Historias de Bolivia, Archivos Históricos.- Sitio dedicado a la recolección de notas periodísticas, revistas, libros, fotografías, postales, litografías, investigaciones, curiosidades, etc., etc. Todo lo relacionado con la historia de nuestra patria Bolivia. (Historia de Bolivia).

TITÁNICO RECORRIDO DE GREGORIO COLLQUE TRAS LA OCUPACIÓN DE ANTOFAGASTA EL 14 DE FEBRERO DE 1879


Chasqui, mensajero, postillón, estafeta, ‘El Goyo’, son los distintos denominativos que se ha dado al personaje que, tras la ocupación de Antofagasta el 14 de febrero de 1879, tuvo la importante misión de trasladarse a la ciudad de La Paz para informar de lo acontecido al presidente Hilarión Daza. Para esa época el territorio boliviano contaba con escasas rutas, caminos de herradura y un incipiente telégrafo en la costa; sin embargo, estos sistemas de comunicación tenían la terrible desventaja del tiempo. El mapa de Bolivia de 1859 permite observar rutas zigzagueantes, surcadas por caminos de herradura, que encuentran su complejidad por la abrupta característica de los distintos terrenos. A todo lo señalado se suma el tiempo que implicaba el trasladarse de una región a otra.

LA INVASIÓN AL ALTO PERÚ (SANTA CRUZ) POR TROPAS BRASILEÑAS


Gil Ricardo Salamé Ruiz es economista. ARGENPRESS.info

Un destacamento de las tropas imperiales al mando de Araujo é Silva, sin previo aviso invadió la Provincia de Santa Cruz de la Sierra e intimó al Gobernador independiente de esa provincia don José Videla para que la evacuase la provincia sin demoras, amenazándolo, en caso de desobediencia en talar al país y pasar a cuchilla la guarnición, pero allí no paró el asunto, tuvo la imprudencia de amenazar también nada menos que al General en Jefe del Ejército Unido, Antonio José Sucre, bajo cuya protección se habían puesto las provincias altoperuanas. El cumanés, que no se andaba por las chiquitas le devolvió la afrenta y le escribió:

LOS ZUDÁÑEZ, LOS HERMANOS REVOLUCIONARIOS QUE NO DEJARON DESCENDENCIA



Así como Pedro Domingo Murillo y Salazar es el héroe de la insurrección del 16 de julio de 1809 en La Paz, Jaime Zudáñez Ramírez es el símbolo de la revolución del 25 de mayo del mismo año en La Plata, hoy Chuquisaca. Más aún, los tres hermanos Zudáñez fueron y son sinónimo de rebeldía y de libertad, pero no se conoce descendencia de ellos en la actualidad. 

La historia relata que esa tarde noche del 25 de mayo, ante los aprestos para derrocar al presidente de la Real Audiencia de Charcas y gobernador intendente, Ramón García de León y Pizarro, éste ordenó la detención de sus enemigos, entre ellos los hermanos Manuel y Jaime Zudáñez. Todos tomaron sus recaudos, menos Jaime, que fue el único que cayó en manos de sus captores, lo que provocó la indignación de la ciudadanía.

La petición de auxilio que dio lugar a la protesta fue hecha por la hermana, Mariana Zudáñez. Fue así que cuando se liberó a Jaime, las autoridades ya no pudieron frenar la revuelta, que terminó en enfrentamientos. El abogado fue llevado en hombros y se convirtió en héroe accidental. Y sucedió algo que había sido planificado, tras la renuncia y apresamiento de García de León, se instaló una especie de junta de gobierno que tomó el mando político y militar. Ello duró hasta el 25 de diciembre.

Esa fecha llegó el nuevo presidente, Vicente Nieto, y así la revolución tuvo su episodio final. Y apenas iniciado 1810, vino el encarcelamiento de los insurrectos.

Los hermanos Zudáñez corrieron esa suerte en febrero. Seis meses después, el 24 de agosto, Manuel falleció en su casa, donde purgaba detención. Jaime fue remitido al penal del Callao (Perú), de donde salió en diciembre. Sin dinero, se fue a Chile, en agosto de 1811.

Allí, escribió una proclama democrática y moralista bajo el pseudónimo de José Amor de la Patria, llamada Catecismo Político Cristiano. Ello le valió influencia política y ser secretario de la asamblea que redactó el reglamento constitucional de 1812. Siete años más tarde, en Argentina, fue parte del diseño de la Constitución. Después, igualmente participó en la elaboración de la Carta Magna de Uruguay, donde murió en 1832.

