Historias de Bolivia, Archivos Históricos.- Sitio dedicado a la recolección de notas periodísticas, revistas, libros, fotografías, postales, litografías, investigaciones, curiosidades, etc., etc. Todo lo relacionado con la historia de nuestra patria Bolivia. (Historia de Bolivia).

EL 11 DE NOVIEMBRE DE 1934.- ELECCIONES PRESIDENCIALES



Las relaciones entre la cúpula militar y el presidente Salamanca fueron tensas desde su inicio. Sin embargo, en 1934 estas se encontraban en un franco deterioro. Se convocó entonces a elecciones presidenciales a pesar de que Bolivia se encontraba en plena guerra, y estas se llevaron a cabo el 11 de noviembre. El afamado intelectual Franz Tamayo fue el ganador. Sin embargo, la caótica situación bélica y política interfirió desechándose así el cumplimiento del mandato de las urnas.

LA MASACRE MINERA DE SAN JUAN EN BOLIVIA

Por: Edgar Ramos Andrade (*) El País 1 de Julio de 2013.

1. En fecha 2-noviembre-1964, en Cochabamba el coronel René Barrientos emite un “Pronunciamiento militar” y “desconoce” al Presidente Víctor Paz; dos días después consolida el Golpe Militar.
Por entonces la Revolución del ’52 aceleraba su regresión política: a) Pese a la nacionalización minera, Bolivia no podía concretar una fundidora de estaño por oposición de EEUU, Gran Bretaña y el magnate Simón Iturri Patiño. b) En fecha 20-junio-1957 el vicepresidente Ñuflo Chávez Ortiz renuncia y denuncia que “EEUU elabora el nuevo Código Minero Boliviano”. c) EEUU inicia una cuádruple intervención en su “patio trasero latinoamericano” con la “Alianza para el Progreso”, los “Cuerpos de Paz voluntarios”, la CIA y la exacción, vía privatización de recursos naturales como petróleo (Gulf Oil) y minería (IMPC, Philip Corp., otros). Pero el Che ya estaba en Bolivia (6-noviembre-1966).
2. El Golpe de Estado fue insuficiente. Barrientos “democratizó” su dictadura. Creó el Frente Revolución Boliviana FRB y para la elección de julio-1966 se alió con campesinos (“Pacto Militar Campesino” prebendalizado) y la clase media: el “prestigioso” filósofo, abogado y catedrático Luis Adolfo Siles fue Vicepresidente y luego Presidente y el no menos tenebroso Mario Rolón Anaya (colaborador del dictador Hugo Banzer) fue ministro. Barrientos-Sil es Salinas fueron alumnos aplicados de la “Doctrina de Seguridad Nacional” con la Ley de Seguridad del Estado que les permitía detener, exiliar, torturar, deportar o “residenciar” a trabajadores y campesinos. Ejemplo: Juan Espejo Ticona, secretario de Conflictos de la Federación de Trabajadores Fabriles de La Paz, fue detenido, torturado y luego residenciado en el entonces monte de Yapacaní. Además, el gobierno entregó a empresas estadounidenses las colas y desmontes de Catavi, mina Matilde y otras.

ELÍAS BELMONTE FUE SUBPREFECTO DE LA PROVINCIA POTOSINA BUSTILLOS

Fotografía fue tomada en Uncía, el año 1936. Belmonte al centro.

POR: DIEGO MARTÍNEZ ESTÉVEZ Para: Historias de Bolivia.


A poco de haber sido liberado de su prisión - del tristemente célebre conocido como "Cambio Grande" en Asunción - el teniente Elías Belmonte fue designado por el Presidente David Toro para ocupar el cargo de Subprefecto de la Provincia Bustillos. Belmonte, en su libro, refiere a este nombramiento no como un premio, sino, como una medida política para alejarlo de la sede gubernamental donde como miembro de la logia secreta RADEPA comenzaba a mostrarse francamente contestatario. En su novísima y corta gestión política, el joven teniente ( a quien se lo ve al centro de la imagen después de haber sido posesionado), recuperó mensualmente para el Estado, gran cantidad de oro que era contrabandeado a la Argentina, por los "Rescatistas".

LAS MUERTES HEROICAS DE SOLDADOS Y OFICIALES BENIANOS EN LA GUERRA DEL CHACO


Gracias al relato que hiciera el Cnl. Carmelo Cuéllar Jiménez en 1975, sabemos que muchos benianos fueron verdaderos leones ante el enemigo, tanto para pelear como para morir heroicamente.28 De una extensa galería de héroes benianos que supieron luchar en las trincheras con el enemigo, siguiendo a Carmelo Cuéllar Jiménez, mencionaremos a los más salientes, empezando por los aviadores militares Fabián Monasterio Claure, Armando Suárez Ardaya, Medardo Solares Arias y Jorge Henrich Araúz.
Jorge Henrich Araúz. “Actuó en la guerra del Chaco con excepcional bravura, con una rapidez de acción realmente asombrosa. Era un adolescente, no mayor de 17 años, cuando ya era comandante de compañía y de grupo; habiendo caído herido, salió evacuado a La Paz y luego se reincorporó a la aviación militar donde actuó como metrallista y observador, con gran estirpe de valiente saturado de conocimientos y responsabilidades. Terminada la guerra fue seleccionado para hacer especialización en la escuela de Caserta, Italia. Vuelto de allí, murió trágicamente, en Santa Cruz. Fue declarado Héroe Nacional. En 1948, una ley nominó con su nombre al aeropuerto de Trinidad, mandato que recién se cumplió en 1983, por intervención de nuestra Sociedad Geográfica”.

ROBERT BROCKMANN SOBRE HANS KUNDT

Soldados paraguayos.

"En gran medida, Hans Kundt fue un chivo expiatorio por los errores, inoperancia y desobediencias de sus subordinados bolivianos. Kundt fue traicionado por sus subordinados, especialmente por el más cercano, David Toro. Ello, sin embargo, no lo exime de sus propios grandes errores, como haber enviado a la muerte a oleada tras oleada de soldados bolivianos en ataques frontales contra la fortaleza de Nanawa, o el no haber reconocido la magnitud de la ofensiva paraguaya en octubre-diciembre de 1933, que lo llevó al desastre de Alihuatá-Campo Vía”, pondera Brockmann.

BOLIVIA Y EL LEGADO DEL PADRE DE HANS KUNDT

Por: Robert Brockmann / Página Siete 6 de abril de 2014.

