos, que tras dos siglos de coloniaje español deseaban liberarse y ser dueños de sus tierras y destinos.
En 1798 Bolívar es designado por el Rey subteniente de la Sexta Compañía del Batallón de Milicias de Blan-cos de los Valles de Aragua. A fines de 1799 viaja a Madrid, en casa de unos parientes allegados a la corte y el 26 de mayo de 1802 contrae matrimonio con María Teresa Rodríguez del Toro, embriagados por la felicidad recorren algunas ciudades de Europa y luego se embarcan hacia América.
Sin embargo, la felicidad que disfrutaba la pareja es efímera, una epidemia de fiebre diezma la población de Caracas, y entre las víctimas se encuentra la joven esposa de Bolívar, quien hundido en la más negra desesperación cierra la casa de Caracas y parte hacia Europa.
La huella imborrable de su paso por Milán fue la coronación de Napoleón Bonaparte como Emperador. En 1805, ya en Roma, sobre el Monte Aventino pronuncia su célebre juramento: dedicar su vida a la causa de la libertad de su patria. En 1806 se embarca para América y llega a los Estados Unidos. Retorna a Caracas en 1808, en plena efervescencia revolucionaria, y toma parte activa en las conspiraciones populares. Bolívar es el agitador infatigable.
La llegada del español Vicente Emparan a Caracas como Gobernador y las noticias procedentes de España, de que toda Andalucía había sido conquistada por los franceses, acabaron por precipitar los acontecimientos. El 2 de marzo de 1811 se instala el primer Congreso y el 5 de julio de ese mismo año, se declara solemnemente la Independencia de Venezuela.
Pero a aquel acontecimiento siguieron días funestos para los patriotas, que sufrieron una serie de derrotas ante las fuerzas españolas. En agosto de 1812 Bolívar va a Curazao, en su primer destierro y en octubre de este año viaja a Cartagena, donde dirige a los ciudadanos granadinos el famoso Manifiesto de Cartagena, en el que convoca a todos a luchar por Venezuela. En Mérida, el 23 de mayo de 1813 es llamado por primera vez Libertador. El 15 de junio en Trujillo, Bolívar publica su célebre proclama por la cual declara “guerra a muerte” a las fuerzas realistas. Luego emprende la campaña de liberación del territorio nacional, que culmina triunfalmente en Caracas, 6 de agosto de 1813.
Tras algunas victorias, sufre la terrible derrota de La Puerta donde Tomás Boves destroza al ejército patriota y Venezuela cae otra vez en poder de los realistas. Un nuevo exilio le espera; regresa a Haití, donde Alejandro Pétion, Presidente de este país, le facilita recursos para la nueva campaña. En 1816 decreta la libertad de los esclavos.
Las cosas se hacen más difíciles con el retorno de Fernando VII al trono de España, quien implanta otra vez el absolutismo y consagra esfuerzos para detener la rebelión en América que amenazaba con extenderse por toda la región, enviando 13.000 hombres al mando de Pablo Morillo, abril de 1815. Por entonces Bolívar se encuentra en Jamaica.
El 15 de febrero de 1819 instala el famoso Congreso de Angostura (territorio de Colombia), ante el cual pronuncia su más brillante discurso, en el que dicta cátedra republicana a los tres poderes tradicionales (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) agrega el Poder Moral y se juramenta como Presidente de Venezuela. Luego el Libertador junto al general Páez prepara un ejército en la falda oriental de los Andes para ir a sorprender a los realistas en Nueva Granada. Con audacia increíble, azotados por la nieve y las tempestades cruzó la cordillera de los Andes y en una campaña que dura setenta y cinco días y que la historia registra como la más gloriosa, derrota a los españoles en la Batalla de Boyacá, 7 de agosto de 1819 y entra victorioso en Bogotá, donde proclama la independencia definitiva de Colombia
El 17 de diciembre de 1819 crea la GRAN COLOMBIA, con tres departamentos: Venezuela, Cundinamarca y Quito. Bolívar es el Presidente. Ante el alejamiento de Morillo, que regresa a la Madre patria lo reemplaza el general Latorre, quien es derrotado por Bolívar en la brillante batalla de Carabobo, victoria que consagra la independencia de Venezuela. Acto seguido Bolívar envía a Sucre a conquistar Quito, quien desembarca en Guayaquil y derrota a los realista en la batalla de Pichincha, 24 de mayo de 1822, lo que significa la liberación del Ecuador.
Tras la entrevista de Guayaquil y el retiro del Capitán General José de San Martín, del escenario bélico, Bolívar uniendo sus tropas con las del Perú, Chile, Argentina, y del Alto Perú, entran en campaña y en las célebres batallas de Junín, 6 de agosto de 1824, y Ayacucho, 9 de diciembre de 1824, dan fin de manera definitiva a la guerra de la independencia americana.
El 6 de agoto de 1825, la Asamblea Deliberante proclama solemnemente la independencia de las provincias del Alto Perú, Bolívar ingresa a La Paz el 17 de agosto y la Nueva República lleva el nombre del Libertador, quien es reconocido entonces como su primer presidente.
El 25 de mayo de 1826 Bolívar manda desde Lima la Constitución de Bolivia y el Discurso de la Legislatura. Posteriormente, convoca a un Congreso Anfictiónico en Panamá, que se instala el 22 de junio de 1826 y cuyos resultados no fueron satisfactorios. Él mismo dijo: “Su poder será una sombra y sus Decretos consejos nada más”. El 25 de septiembre de 1828 sufre un atentado y Manuelita Sáenz es quien salva su vida. Bolívar en marzo de 1830 entrega el Poder al general y político colombiano Domingo Caicedo y en abril renuncia a la Presidencia de la República. El 10 de diciembre, en su última proclama, exhorta a mantener la unidad de la Gran Colombia. Enfermo, afectado por la tuberculosis, el 17 de diciembre de 1830 deja de existir el Libertador en la Quinta San Pedro Alejandrino, hacienda ubicada en la ciudad de Santa Marta, Colombia.
ÚLTIMAS PALABRAS DE BOLÍVAR
“Digo con verdadero dolor, que soy víctima de mis enemigos, que me han conducido al sepulcro; y, sin embargo de esto, yo los perdono. Colombianos, los dejo.
En mis últimos momentos ruego a Dios por la tranquilidad de Colombia; y si mi muerte, desvaneciendo las animosidades de los partidos y restableciendo entre ustedes la concordia, puede contribuir a este apetitoso resultado, llevaré un sentimiento de satisfacción a la tumba que para mí se abre”.