No hay rastro conocido de algún Zudáñez en Chuquisaca, en Bolivia, ni en algún otro país. Así lo demuestra el historiador Fernando Suárez Saavedra, quien con sus investigaciones reveló hace años que entre los tres hermanos de padres españoles (Manuel Ignacio Zudáñez de la Quintana y Manuela Ramírez de la Torre), Jaime no era el segundo —como decían versiones de otros estudiosos— sino el benjamín, porque nació un 26 de julio de 1772, mientras Manuel lo hizo en 1765, y Mariana, en 1770.

Pesquisa. Según Suárez, Mariana se casó en 1785 con Manuel Merizalde, con quien tuvo a su única hija: Teresa, quien contrajo nupcias en 1801 con Mariano Vásquez, y así llegó a este mundo José María. Pero Teresa falleció en 1802. Desde entonces, el luto se ensañó con la familia Zudáñez porque José María, quien era criado por su abuela Mariana —que murió en 1830—, dio su último suspiro al año de nacido. 

En Argentina, en 1819, Jaime y Juana Crespillo tuvieron a Benjamín Ezequiel, que tras el fallecimiento de sus progenitores en 1832 y 1834, respectivamente, en su oficio de marinero, murió ahogado en 1839. Por su parte, Manuel tuvo un retoño junto a una india, Mercedes Miranda, un amor que no fue aceptado por sus padres. La niña se llamó Feliciana, quien tras el entierro de Benjamín, en 1839, pugnó por quedarse con la casa de su familia en la ciudad de Sucre.

No tuvo suerte. Y lo único que se sabe de ella, explica Suárez, es que se casó con un tal “doctor De la Rúa” y ambos erigieron su hogar en la calle Azurduy de Sucre. “Hace falta un estudio genealógico para hallar a su descendencia en la actualidad”, comenta el historiador, quien subraya que de Jaime Zudáñez, el héroe chuquisaqueño, no hay ni sus restos que pidió, en su testamento, que sean enterrados en un cementerio de Uruguay, en 1832.

Al final, Suárez concluye que la historia ha sido benigna con Jaime, a pesar de haber sido un revolucionario muy mesurado y cauto, a diferencia de Manuel, que era muy radical. Pero ni él ni Mariana, que levantó a las masas ese 25 de mayo, tienen siquiera una calle con su nombre en Sucre. Tal vez porque Manuel murió apenas acabó la rebelión, y Jaime —que nunca volvió a Chuquisaca desde 1811—, sembró los ideales de libertad también en Chile, Argentina y Uruguay.

El homenaje llegó medio siglo después

De acuerdo con las averiguaciones del historiador chuquisaqueño Fernando Suárez Saavedra, las primeras recordaciones de la revolución del 25 de mayo de 1809 y de sus héroes, recién llegaron medio siglo después de ese hecho histórico. Tras una revisión hemerográfica, el también periodista señala que desde los años 60 del siglo XIX, los chuquisaqueños desenterraron lo ocurrido en la fecha y la participación de próceres como los hermanos Jaime y Manuel Zudáñez, Bernardo Monteagudo y otros. “Es un fenómeno tardío y extraño. Parece que en esa época, los chuquisaqueños buscan su identidad a través de sus líderes, héroes, para sentirse identificados. Otro dato interesante es que la prensa empieza a hablar de la heroína Juana Azurduy de Padilla, recién desde los años 1900”, complementa.

Esta nota fue publicada en el periódico La Razón 25 de mayo de 2012.