El libro El general y sus presidentes – Hans Kundt, Ernst Röhm y siete presidentes de Bolivia, 1911-1939 (Plural, 2007, 2008, 2009, cuarta edición 2012), escrito por quien suscribe, es un intento serio por elaborar la biografía del militar más influyente en la historia boliviana en la primera mitad del siglo XX.
Pero, completa y relevante como es la obra, adolece de ciertas lagunas que impiden afirmar inobjetablemente, que se trata de una biografía. A saber, la relativa ausencia de datos biográficos básicos: los datos familiares. La primera edición, de 2007, no contiene ningún dato, y sí una especulación, basada en una fuente secundaria.
Previamente, el libro del general Luis Fernando Sánchez Guzmán, titulado Hans Kundt - Luces y sombras, especulaba honestamente que el padre de Kundt debió haber sido de origen y ocupación humilde, pues de haber sido militar, el dato no habría sido mantenido casi en secreto por quien sería el jefe del Ejército boliviano.
La primera edición de El general y sus presidentes (EGYSP) pretendió corregir aquel dato con otro, menos especulativo, pero en retrospectiva también precario: un documento fechado en 1939 titulado Berühmnte Männer aus Neustrelitz (Hombres famosos de Neustreliz, la ciudad natal de Hans Kundt), de Ernst Meyer, que se podía encontrar en internet en julio de 2007, sostenía que el padre de Kundt, sin mencionar su nombre de pila, había servido como capitán en el Batallón Dorado de esa ciudad archiducal.
Otra versión, del mayor alemán Adolph (Adolf) Röpnack, que sirvió con Kundt en sus misiones bolivianas, sostenía que el padre de éste había llegado al grado de mayor y que había muerto joven. Ambos datos se mantuvieron a lo largo de las cuatro ediciones que existen de EGYSP.

100 AÑOS DEL PRIMER ENSAYO DE VUELO EN BOLIVIA

Por: Ramiro Molina Alanes / El Diario 16 de Abril de 2013.

Ha transcurrido exactamente un siglo desde la llegada del primer avión a Bolivia, con el cual no sólo se realizaron las incipientes tentativas de vuelo en nuestro medio, sino que se experimentó científica y objetivamente la posibilidad de implantar la navegación aérea en el país.

AVIADORES Y AEROPLANO

En febrero de 1913, cuando se encontraba en la República de Chile el Ministro de Guerra y Colonización, Sr. Juan María Zalles, recibió la proposición de los hermanos Miguel y Napoleón Rapini para “efectuar vuelos en la ciudad de La Paz y contribuir a resolver el problema de su aplicabilidad en el Ejército de Bolivia, ya que se consideraban como serios obstáculos la altura de nuestro territorio y la presión atmosférica”(1)
Convenido el monto de la subvención exigida, el 31 de marzo de 1913 arribaron a la ciudad de La Paz, ambos aviadores, acompañados por su representante el Dr. Américo Mancini y el mecánico de la Casa Bleriot, Antonio Peuch. Mientras que su aeroplano, que fue embarcado en tren desde Antofagasta, llegó a El Alto el 8 de abril.

LOS RESTOS DEL GRAL. PERUANO AGUSTÍN GAMARRA (BATALLA DE INGAVI)

Por:  Oskar Cordova.

Comprobada la muerte de Gamarra, se procedió el examen del cadáver, y resultó que tenía una herida en el pecho y otra en la garganta, precisamente de bala y balín, o sea un sólo tiro de hannoveriano. Estos proyectiles ofrecían el doble peligro de que a distancia de 18 metros de la boca del fusil se bifurcaran y herían a dos personas que estuvieran próximas. 
En el caso presente surge la conjetura de que el pelotón de caballería comandado por Montero, debió ser él que ocasionó la muerte de Gamarra, a corta distancia, puesto que ambos proyectiles estaban a un palmo en el pecho, entre uno y otro. Fué por consiguiente de arma argentina manejada por bolivianos, de donde surgió la victoria de Ingavi y la muerte de Gamarra; a lo cual habría que agregar que aquellos jefes y oficiales argentinos emigrados, combatieron al lado de Ballivián con recomendable intrepidez. 

LA PROVINCIA DE TARIJA

Por: Joseph Barclay Pentland / El País 28 de febrero de 2016.

Esta provincia ocupa la extremidad sudoriental de la República, situada entre los departamentos de Potosí, Chuquisaca y la provincia bonaerense de Salta. Sus fronteras orientales se extienden hasta los llanos que limitan con los ríos Pilcomayo y Paraguay, los que son recorridos por numerosas tribus de indios nómadas, de los cuales los Chichas y los Chacos, dos razas ecuestres, son las más poderosas. Bajo el dominio de España, Tarija formaba una provincia dentro de la Intendencia por el Gobierno de Buenos Aires, y ha permanecido hasta ahora sin anexarse a ninguno de los otros Departamentos.
En tiempos de la fundación del Obispado de Salta, Tarija fue anexada a ella en lo que concernía a sus negocios eclesiásticos, mientras que en su jurisdicción civil continuó formando parte de la Intendencia de Potosí. Para prevenir los inconvenientes emergentes de que sus asuntos tanto civiles como eclesiásticos fueran administrados desde tan lejos, se juzgó necesario añadir Tarija a la provincia de Salta. Con este objeto se expidió una Cédula Real de Carlos IV en 1803, la cual parece que no fue promulgada hasta 1809. Al darse a conocer su contenido, los habitantes de Tarija dirigieron un memorial al Rey de España solicitando que el Decreto Real de 1803, no se llevara a efecto. Parece que no se tomaron medidas subsecuentes respecto a la anexión de Tarija a la provincia de Salta; los primeros movimientos revolucionarios se manifestaron por la misma época y Tarija continuó formando parte de la Intendencia del Alto Perú.

17 DE DICIEMBRE DE 1830, MUERE SIMÓN BOLÍVAR

Este artículo apareció publicado en el periódico El Diario el 17 de Diciembre de 2013. 

La guerra de la independencia americana fue cruenta y difícil, no sólo porque se luchó contra aguerridos soldados realistas, sino también por la despiadada represión con que hombres como Goyeneche, Morillo y otros intentaron ahogar en sangre el fervor patriótico de los insurgentes. En esta guerra surgieron figuras excepcionales que sacrificaron sin dudar un instante sus vidas, bienes y familia por la más noble de las causas, la libertad, y la figura más destacada de la emancipación americana frente al Imperio español y que contribuyó de manera decisiva a la independencia de Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Panamá fue Simón Bolívar, cuya sombra heroica se proyectó sobre todo el continente, y la posteridad le hizo justicia, sancionando el glorioso título de “Libertador”, que congresos, ejércitos y pueblos entusiastas, le dieron entre aclamaciones de júbilo en sus días de triunfo.
Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco, nació en Caracas el 24 de julio de 1783. Hijo de padres aristócratas de antiguo origen español –el coronel Juan Vicente Bolívar y María de la Concepción Palacios. Bolívar queda huérfano a muy temprana edad, el 19 de enero de 1786 fallece su padre y el 6 de julio de 1792 muere su madre. Aquel muchacho al quedar huérfano suplió la falta de cariño de sus padres el cura Andújar, maestros como el humanista y jurisconsulto Andrés Bello, pero sobre todo, su preceptor Simón Rodríguez, quien influyó más en su personalidad y formación, le hizo comprender con vehemencia las ansias de los pueblos americanos, nativos, criollos y mestizos, que tras dos siglos de coloniaje español deseaban liberarse y ser dueños de sus tierras y destinos.