Este artículo apareció publicado en el periódico El Diario el 17 de Diciembre de 2013. 

AYACUCHO, 1824



Por: Pablo Michel Romero, Arquitecto, historiador y documentalista (Universidad Mayor de San Andrés y Universidad Complutense de Madrid)

“¡Soldados! Vais a contemplar la obra más grande que el cielo ha encargado a sus hombres, la de salvar a un mundo entero de la esclavitud.
¡Soldados! Los enemigos que debéis destruir se jactan de catorce años de triunfos; ellos, pues serán dignos de medir sus armas con las vuestras que han brillado en mil combates.
¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de vosotros la paz, hija de la victoria; aún en Europa liberal os contempla con encanto, porque la libertad del Nuevo Mundo en la esperanza del universo. ¿La burlareis? ¡No!, ¡No!, ¡No!, vosotros sois invencibles” .
Simón Bolivar 

Todo estaba listo para la batalla... el 9 de diciembre de 1824 pasaría a la historia como el día en que finalizarían mas de tres siglos de colonialismo español en América del Sur. 

El significado de la batalla de Ayacucho, una batalla formal, estratégicamente preparada y tácticamente conducida, significó el último enfrentamiento armado en terreno abierto. Si bien se produciría en abril de 1825 la última acción de armas en Tumusla (Potosí), Ayacucho significó la última gran batalla por la capitulación incondicional del Virrey La Serna después de la derrota del ejército realista. 