LA HISTORIA DE LOS DUELOS EN BOLIVIA



Este artículo fue publicado en el periódico El Diario el 22 de Mayo de 2012

Un día como hoy pero de 1966, una noticia conmovió a la ciudadanía paceña, los diputados Dick Oblitas de F.S.B. y Rodolfo Luzio, del P. S. D., luego de una acalorada discusión se retaron a un duelo con armas de fuego.
El duelo se realizó en Aranjuez, por entonces un pequeño descanso situado muy cerca de la ciudad de La Paz. Acudieron al lance de honor muy puntuales los retadores. Luzio disparó su arma al aire y Oblitas dejó caer su pistola sin disparar, felizmente no había corrido sangre en el lugar. Los dos diputados por temor a sufrir la excomunión a la que habían sido sentenciados por la Iglesia dejaron sin efecto este duelo. Enviaron cartas de contrición al Obispo con promesas de no repetir tamaño pecado.
Sin embargo, este caso nos trae a la memoria el lance de honor que sostuvieron entre los Senadores Adolfo Trigo Achá y Emilio Fernández Molina, un 4 de diciembre de 1909.
Los dos senadores se habían enfrentado verbalmente en el Congreso, Adolfo Trigo Achá, había propuesto un proyecto de ascenso del ex presidente Ismael Montes, al grado de General de División, que por entonces ostentaba el grado de coronel. El Senador Adolfo Trigo Achá se oponía tenazmente a esta propuesta y llegó a retarlo a un duelo a su oponente político. El Senador Molina aceptó ir al campo de honor para sostener allí con su vida lo que había propuesto en el Senado y el artículo de prensa que había escrito y que su retador consideraba ofensivo a su dignidad.
A las cinco y treinta de la tarde del 4 de diciembre de 1909, al pie del Montículo de Sopocachi, los dos duelistas de espaldas comenzaron a contar los veinticinco pasos acordados previamente, luego ambos giraron y se escuchó retumbar el sonido de un disparo, y se vio caer el cuerpo del Senador chuquisaqueño Emilio Fernández Molina. Un segundo disparo en la cabeza terminó con la vida de Molina. Al día siguiente los periódicos dieron la noticia que causó profunda consternación en la población paceña.
Otro duelo que conmocionó al mundo de la literatura fue el de Alejandro Puschkin. Poeta ruso que nació en 1799.
Se cuenta que este poeta se había enamorado de una bellísima mujer y tiempo después se casó con ella. Por un tiempo la pareja vivió feliz hasta que en 1836, Puschkin recibió un anónimo en el que decía que su mujer le era infiel. Luego de descubrir al autor de la intriga, éste le retó a un duelo, del que el poeta salió perdedor, fue herido de muerte y agonizó durante dos días. Finalmente, el 29 de enero de 1837 se produjo su trágica muerte.
Durante tres días el pueblo desfiló ante el cuerpo del gran poeta muerto en el apogeo de su genio literario, víctima de un enredo absurdo.

BALLIVÍAN, PARA BOLIVIA, FUE UN HOMBRE NECESARIO

Por: Arnaldo Mejía Méndez  - Este artículo fue publicado originalmente en la Revista Digital Pueblo de Leyenda. Trinidad, Beni, Bolivia - Abril de 2016 / Tercera época.

Bolivia es Ingavi 
Ingavi es Ballivián 
Ballivián es patriotismo. 
Paradigma de la Nación.
Una verdad histórica.

Bolivia siempre fue conducida a la derrota. En su vida rara vez se ve un destello de grandeza o un real acto de estadista. Esa responsabilidad compromete a esa lista larga de caudillos, de politiqueros demagogos, y dictadores sombríos que siempre han estropeado al país, como bien lo apunta Don Nando García Vespa,“ebrios de alcohol, de poder y de sangre, ahítos de vanidad y de odio, ignorantes, con más ambición que patriotismo, con más instinto que talento”.
Con la victoria de Ingavi, José Ballivián se constituyó luego, en uno de los Presidentes más idolizado, patriota y progresista que ha tenido Bolivia.
Ingavi es la mayor gloria guerrera, en el heroísmo exaltado de esos soldados que llevó a la victoria el General Ballivián.
Ballivián, el patriota sin miedo y militar estratega, guerreó en los campos deIngavi numéricamente en total desventaja frente al enemigo. Apenas contaba con un poco más de 3.000 soldados y los peruanos eran6.000 bien pertrechados, debidamente disciplinados y comandados por el enemigo más tenaz y feroz que históricamente ha tenido Bolivia.
Es importante anotar, que la briosa caballada con la que aportó Mojos para el Ejército Nacional, contribuyó grandemente a la humillante derrota que sufrieron los invasores.

DAZA Y LA ‘QUINTA COLUMNA’


Pintura al óleo:  "LOS COLORADOS DEL OCHENTA" de  Avelino Nogales

Por: Guido Roberto Peredo Montaño / Sociólogo y periodista


Ya con Antofagasta en su poder, Chile denuncia “haber descubierto” un tratado “secreto” entre Perú y Bolivia; pero además, acusa al país de violar el Tratado de 1874, en el que Melgarejo se comprometió a no cobrar ningún gravamen extra a las compañías mineras en nuestro litoral. Para 1878 la producción y las ganancias de las empresas mineras se cuadruplicaron, según expone el historiador chileno Óscar Bermúdez, en su libro Historia del Salitre; desde sus orígenes hasta la Guerra del Pacífico (1963).



Sobre el famoso tratado, Isaac Tamayo, en su libro Habla Melgarejo (1884), detalla que a pocas semanas de haberse firmado el acuerdo “secreto” entre Perú y Bolivia, el diplomático chileno Carlos Walker Martínez consiguió una copia del documento. En noviembre de 1873 el embajador chileno en Argentina, Blest Gana, por intermedio del cónsul brasileño (Barón de Cotegipe) obtuvo otra copia; es decir que Chile conocía la existencia de ese tratado años antes de tomar Antofagasta.