AYACUCHO, 1824

Por: Pablo Michel Romero, Arquitecto, historiador y documentalista (Universidad Mayor de San Andrés y Universidad Complutense de Madrid) Este artículo fue extraído de: www.boliviaentusmanos.com

“¡Soldados! Vais a contemplar la obra más grande que el cielo ha encargado a sus hombres, la de salvar a un mundo entero de la esclavitud.
¡Soldados! Los enemigos que debéis destruir se jactan de catorce años de triunfos; ellos, pues serán dignos de medir sus armas con las vuestras que han brillado en mil combates.
¡Soldados! El Perú y la América toda aguardan de vosotros la paz, hija de la victoria; aún en Europa liberal os contempla con encanto, porque la libertad del Nuevo Mundo en la esperanza del universo. ¿La burlareis? ¡No!, ¡No!, ¡No!, vosotros sois invencibles” .
SIMÓN BOLIVAR 
Todo estaba listo para la batalla... el 9 de diciembre de 1824 pasaría a la historia como el día en que finalizarían mas de tres siglos de colonialismo español en América del Sur. 

FRANZ TAMAYO

Publicado en el periódico El Diario el 28 de Julio de 2015.

Franz Tamayo Solares, el escritor, poeta y diplomático paceño falleció un 29 de julio de 1956, a los 77 años de edad. Es considerado como una de las figuras centrales de la literatura boliviana.
El escritor, otrora presidente de la Cámara de Diputados, vivía en sus últimos años casi encerrado en su casa de la calle Loayza, escribiendo muy de vez en cuando algún mensaje político.
Sus padre fueron Felicidad Solares e Isaac Tamayo, destacado político paceño, diputado, diplomático y ministro de Estado. Un pe-queño periodo estudio en el Colegio Ayacucho, luego pasó a Europa donde ingresó en La Sorbona. En Londres tomó matrimonio con la francesa Blanca Bouyon, de este matrimonio nacieron dos hijas que luego murieron.
Posteriormente, en 1910, en segunda nupcias casó con Luisa Galindo.
Como político fundó el Partido Radical en 1911, en 1914 fue elegido diputado por La Paz y en 1917 candidato a la presidencia de la República.
Como escritor plasmó una serie de artículos en EL DIARIO. En 1915 fundó el periódico “El Fígaro” y en 1917 “El Hombre Libre” del cual fue su director. Desde sus páginas fue un crítico de las políticas de Ismael Montes, Bautista Saavedra y Hernando Siles.

LA EXPEDICIÓN DE DANIEL CAMPOS


Pocos años después de la Guerra del Pacífico, concretamente en el año 1883, el abogado potosino Daniel Campos fue nombrado Delegado Nacional de la República de Bolivia, con la misión de buscar una salida al Río de La Plata. Para conseguirlo, Daniel Campos debía abrir un camino por el Chaco boliviano, siguiendo el accidentado lecho del río Pilcomayo hasta alcanzar el curso del río Paraguay y desembarcar en Asunción del Paraguay; objetivo patriótico que logró coronar, pese al peligro de muerte que corrieron él y sus bravos compañeros.

LA CONTRAMARCHA DE CAMARONES

Por: Roberto Querejazu Calvo / Publicado en: www.cochabamba-historica.com / Foto: Blog de Jhonatan Sanoja.

La mal llamada "retirada" de Camarones ("retirada" en términos castrenses se efectúa de un campo de batalla) que más propiamente debe calificarse como "contramarcha" (que según el diccionario de nuestra lengua es "el retroceso que se hace en el camino que se lleva"), ha sido uno de los episodios más extraños de la historia militar del mundo entero.
El General Hilarión Daza, que desde 7 meses antes tenía a parte de su ejército en una frustrante espera en Tacna (la otra parte había sido movilizada a reforzar los efectivos peruanos con la responsabilidad de defender el departamento de Tarapacá), sacó sus tropas de esa ciudad el 8 de noviembre (1879) por tren a Arica con el propósito de seguir de allí a pie a reunirse con el General Juan Buendía que, como se ha narrado en el capítulo anterior, tenía órdenes de salir de Iquique y sus alrededores con todas sus divisiones y venir a su encuentro. Reunidos los dos contingentes, a los que si posible iba a sumarse el que el General Narciso Campero organizaba en el departamento de Potosí, el General Daza debía asumir el comando supremo y dar la batalla que expulsase de territorio peruano a los chilenos que habían desembarcado en Pisagua y efectuado una penetración hasta la estación Dolores.

CAPITÁN LINO ECHEVERRIA

Por: Oskar Cordova.

Nació en CHUQUISACA el año 1884, a los 26 años de edad habría de ser el héroe del fortín "Avaroa" durante los sucesos del MANURIPI (5 Sep. 1910) En efecto la pequeña guarnición al mando del Capitán Lino Echeverría a raíz del apresamiento de un contrabandista peruano, fue atacado en junio de 1910 - nueve meses después del tratado - por una partida de 25 hombres y muchos indígenas ribereños al mando de Dulanto que fue muerto en la refriega provocando el desbande de sus parciales que habían logrado herir en un brazo al Capitán Echeverría. 
A dos meses de este suceso, la guarnición peruana del MANURIPI, intimó la desocupación del fortín "Avaroa" y la libertad de siete prisioneros que Echeverría había tomado en esos días. La intimidación daba plazo de 24 horas bajo amenaza de ataque con ciento cincuenta hombres. Echeverría consultó el caso con su diminuta guarnición de 15 hombres y contestó gallardamente "Puede Ud. atacarme el momento que guste. Estoy dispuesto a recibirlo" El ataque se produjo en la madrugada del 15 de septiembre, con los efectivos anunciados y refuerzo de indios Chamas, durando el combate 10 horas en que los soldados del fortín boliviano agotaron las municiones. Echeverría gravemente herido fue retirado por los suyos a una habitación, mientras el enemigo invadía el puesto por varios lados. 