Ayacucho... rincón de los muertos 

El 16 de noviembre de 1532 el conquistador Francisco Pizarro había degollado al Inca Atahualpa junto con 6.000 indios apoderándose de todo el Perú.
Doscientos noventa y dos años después, en el mismo Perú en un lugar llamado Ayacucho que traducido del quechua quiere decir “Rincón de los Muertos” sería escenario de una gran batalla entre los herederos de Pizarro dirigidos por el Virrey La Serna en persona y los combatientes revolucionarios del ejército americano bajo la dirección del Gral. Don Antonio José de Sucre. 

Si bien en las colonias españolas de América se produjeron a lo largo del siglo XVIII manifestaciones aisladas de un incipiente movimiento emancipador, no fue hasta 1809 (Charcas y La Paz) donde realmente se inició el proceso revolucionario que llevaría en el curso de dos décadas y con altibajos, a la independencia total de las antiguas posesiones españolas. 

Los antecedentes 

Una vez asumida la dirección de la guerra de independencia y tras la renuncia de San Martín en Guayaquil el 26 de julio de 1822, Bolivar emprende la campaña del Perú, pero le retienen problemas en Colombia y la situación creada en Lima donde el primer presidente peruano José de la Riva Agüero había tomado el mando de la lucha contra los realistas. Pero Agüero sufriría derrotas y los sucesivos descalabros de los patriotas pondrían fin a su mandato. El congreso pediría a Bolivar resolver el problema y le otorgaría el mando supremo, con el beneplácito del pueblo.

El 6 de agosto de 1824, en la planicie de Junín, Bolivar lograría una resonante victoria.
Mil jinetes patriotas se enfrenarían a 1300 hombres de la caballería realistas bajo el mando de Mariano Necochea, general argentino y José de Canterac, jefe de Estado Mayor del ejército español. Bolivar con toda la infantería aguarda en los cerros cercanos el resultado de la batalla.
Al caer la tarde los realistas emprenden la retirada.
Junín es una batalla de sables y lanzas, sin disparos, que abriría el camino de Ayacucho. 

Concluida la batalla de Junín, el Gral. Simón Bolivar se ocupó de resolver los graves problemas políticos que se producían en Lima. Bolivar ordenó y realizó la ocupación de las provincias de Jauja y Huamanga. Como fruto del reconocimiento realizado en persona de aquellas regiones, regresó a la costa peruana para realizar la movilización de refuerzos, rezagados y recuperados de los hospitales de campaña se sumarían a los cuerpos auxiliares que llegaban de Colombia, para lo que nominó al Gral. La Mar, en su calidad de jefe más antiguo. 

Antonio José de Sucre... el Mariscal de Ayacucho 

Antonio José de Sucre y Alcalá fue criado en una familia rica y distinguida, es uno de los pocos casos de militares de profesión dentro del ejército libertador. En 1802 comienza sus estudios de matemáticas y fortificaciones, tenía la idea de convertirse en ingeniero. 

El Gral. realista Don Jerónimo Valdez describió el aspecto del Gral. Antonio José de Sucre en el día de la batalla de la siguiente manera: “llevaba como en toda campaña, sobre el pantalón un par de medias gruesas que le llegaban hasta medio muslo, y sobre ellas botas cortas hasta la pantorrilla; un chaleco que era cualquier cosa; su gabán blancuzco le llegaba hasta los tobillos, su sombrero de ala ancha que era de vicuña, usaba un poncho blanco y no tenía ninguna insignia”. Esta magnífica descripción del aspecto del mariscal Sucre hecha por la borda las interpretaciones pictóricas sobre Sucre en el campo de batalla y mas bien nos muestra la descripción de un hombre sencillo en su vestir… como lo fue en toda su vida. 

Los combatientes 

Si el ejército americano estaría al mando del Gral. Sucre, el mando supremo del ejército realista estaría a cargo del propio Virrey del Perú... el Gral. Don José de la Serna e Hinojosa, nacido en Jerez de la Frontera, España en 1770.
La jefatura de Estado Mayor en las tropas reales, fue encomendada al Gral. José de Canterac, un veterano de las guerras contra los franceses.
El ejército realista estaría al mando de militares de una extraordinaria trayectoria que se remontaba desde las campañas napoleónicas en Europa. 