EL PRIMER MINISTRO DE GUERRA DE BOLIVIA EL CNL. AGUSTÍN JERALDINO FUE UN COLOMBIANO

Nació en la capital de la Provincia de Neiba, República de Colombia, desde su juventud abrazó la carrera militar en el Ejército Libertador, con el rango de oficial a principios de 1815, en el batallón que se organizó en Neiba para auxiliar a Antioquia y Cartagena, amenazada por las tropas españolas. En 1816, en el combate de Nare, a orillas del río Magdalena, fue hecho prisionero encarcelado en Bogotá y luego fue enviado como soldado raso del ejército realista en el Batallón Numancia, hacia el Perú. Atravesó a pie el Ecuador y el desierto de Sechura, llegando posteriormente a Lima. En 1820, se unió al ejército del Gral. José de San Martin, lo acompañó a Guayaquil, donde regresó de nuevo al Perú, en el Batallón Vargas del ejército auxiliar de Colombia, en el que sirvió hasta 1823. 

ACHOCALLA: FUE CÁRCEL EN LA ÉPOCA DE BANZER



Por: Gemma Candela / Publicado en La Razón el 26 de enero de 2014.

Ya había pasado la medianoche y Mirna Murillo Gamarra estaba acostada. Sintió que su casa, ubicada en la calle Francisco Bedregal, en el barrio paceño de Sopocachi, se iluminaba desde afuera. La puerta se abrió a culatazos y oyó a sus padres dirigirse a alguien preguntando a qué se debía el atropello.

Hombres armados le pedían que saliera. Su madre exigió que la dejaran vestirse, porque estaba en pijama. Ya afuera vio la cuadra llena de autos con reflectores. La metieron en un coche. Allí dentro estaba su hermano Gary, que era médico y hacía sus prácticas en unas minas. Había llegado unos días a la ciudad para hacer unos trámites en la Comibol. “¿Cómo a una mujer sola la van a apresar?”, se indignó la hermana menor, Kivie, de 19 años. Se puso su abrigo y se metió al vehículo para acompañar a Mirna, de 21 años. En casa quedaron los padres de los tres hermanos, Max Murillo y Aída Gamarra, y Yaï, la hija de Mirna, de apenas un año, con arresto domiciliario. Era 3 de marzo de 1972. Aún tendría que pasar casi un año y medio para que Mirna pudiera reencontrarse con Yaï pero no para volver a casa, sino para exiliarse a Francia.

Aquel día, Mirna no había ido a El Diario, donde había comenzado a hacer sus primeros trabajos periodísticos, porque tenía gripe. Pero aun así, salió de casa para ir a una peluquería de la avenida 6 de Agosto. “Eran las cinco de la tarde. Una de las peluqueras entra asustada y dice: ‘Acaban de perseguir a un muchacho, ha corrido todo El Prado y estaba con su pistola’”. “Un compañero”, pensó Mirna. “Y en la noche, si hubiera relacionado con la descripción, quizá habría tomado algún recurso”, comenta, pues su casa había servido de refugio para varios compañeros del Ejército de Liberación Nacional (ELN) de Bolivia, fundado por el Che Guevara. 

Tras la detención, los tres hermanos fueron conducidos a la Dirección de Operación Política (DOP), en la calle Comercio —donde hoy está el Palacio Legislativo—. Allí los separaron. A las mujeres las dejaron en unas dependencias en las que había otras chicas y les tomaron los datos. Un rato después, llamaron a Mirna y la llevaron a la Prefectura, ante el coronel Rafael Loayza, jefe de Inteligencia. Allí empezaron a llover las preguntas “a golpes, no esperaban ni respuestas”, recuerda la periodista. “Fue la primera vez que recibí un sopapo que me torció la cara”. Quien la golpeó fue Papi Álvarez, “un matón”. Y entonces, aunque en aquel momento no identificó su rostro, vio a un hombre de ojos azules y frente amplia: Klaus Barbie, exjefe de la Gestapo.

Mirna había cubierto, unos días antes, la rueda de prensa de la cazadora de nazis Beate Klarsfeld, quien pidió la extradición del Carnicero de Lyon.

Aquella madrugada, tras la sesión de “preguntas”, la joven fue devuelta a la celda donde estaba Kivie y otras mujeres, con un ojo ensangrentado, la nariz reventada y cojeando de una pierna. A la mañana siguiente, las hermanas fueron llevadas a Achocalla, a pocos kilómetros de La Paz. Allí, en la zona Villa Esperanza (hoy, San Martín) había uno de los campos de concentración utilizados durante la dictadura de Hugo Banzer (1971-1978).

Estaba compuesto por dos edificios: la Casa de Piedra, que era una antigua estación de ferrocarril, según el Informe: violación de los derechos humanos en Bolivia publicado en 1976, en la que tenían presos de distintos colores políticos. Más abajo, a unos 600 metros, había otras instalaciones: “varias casitas o habitaciones junto a una pequeña iglesia que posiblemente fue una antigua hacienda y hoy es granja perteneciente a la Policía. El campo de prisioneros de Achocalla se habilitó en la segunda semana de septiembre. Anteriormente había sido centro de torturas, lugar que luego cumplió ese mismo objetivo y fue centro donde se cometieron la mayor parte de los asesinatos de prisioneros” (sic). Primero fueron trasladados a este lugar presos políticos del Beni, concretamente de Riberalta y Trinidad. Luego, de otros departamentos. “Las casitas eran el centro de tortura y de asesinatos propiamente dicho”, señala el informe.

La celda de Inti

Una de las celdas de la hacienda había sido el último lugar donde estuvo con vida, aunque malherido, Guido Álvaro Peredo Leigue, conocido como Inti, integrante de la Guerrilla de Ñancahuazú. Allí murió el 9 de septiembre de 1969. Después, el espacio se convirtió en sala de ejecuciones. En una celda conjunta agonizó y fue torturado hasta la muerte, en mayo de 1972, otro integrante del ELN, Ivo Stambuck. De todo aquello solo queda en pie la capilla de San Martín y la Casa de Piedra, que ahora es parte de la Unidad Educativa Bethsabé Salmón. El 27 de noviembre de 2013, el Senado aprobó el proyecto de ley que declara Monumento Histórico Cultural del Estado Plurinacional de Bolivia a las dos edificaciones del municipio cercano a La Paz.