En el libro de memorias: “In the service of the Republico of Perú” el general Guillermo Miller que sería en Ayacucho comandante general de la caballería americana, nos ofrece su visión sobre el Ejército Americano: “Además del talento de Simón Bolivar y de Antonio José de Sucre, el ejército unido libertador reunió en sus filas buena parte de la experiencia militar del siglo. Veteranos de la Guerra de independencia española, mexicana, centroamericana; de la lucha emancipadora, venezolana, granadina, quiteña, argentina, peruana y altoperuana; de la norteamericana e inclusive, como era el caso de los voluntarios alemanes del mayor Carlos Sowersby, veteranos de la batalla de Borodino en Rusia contra Napoleón”. 

Es importante mencionar que muchos de los combatientes en Ayacucho habían alcanzado una gran experiencia como combatientes, muchos de sus jefes y oficiales eran hábiles lanceros y artilleros, inclusive habían aprendido de los indios morochucos ayacuchanos como conducir un caballo con las piernas y combatir con un sable en cada mano.
Otro dato interesante es el referido al célebre regimiento “Numancia” regimiento español que llegó a América en 1815 dentro de la expedición enviada por Fernando VII; este regimiento compuesto por 1.500 plazas “se daría la vuelta” en 1820 por la naciente simpatía de sus jefes por la causa americana y combatiría en Ayacucho al lado de los americanos. 

Es importante mencionar que muchos de los combatientes en Ayacucho habían alcanzado una gran experiencia como combatientes, muchos de sus jefes y oficiales eran hábiles lanceros y artilleros, inclusive habían aprendido de los indios morochucos ayacuchanos como conducir un caballo con las piernas y combatir con un sable en cada mano.

Otro dato interesante es el referido al célebre regimiento “Numancia” regimiento español que llegó a América en 1815 dentro de la expedición enviada por Fernando VII; este regimiento compuesto por 1.500 plazas “se daría la vuelta” en 1820 por la naciente simpatía de sus jefes por la causa americana y combatiría en Ayacucho al lado de los americanos.

Orden de Batalla Simón Bolivar retornó a su cuartel general en Lima acompañado de su Estado Mayor a la cabeza del General Andrés de Santa Cruz, quedando el Ejército Libertador unido a la Orden de Batalla, el cual se dispuso de esta manera:
Comandante General: Gral. Don Antonio José de Sucre
Jefe de Estado Mayor: Gral. Don Agustín Gamarra
Comandante General de Caballería: Gral. Don Guillermo Miller
Ayudante General: Cnl. Don Francisco Burdett O Connor
Primera División: Gral. Don José María Córdova
con 2.300 hombres
Segunda División: Gral. Don José La Mar
con 1.280 hombres
Tercera División: Gral. Don Jacinto Lara
con 1.800 hombres

El Ejército Realista de Operaciones el Virreinato de Perú estaba conformado de la siguiente forma tal como está registrado en su Orden de Batalla:
Comandante General: Gral. Don José de la Serna, Virrey del Perú
Jefe de Estado Mayor General: Gral. Don José de Canterac
División de Vanguardia: Gral. Don Jerónimo Valdez
con 2.063 hombres
Primera División: Gral. Don Juan Antonio Monet
con 2.264 hombres
Segunda División: Gral. Don Alejandro Gonzales de Villalobos
con 1.720 hombres
División de Reserva: Gral. Don José Carratalá
con 1.820 hombres

La Batalla En la madrugada del 9 de diciembre, Sucre instruyó a sus oficiales sobre el dispositivo de combate. Sus 5.780 combatientes eran colombianos, peruanos, argentinos y altoperuanos. El Gral. José María Córdova comandaba las divisiones granadinas por el ala derecha; el Gral. José La Mar los destacamentos peruanos de la izquierda y el Gral. Jacinto Lara las fuerzas de refuerzo, Sucre Había concentrado en el centro la caballería. 