El antiguo comedor de la hacienda era la sala de interrogatorios. Sobre una mesa había una vela —el lugar no tenía electricidad— y un taquígrafo, recuerda Mirna, que fue llevada a este cuarto al llegar a Achocalla. Volvieron a empezar las preguntas acompañadas de golpes. “No habría la boca. Entonces, con un palo con un trapo sucio me forzaron y rompieron la dentadura”, cuenta la periodista. También varios huesos, la mandíbula inferior, dos costillas… “Y el oído”, le recuerda su hermana. Uno de los torturadores, conocido como Piqui Otero, le rompió el tímpano metiéndole un lápiz recién afilado en el oído izquierdo.

“Yo no sentía nada. Tal era la fuerza de sobrevivir”, asegura.

Tenía el cabello largo, del que la agarraban para estamparla contra la pared. Hacía fuerza con el cuello para tratar de mitigar la fuerza del golpe y por ello se le hinchó. “Era de ancho como su cara”, asegura Kivie. Mientras la interrogaban, otro de los torturadores, Gary Alarcón, tomaba impulso para patearle la espalda. “Yo estaba en la celda de al lado. Oía que decía con un hijo de voz: ‘No sé’”, explica Kivie, que escuchaba cada golpe.

Como no proporcionaba información alguna, la amenazaron con traer a su hermana. Sin embargo, el cuidador de su celda, el cabo Choquehuanca, al que ambas recuerdan como “muy correcto”, puso el candado a la puerta para evitar que la sacaran. Tras la golpiza, vendaron los ojos de Mirna y la trasladaron a La Paz. La llevaron alzada a una pequeña sala llena de armas en el Ministerio del Interior. “Ahí nomás me la rematan”, sentenció Loayza.

Kivie seguía en Achocalla. Choquehuanca le preguntó dónde vivían sus padres para avisarles de que las dos estaban presas. El policía se acercó hasta la calle Bedregal pero, al ver seguridad alrededor de la casa familiar, pidió a la casera del almacén de enfrente que convocara a Aída Gamarra. Ésta acudió a la tienda. Escondido tras el mostrador, el carabinero le contó el paradero de sus hijas y que Mirna, que estaba en el Ministerio del Interior, iba a ser asesinada. Aída regresó a casa, se puso el abrigo y, desafiando a los guardias, se fue al diario Presencia (en el que el padre Juan Quirós sacó un editorial titulado “¿Dónde está Mirna?”), a la radio de Raúl Salmón, Nueva América, y al Obispado, para dar a conocer la situación. “Creo que ésa es una de las causas por las que no he muerto”, opina Mirna. Entonces la trasladaron a una “casa de seguridad” en Villa Copacabana. Mario Gutiérrez, de Falange Socialista Boliviana, y el propio Hugo Banzer acudieron hasta allá. “Así que es usted la Lolo...”, le dijo el primero, refiriéndose a su alias como miembro del ELN.

Turnos de tortura

De nuevo la trasladaron a Achocalla. Ese mismo mes (mayo del 72), Lisímaco Gutiérrez y Pedro Morant fueron detenidos cuando intentaban cruzar la frontera. Los llevaron a Oruro y, de ahí, al Ministerio del Interior, donde sufrieron las primeras torturas. Eran miembros del ELN. Finalmente, los trasladaron a Villa Esperanza. Al primero lo dejaron agonizando en la capilla de San Martín, recuerda la periodista. A Morant lo ubicaron en la que fue la celda de Inti.

“No decía nada”, asegura. Le pegaban con palos y con candelabros de la ermita por turnos: de 10.00 a 12.00, de 15.00 a 16.00, y a partir de las 21.00. A veces, los matones se marchaban a las tres de la madrugada. Así aguantó el estudiante de 23 años durante ocho días.

“Recuerdo esa noche del 24 (de mayo)”, cuenta Mirna. Fue la última en que torturaron a Morant, que era como un hermano para ella. Alrededor de las seis de la mañana se marcharon los torturadores. “Están dejando la celda abierta”, les hizo notar el portero. “No, ése ya no se levanta”, le respondieron. Desde la rendija de su celda, la reportera lo vio entrar al cubículo y volver a salir empalidecido. Se fue y retornó con unas plantas aromáticas y velas, que colocó en la pieza. A mediodía llegó un vehículo con un “cajón rústico blanco”. Mirna oyó cómo colocaban clavos y vio cómo se llevaban el ataúd.

Tres días después, ella fue llevada al mismo cuarto. “Es mi turno”, pensó. Asegura que allí había más sangre de la que puede tener un cuerpo humano (alrededor de cinco litros en un adulto). Las paredes y la payasa estaban impregnadas. Sin embargo, no corrió la misma suerte que otros presos de Villa Esperanza que murieron entre mayo y junio de 1972, como fueron Nicolás Dorsa, Enrique Ortega, Jorge Helguero, Rainer Ipsen Cárdenas y Óscar Pérez.

Mirna pasó temporadas encerrada en la hacienda pero, cuando traían nuevas presas y el edificio estaba lleno, la subían a la Casa de Piedra. Para aquel fatídico mes del 72 ya hacía semanas que su hermana había sido llevado de vuelta a La Paz, a instalaciones del DOP y también a una casa en San Pedro y al Ministerio del Interior. En junio le comunicaron que se exiliaría a México pero sus padres solicitaron la libertad condicional. Aún así, en 1973, se marcharía a Francia durante dos años.

Mirna estaba incomunicada del resto de presos. Por eso, cuando a finales de abril o principios de mayo del 72 se abrió la puerta de su celda y el vigilante le dijo: “Le he traído una presa. Usted va a ser responsable de ella”, se alegró. Era María Victoria Fernández, una joven de Huanuni que había emigrado a La Paz con su familia y cuyo “delito” era tener dibujos del Che en su cuaderno del colegio. Estaba embarazada de cinco meses y había recibido palizas en el Ministerio del Interior. Compartieron una payasa en el cuarto de la hacienda. Una semana después, ambas fueron traspasadas a la exestación ferroviaria y Vicky comenzó a sentir dolores. Durante horas, las dos pidieron la ayuda de un médico. Finalmente apareció un vehículo que trasladó a la embarazada a La Paz. El bebé nació muerto.

Presos versus tiras

A veces, las mujeres hacían sesiones de espiritismo con ouija, a las que incluso se acercaban a preguntar los tiras (policías). Y es que la relación entre presos y guardias era inevitable. Los hombres de la Casa de Piedra y sus vigilantes tenían por costumbre jugar fútbol. Los encarcelados propusieron competir el 1 de mayo pero con una condición: que sacaran al sol a la presa incomunicada (Mirna llevaba cuatro meses sin contacto con otros reos). A pesar de las reticencias, los vigilantes finalmente pensaron que nadie se enteraría. Fueron a buscarla a las nueve de la mañana del Día de los Trabajadores con una silla, porque seguía sin poder caminar, y la dejaron sobre un cerro. Los reclusos la nombraron madrina. Antes del mediodía, apareció personal del Ministerio del Interior llevando más presos políticos con Guido Benavides, uno de los miembros del sistema represivo de la dictadura. Los jugadores se esfumaron. Los mismos reclusos pusieron los candados en las puertas de sus celdas, recuerda Vicky. “Ya no tuvieron tiempo de bajarme”, ríe Mirna.

“¡Échese!”, le dijeron los carabineros. Le pusieron ramas por encima y, más tarde, la devolvieron a la celda.

Tiempo después, Mirna compartió celda con otra mujer, Mirna Castrillo. Los policías hablaban sobre la aparición de los fantasmas de algunos ejecutados, como Roberto Alvarado y Pedro Morant. Ellas guardaron algunas latas de conserva, consiguieron una pita y, aprovechando las salidas al “baño” (que era el campo), recogieron palos. Una noche sacaron por una rendija de la ventana sus latas atadas a las cuerdas y, sujetándolas por los maderos, las hicieron chocar contra la fachada susurrando: “¡Uuuuuh...!”, cuenta la periodista entre risas con Vicky, Kivie, su hija Yaï y Nila Heredia, otra de las encarceladas en Achocalla. Los que montaban guardia se refugiaron en sus cuartos. Vicky asegura que las historias sobre los espíritus del campo de concentración se quedaron en el pueblo.

Más de 40 personas murieron allí, resalta Nila. Aunque buena parte de lo que fue prisión fue destruida por el propio Banzer y había proyectos municipales de echar abajo la Casa de Piedra para ampliar la escuela, ahora lo que queda de aquello es el monumento nacional. Una fotografía del muro de una de las celdas que ya no existen inmortalizó una frase escrita por alguna persona privada de libertad: “Mi cuerpo está preso, mis ideas están libres”.

En el libro ‘Libres, testimonio de mujeres víctimas de las dictaduras’, aparecen fotografías históricas: Esta, de 1978 (fecha hasta la que estuvo en funcionamiento la cárcel de Achocalla) muestra la Casa de Piedra.

DE LOS TRÁGICOS SUCESOS DE 1829; PEDRO BLANCO SOTO

Quinto Presidente de Bolivia, cargo que ocupó por un período muy breve (seis días) antes de ser asesinado por sus opositores.
Publicado en el periódico El Diario el 27 de Diciembre de 2016 /Nuevos Horizontes.

Pedro Blanco Soto, militar y político boliviano, nació en Cochabamba el 19 de octubre de 1795 y falleció en Sucre el 1 de enero de 1829). Se inició desde muy joven en la carrera de las armas, se distinguió en la guerra independentista luchando primero en filas rea-listas mandadas por el general Gerónimo Valdés, y desde 1823 en filas patriotas. En la decisiva batalla de Ayacucho (9 de diciembre de 1824), cayó herido, siendo asistido por los hombres de La Mar.
Una vez restablecido de su herida, pasó al Alto Perú donde los patriotas ya habían decidido el destino de estas tierras, el de constituirse en una República libre, independiente y soberana con el nombre de Bolívar, en mérito al Gran Libertador que hizo su entrada triunfal en La Paz el 17 de agosto de 1825, por entonces Pedro Blanco ya ostentaba el rango de Gral. del ejército de su patria natal.

29 DE ENERO DE 1974 MASACRE DE TOLATA EN BOLIVIA

Una nueva elevación en el costo de los productos de la canasta básica familiar –mientras el precio de los productos agrícolas permanecía a precios bajos – ocasionó una protesta generalizada de los campesinos en el valle alto de Cochabamba. Allí miles de indígenas salieron a bloquear distintos puntos de la carretera Cochabamba – Santa Cruz. El gobierno envió fuerzas armadas y al Ministro de Asuntos Campesinos Natush Busch, quién, después una serie de engaños y promesas de entablar negociaciones, dejó que los militares dispararán a mansalva contra los campesinos dejando heridos y muchos muertos. Esta masacre documentada como La Masacre de Tolata demostró que el régimen no estaba dispuesto a tolerar ningún tipo de protesta venga de donde venga.

LA FIRMA DEL TRATADO DE PIQUIZA

Foto: Agustín Gamarra nació en 1785 en el Cusco. Al principio estuvo enrolado en el ejército realista, luego se puso a órdenes del Libertador Bolívar. Ocupó la presidencia del Perú en 1829. No compartió el proyecto de Santa Cruz, la Confederación entre Perú y Bolivia. Intervino en repetidas ocasiones territorio boliviano hasta que fue muerto en la batalla de Ingavi el 18 de noviembre de 1841.

Piquiza, 6 de julio de 1828.- En esta fecha se firmó un tratado internacional entre Perú y Bolivia, que viene a dar solución jurídica al conflicto iniciado con el motín de Chuquisaca del 18 de abril pasado.
En él se estipula la salida de todos los extranjeros que estaban en territorio boliviano; la salida de las tropas colombianas por la ruta que hasta Arica que señalara Agustín Gamarra, una reunión del Congreso en Chuquisaca para admitir la renuncia del Mariscal Sucre y para nombrar el Gobierno Provisional; una reunión posterior de una Asamblea Nacional para elegir un Presidente definitivo, dar la nueva Constitución y determinar la fecha en que comen-zaría la retirada del ejército peruano; la ocupación de Potosí por dicho ejército hasta que se reuniera la Asamblea; el mantenimiento del mismo a costa de Bolivia y que ninguno de los gobiernos firmantes trabe relaciones con el Imperio del Brasil mientras no se concerte una paz definitiva con Buenos Aires.

GRAL. SANTA CRUZ ANTES DE LA BATALLA DE SOCABAYA: "...LOS QUE NOS CESAN DE INSULTARNOS, Y LOS QUE AMENAZAN A BOLIVIA. VEDLOS Y CASTIGADLOS”

Infografía de: Los Tiempos.

Por: José Alberto Diez de Medina / El Diario, 20 de Mayo de 2016.

El 7 de febrero de 1836, a horas 10 de la mañana, se avistan en los campos de Socabaya, en territorio peruano, los ejércitos de Bolivia y Perú, respectivamente.
El ejército boliviano, llamado unido, y ya antesala de las fuerzas confederadas, estaba al mando del Gral. Andrés de Santa Cruz, y el ejército peruano al mando del Gral. Santiago Salaverry. Y se inició el combate en los campos de Socabaya, llamado Alto de La Luna.
Previa proclama patriótica, por parte del Gral. Santa Cruz, que en sus partes salientes decía: “Éstos son los que declararon contra vosotros la guerra a muerte, los que nos cesan de insultarnos, y los que amenazan a Bolivia. Vedlos y castigadlos”.