El virrey La Serna, por su parte tenía 9.310 soldados, cuyos oficiales eran españoles y peruanos... conocidos como. “de la casta superior”, y exceptuando los combatientes de caballería que eran españoles, los demás eran nativos del Perú. 

Simón Bolivar era famoso por sus grandes arengas antes de iniciar una batalla; en Ayacucho… Bolivar no se encontraba y por consiguiente Sucre consideró elegante el de no emular con las fulgurantes proclamas típicas del libertador, pero es memorable esta frase que dijo antes de la batalla de Ayacucho: “Soldados…de vuestros esfuerzos depende el destino de América El virrey La Serna dispuso que los famosos regimientos del Gral. Jerónimo Valdez atacaran el punto más frágil del ejército de Sucre, cuya inferioridad numérica era manifiesta desde los catalejos del alto mando realista, y solo disponía de un cañón frente a la poderosa artillería realista. 

El Gral. Valdez se lanzó con su regimiento en contra de los destacamentos peruanos del Gral. La Mar. Y los patriotas entraron en combate vivando al Libertador y a la revolución. 

El realista Valdez pudo vencer con facilidad el ala izquierda de los patriotas y esto provocó una alegría desmedida y optimismo entre el resto de las formaciones realistas que el mariscal Juan Antonio Monet, sin dar espera a que entraran en acción las fuerzas del centro patriota, se lanzó al combate presumiendo que con ello decidiría la batalla, y repitiendo el gran error del mariscal francés Ney, nueve años antes en Waterloo. 

Aprovechando esto el Gral. Córdoba se lanzó como una tromba al campo de batalla, seguido por sus emocionados soldados de los batallones Bogotá, Caracas, Voltígeros (que antes se llamó Numancia) y Pichincha; en poco tiempo destrozó las fuerzas del Mariscal Monet. 

Las fuerzas del Gral. Córdoba demolieron a lanzazos a la caballería realista y asaltaron las alturas para inutilizar la artillería, en tanto las reservas del batallón Vargas comandadas por el Gral. Lara corrían a reforzar al Gral. La Mar, obligando a los agotados soldados realistas a huir desordenadamente. 

En un último esfuerzo por evitar la inesperada derrota, el virrey La Serna ordenó al Gral. Canterac y al resto de su ejército que entraran al combate para detener la embestida de Córdoba; pero la furia de los patriotas, estimulada por la cercanía de una victoria definitiva, anuló todo intento de reanimación realista y se lanzaron sobre el Gral. Canterac que fue herido. 

El virrey La Serna y todos los oficiales importantes del ejército realista cayeron prisioneros. 

Existe un episodio digno de resaltar el cual nos muestra la caballerosidad de la época… cuando prácticamente la batalla llegaba a su fin el cabo Villarroel de la división del General Córdova se enfrentaba sable en mano al Virrey La Serna, con quien establecía un espectacular duelo llegando a ocasionar una herida en la frente del virrey, cuando decide ultimarlo es reconocido por el sargento Barahona de los Húsares de Junín quien grita: “Es el Virrey, no lo mates” luego es conducido como prisionero a la presencia del Gral. Sucre, con todas las consideraciones del caso. El virrey La Serna le entrega su sable en señal de rendición diciendo “Gloria al Vencedor”, en ese momento Sucre detiene la mano del Virrey dejándole portar su sable diciendo a su vez “Honra al vencido” los oficiales le ofrecen los brazos para ayudarlo a trasladarse a otro ambiente mas cómodo y el Virrey contesta “Mil gracias caballeros, puedo caminar con mis pies”.

La derrota sufrida por los españoles fue tan rotunda, que estos no tuvieron otra opción que admitir la generosa capitulación que les ofreció Sucre, poniéndose a salvo de una inútil masacre. 

Sucre en ningún momento atribuyó para si mismo los méritos de la grandiosa victoria, no obstante que fue el “cerebro” de la acción; pero señaló a Córdoba y en el mismo campo de batalla lo ascendió a Gral. de División. 