PABLO ZARATE WILLKA

Foto: Pablo Zarate.


Pablo Zarate se destaca como uno de los líderes aymaras más reconocidos por la historia de nuestro país. Dotado de gran inteligencia y de mucho poder persuasivo; aprendió el castellano, a leer y a escribir en un tiempo en que esto era un delito para los indígenas.
Se presume que nació alrededor de 1850 en la localidad de Imilla Imilla (huancaruma) en la zona de Sica Sica del departamento de La Paz. No se conoce ningún dato sobre la primera fase de su vida. Solo se sospecha que fue uno de los tantos indígenas anónimos testigo del despojo de las tierras comunitarias las leyes de exvinculación. Tampoco está claro si participó en el movimiento de los caciques apoderados de la última década del siglo XIX. Sin embargo se sabe que estuvo casado con Ayda Aguilar con quien tuvo cuatro hijos y que su status como Mallku de su comunidad le confirió cierto poder económico.
Tuvo relaciones de compadrazgo con José Manuel Pando que encabezó el Partido Liberal y subió al poder luego de ganar la Guerra Federal. Su aparición en la historia como actor principal indígena se relaciona con este suceso.
Las tres exigencias para entrar en la contienda fueron estratégicamente nacionalistas, no fueron un simple proyecto regionalista, sino que empieza desde el núcleo esencial de nuestro pueblo, para expandir a toda Bolivia el orgullo de ser habitantes de estos sagrados territorios, en consecuencia el líder comunero al ingresar a la guerra exige:
- Liberación de los colonos.
- Participación de los quechuas y de los aymaras en el gobierno.
- Devolución de las tierras comunales.

16 DE FEBRERO DE 1879.- TROPAS CHILENAS TOMARON EL CENTRO MINERO BOLIVIANO DE CARACOLES

Foto: Blog de Jhonatan Sanoja

Las tropas chilenas tomaron el centro minero de Caracoles. La mina de Caracoles ubicado en el Departamento Litoral de Bolivia, desde su descubrimiento atrajo a una significativa cantidad de migrantes chilenos. A mediados del siglo XIX, las riquezas de Caracoles eran aproximadamente un 30% superior a la producción de la plata del Cerro Rico de Potosí. El auge continuó después de la invasión y benefició a Chile de manera directa por varias décadas.

CRISTO BALDVIESO


Por: MARCELO FERNANDEZ / CATEDRATICO EMERITO - UMSA / El Diario, 27 de Agosto de 2013

Aproximadamente las once de una mañana de Julio del 80, límpido azul, plenitud de sol.

- Hola..…….!
- ¿ Si………?
- te habla Cristo………..
Silencio patético, no se siente ni la propia respiración, una súbita angustia en la garganta, la mirada hacia lo alto tratando de encontrar alguna explicación o de pronto una imagen, sentado junto a la ventana de esa oficina de CORDEOR, se ve el total y profundo cielo a través de los cristales.
Vuelve a sonar la voz:
- H.O.O.O.O.O.O…L.A…..!
No hay contestación, sigue la mirada al cielo, hay que tener en cuenta que para un cristiano evangélico….., es un intento de de-cir algo, algo inesperado, no sé, quizás, un pensamiento silencioso, no me animo, de pronto un qué quieres de mi Señor…?, No….., sería una ilegítima pretensión, no me correspondería una revelación.
- Soy Cristo……. Cristo Baldivieso, ……….
… Jorge Baldivieso.
Vuelve la respiración, recién me doy cuenta que, sin pensar, mecánicamente, alcé el auricular del teléfono; es una convocatoria para que hablemos, que es urgente. Llega más tarde a las instalaciones de la Corporación, solía hacerlo siempre para hablar de proyectos y de cuestiones sociales con Cassius, ellos eran entrañables amigos desde su lucha rebelde estudiantil en la Universidad, el Movimiento Universitario Cristiano creo, no se bien, pero de ahí probablemente su nombre y su revolucionario rebautizo en la prestigiosa FNI donde seguramente compartieron aulas, o…, luchas, ideales, las hermosas trincheras de la lucha universitaria. Preocupado por la inminencia del golpe de García Meza, recomendaba entrar a la clandestinidad, para lo que brindaba apoyo solidario, porque entendía de los peligros y las consecuencias del sangriento golpe que se avecinaba. Él tenía dentro ya una realidad, una visión certera; nosotros no la entendíamos. No había nada que temer, no hicimos nada, trabajamos por el pueblo, sin intereses personales, éramos místicos, así nos entendíamos o presumíamos. Solo nos oponíamos a los abusivos despropósitos de un prefecto Capulina que quería disponer a su arbitrio de los fondos del pueblo, atemorizando a cuantos se le pusieran al frente.
Cristo Baldivieso era una personalidad en las aulas, en los patios, en las asambleas estudiantiles, y en los pasillos universitarios de la UTO, tanto como en la misma ciudad de Oruro, de donde entendemos que no era originario, no conozco con precisión el detalle de su lugar de nacimiento. Pero pertenecía a la vida misma de la ciudad, su figura delgada, su inconfundible chompa tiahuanacota o a veces camisa de leñador, sus gruesos lentes verdes, algo de barba, siempre preocupado por la vida del país, por el pueblo, era esa su razón de vivir, revolucionario místico, luchador de espíritu limpio, sin condiciones, sin manipulaciones, sin pausas, la maldad no cabía en su mente ni en su espíritu, demasiado honesto y sacrificado para ser entendido ca-balmente, ni siquiera por su mismo partido. No, no lo entenderíamos aho-ra, está claro que tampoco lo entendimos entonces.
Llegan los días de la prisión política, los golpes, la tortura, aquella violencia y sus conse-cuencias que los de CONRE-VIP, y también algunos funcionarios de antes y de ahora del Ministerio de la inJusticia no conocen ni entienden, ni saben de qué trata, mejor que no conozcan ni la entiendan nunca, podría doler. Esforzarse por lo menos para entenderla en algo, les haría bien.
- Hablá c……, donde está el Cristo!!!!!.
Es inútil, nunca supimos donde vivía, los otros “tiras” miran en silencio, el Pasamon-tañas grita, golpea con su fusil automático en la mano, levanta el seguro, te voy a matar, te voy a limpiar, está con alcoholes, Capulina es el de las órdenes, Gery apacigua un poco, talvez salva una vida, al final…., el vecindario cuenta. El tiempo vuela adentro de la fría prisión, la prisión política es sustituida por el exilio, ese triste y silencioso personaje real que se come nuestros días, nuestro tiempo, que consume la existencia y la alegría de tantos, que corta nuestro caminar, que devo-ra la sonrisa y la felicidad de niños y niñas, los inocentes de siempre.
Llega un periódico de Bolivia, un número pasado, creo El Diario o La Patria, los han matado en la calle Harrington, el Cristo tam-bién ha caído, el Cassius no puede creer, o no quiere creer, no lo admite. Ha sido el 15 de Enero, más de treinta años ha, y nadie di-ce nada, solo hipócritas declaraciones, nadie se preocupa tampoco de sus familias, ni de ellos, de los que murieron combatiendo por la libertad, por la democracia; ni de los presos, ni de los exiliados, de los torturados, de los que perdieron un hijo, un padre, un esposo, de las familias que se destrozaron, de los que perdieron un hogar…….para siempre, de la novia amada que en su tristeza quedo para otro, y el hermano inocente…?, de regalo de navidad quiero el retorno de papá, del espo-so o del hijo ausentes, quien le devuelve a esa niña, a ese niño, la alegría y la inocencia de su infancia perdidas para siempre…?, y qué de aquellos jóvenes estudiantes de la FNI y de la UTO, de las Universidades del país que nunca más volvieron a las aulas, y de aquellos otros tantos jóvenes que nunca más volvieron a la patria, de los que ya no están definitivamente, -nos estamos murien-do como perros-, decía Arturo, un bravo y leal combatiente de toda la vida, se fue hace po-co con la amargura de haber sido olvidado, ignorado por los de ahora y los de antes que siempre disfrutaron de aquel sacrificio. Qué ironía, absurdo seguir hablando de esto que no le interesa a nadie, a ningún gobierno, aunque son todos ellos, en todos los tiempos, beneficiarios de esa lucha, de ese sacrificio que no se lo paga a ningún precio, por que vale demasiado, mucho mas que el dinero. Conclusión: No hay resarcimiento para las víctimas. Con un simple informe de CONRE-VIP del Min. Justicia, desaparecen exiliados, presos políticos, torturados, desaparecen la violencia y la represión, desaparece el golpe del 80, no hubo, es una calumnia, es pura mentira; no hubo víctimas; los dictadores y genocidas, parecería, tuvieron siempre abo-gados infiltrados en algunos niveles de poder, a los de CONREVIP les compete escribir una nueva Historia de Bolivia en la que no exista victimas de la violencia política ni de las dictaduras militares, les sería muy fácil que de paso, ejerciendo de cirujanos plásticos, hagan desaparecer las cicatrices de la violencia, incluyendo lo de la calle Harring-ton. Y, entonces, por qué hablar de los 30 años de retorno a la democracia, si esta, nunca se había ido. A otro cantar, la estupidez humana no tiene límites, decía un bri-llante maestro de post grado de la Univer-sidad de Georgetown, ella es inmensa, y entendemos, tan grande e inmensa como la ingratitud humana. Pero estos y estos otros, siempre los de turno, los que ayer y los que hoy son agraciados con aquella lucha, están embadurnados de injusticia, desconocen la historia real y verdadera, o la ignoran preme-ditadamente, pero se dicen revolucionarios unos; demócratas los otros; está demostrado que no lo son, por que la revolución es por la justicia social, por la reparación histórica, podríamos pensar en una nueva ley con voto de urgencia y dispensación de trámites, o también ese instrumento pretenden no conocer.
El Cristo Baldivieso, por lo menos es un recuerdo, trató de salvar la libertad de las personas, la democracia, sigue su lucha, intentó salvar la vida de los amigos, de los camaradas, de los compañeros; perdió la suya, pero vive.