Consecuencias de Ayacucho 

Después de la batalla de Ayacucho, el parlamento peruano nombré al Gral. Antonio José de Sucre “Gran Mariscal y General en Jefe de los Ejércitos”. Al frente de esos marchó al Alto Perú donde proclamó la República de Bolivia en homenaje al libertador, a quien encargó la redacción de la Constitución.

La Asamblea de la recién creada República de Bolivia nombró a Sucre presidente vitalicio, pero dimitió en 1828 a raíz de los motines y la presión de los peruanos opuestos a la independencia de Bolivia

El mariscal Sucre se fue de Bolivia y nunca más regresó, pero nos dejó un pedido que hasta nuestros días es un verdadero llamado de unidad para todos los bolivianos: 

“Aún pediré otro premio a la Nación, el de no destruir la obra de mi creación y mantener por entre todos los peligros la independencia de Bolivia”
Antonio José de Sucre, 1828 

Destinos trágicos de los protagonistas de Ayacucho

Teniente coronel Pedro Blanco

Que comandó uno de los escuadrones de los “Húsares de Junín” en la batalla de Ayacucho, alcanzaría mas tarde el grado de General.
Una vez creada la república de Bolivia se comprometería con la política, gracias a la influencia del Gral. Agustín Gamarra, también excombatiente de Ayacucho. Blanco llegaría a la presidencia de Bolivia pero solo estaría en el poder seis días pues sería asesinado el 1º de enero de 1829 por militares contrarios a la anexión de Bolivia al Perú.

Gral. José María Córdoba

El héroe de la batalla de Ayacucho que solo contaba con 26 años de edad regresó a Bogotá donde permaneció aislado de la política y las milicias, pero en 1829 encabezó una rebelión contra Simón Bolivar y murió en la batalla del Santuario el 17 de octubre de 1829.

Gral. José de Canterac

Sobre el brigadier general Canterac, que se desempeñó como Jefe de Estado Mayor bajo el mando del Virrey La Serna en Ayacucho, y que firmó la capitulación, sería asesinado en Madrid, el 18 de enero de 1835.

Gral. Agustín Gamarra

Se desempeñó como Jefe de Estado Mayor bajo el mando de Sucre. Moriría diecisiete años mas tarde, el 18 de noviembre de 1841, en la batalla de Ingavi, (La Paz). Gamarra dirigiría la invasión peruana en contra de Bolivia; pero sería el Gral. Ballivián y su ejercito reclutado de todos los rincones de Bolivia que detendrían y frustrarían los intentos del Gral. Gamarra de anexar La Paz al Perú.

Gral. Guillermo Miller

El Gral. ingles que comandó la caballería del ejército americano, fallecería el 31 de octubre de 1861 en el buque ingles “Naiad”. Su muerte nunca fue esclarecida.

Gra. Antonio José de Sucre

Sucre: “El Mariscal de Ayacucho”, representaba el símbolo de la continuidad de Bolivar. Por su talento, por sus dotes intelectuales, y por su espíritu altivo, digno y limpio se convirtió en un hombre respetado por argentinos, chilenos, admirado por los bolivianos y quiteños. Sucre estaba destinado a ser el natural sucesor de Bolivar. 

Sin embargo sus enemigos logran poner en la reforma constitucional de 1830 de la Gran Colombia que para ser presidente o vicepresidente se debía tener como mínimo 40 años de edad y Sucre tenía 35. Sucre, el vencedor de Ayacucho sería asesinado en Berruecos el 4 de junio de 1830. 

Las Paradojas 

Después de la victoria de Ayacucho pasaron muchos años antes que España, la antigua propietaria por más de tres siglos del Perú y el Alto Perú reconocieran formalmente sus Independencias. 

El 21 de julio de 1847, (23 años después de Ayacucho) España reconocería formalmente la independencia de Bolivia. 

El 14 de agosto de 1879, (55 años después de Ayacucho) en plena Guerra del Pacífico, España reconocería finalmente la Independencia del Perú.

Este articulo fue extraído de:www.boliviaentusmanos.com

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