EL 14 DE NOVIEMBRE DE 1898 INICIO DE LA GUERRA FEDERAL

El conflicto fue iniciado por la promulgación de la Ley de Radicatoria en la ciudad de Sucre, el 14 de noviembre de 1898, que exigía al Presidente de la República su presencia permanente en la capital Sucre, además de expresar un problema regional no resuelto, pues ya se llevaba años en el intento de definir la capital definitiva de Bolivia. El 6 de noviembre en un mitin reunido en La Paz, pidió el federalismo, creando el 14 el comité federal presidido por José Manuel Pando.

MARCELO QUIROGA


Por: Alfonso Gumucio / Fragmento de su blog: gumucio.blogspot.com 19 de Julio de 2010.

Ahora que se cumplen 30 años de la desaparición de Marcelo Quiroga Santa Cruz, quiero recordarlo brevemente con una foto que le tomé en París en 1976, y otra que tomé en las elecciones de 1980, 18 días antes del asesinato de Marcelo ocurrido durante el golpe de García Meza.
Recuerdo claramente la circunstancias de la foto en blanco y negro tomada en París. Era el 10 de septiembre de 1976, Mao Tse-Tung había muerto el día anterior, y los maoístas empapelaron inmediatamente las paredes de la ciudad con fotos del máximo dirigente chino. Nos citamos con Marcelo en el barrio latino; le tomé varias fotos sentado en una banca a media cuadra de la Sorbona.

HEROÍNAS DE LA REVOLUCIÓN PACEÑA DE 1809

  Por Oscar Bonifacio Siñani Nina / El Diario 17 de Julio de 2012.

La Paz protagonizó un papel estelar en el proceso de la independencia ame-ricana. La libertad ha sido y es un sentimiento constante e irrenunciable. A doscientos tres años de esta gran gesta libertaria y revolucionaria, en el presente artículo recordaremos a una parte funda-mental de esa lucha: aquellas mujeres que se enlistaron en las filas de los patriotas al lado de sus familiares o por cuenta propia para contribuir en el logro de la tan añorada independencia de una potencia ajena a nuestra tierra.
Presentamos las semblanzas históricas de cuatro heroínas paceñas protagonistas de ese trascendental momento y proceso. Como se podrá observar, se procuró abordar a estas heroínas que han tenido directa relación y actuación con el protomártir Pe-dro Domingo Murillo, ejecutado junto con sus compañeros de causa, aquel nefasto pero a la vez histórico 29 de enero de 1810, que a pesar de su determinante labor, han estado un tanto relegadas u olvidadas en comparación de otras heroínas de las que si se tiene mayor noticia.

21 DE ABRIL DE 1935, EL EJÉRCITO BOLIVIANO RETOMA LA POBLACIÓN DE CHARAGUA

Parte de la nota escrita por Adhemar R. Suárez Salas   y publicada en el matutino cruceño El Deber, el 20 de abril de 2018. // 1) Uni...

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