Édgar Oblitas Fernández (el historiador más riguroso de Bolivia) en su libro Historia Secreta de la Guerra del Pacífico (pág. 108-112) describe que Aniceto Arce, Luis Salinas Vega; Gabriel René Moreno y Narciso Campero intercambiaban mensajes secretos con el Alto Mando Militar chileno (hasta con el propio presidente chileno Domingo Santa María, mediante intermediarios). La versión de Oblitas Fernández es verídica; el hijo del presidente chileno Ignacio Santa María, en su libro Guerra del Pacífico (1920) expone las cartas entre Arce, René Moreno y Siles Salinas con agentes chilenos.



Gonzalo Bulnes y Santa María (hijo) dejan entrever que el trabajo de los “agentes” prochilenos se inició antes de la toma de Antofagasta. Narciso Campero, comandante de la Quinta Columna del Ejército boliviano, la mejor equipada, formaba parte del plan llamado “Bases”; pues Campero, en acuerdo con Arce, evitó ir al campo de batalla, para apoyar el asalto que Daza y Prado planificaron; Campero, Arce, Luis Siles, y René Moreno, confabularon contra la patria.



Aquí la clave: el 2 de noviembre de 1879 en Pisagua, Chile, se desplazaron casi 10.000 soldados bolivianos bien armados; los batallones bolivianos Victoria e Independencia custodiaban el puerto; la relación de fuerzas era de uno contra 100. Las fallas estratégicas cometidas por el general Buendía, en Pisagua, ocasionaron a la larga la dispersión en San Francisco y la retirada de Camarones, de la cual hasta hoy historiadores desafortunados achacan a Daza. El general Buendía dejó intacta la vía férrea, además de pozos de agua y alimentos al escapar de Pisagua. El historiador chileno Benjamín Vicuña Mackenna sostiene que en Pisagua los bolivianos vendieron cara su derrota, pues se trataba de un puerto clave. Diego B. Arana y Mackenna coinciden en que el 8 de noviembre el general Daza sale de Arica hacia Camarones; pero las tropas de Daza se rindieron ante el desierto. Entonces, el 11 y el 14 de noviembre, Buendía recibe la orden de “Atacar sin trepitar” (de inmediato); sin embargo no acata la orden, a pesar de la superioridad de sus fuerzas. Así, gracias al tren, el invasor refuerza filas y toma el morro anticipadamente.



Barros Arana, en su libro Historia de la Guerra del Pacífico 1879-1880, confirma que Daza comunicó a Prado la imposibilidad de llegar Camarones a tiempo. Un grupo de avanzada chileno tomó el telégrafo en Iquique y por ello sabían con precisión nuestros movimientos. Santa María (hijo) describe que las reuniones entre Aniceto Arce y Luis Siles con agentes chilenos se realizaban en Iquique. Arana en sus textos dice (pág. 56-73): “Muy variado comentario hacen los historiadores peruanos y bolivianos sobre Daza en episodios de la Guerra; en Camarones, hizo lo que cualquier militar experimentado haría”. En 1880 el expresidente peruano Ignacio Prado, en Consejo de Guerra, admite su responsabilidad en Camarones... no culpa a Daza por el episodio.



Esta nota fue publicada en el periódico La Razón el 19 de febrero de 2015.

5 DE ENERO DE 1929.- LLEGADA A BOLIVIA DE ERNST RÖHM


Ernst Röhm, era un militar homosexual que fue muy cercano amigo y colaborador de Hitler, incluso se dice que fue su mejor amigo. Röhm fundo la S.A. (traducible como Sección de Asalto o grupo paramilitar nazi), y llegó a La Paz, el 5 de enero de 1929. Según Robert Brockman, Röhm era el único ser humano que podría tutear a Hitler. Vivió en un pequeño departamento ubicado en la casa de Franz Tamayo, en la calle Loayza. Röhm amó a Bolivia como su segunda patria, desempeño los cargos de Teniente Coronel del Ejército boliviano y tuvo a su cargo la jefatura de la Sección III del Estado Mayor.

PANDO FORMA EL DESTACAMENTO BAGE 11 DE INFANTERÍA PARA DEFENDER EL CHACO

Foto: Cobija - Bolivia 1936. Excombatientes pandinos hacen entrega de la Bandera Nacional que enarbolaron en la Guerra del Chaco (Foto: Sol de Pando)

El 3 de Diciembre de 1933.- En el marco del Conflicto bélico de la Guerra del Chaco. En Cobija, Territorio de colonias, actualmente Pando, se formó un destacamento que partió de la ciudad el 3 de diciembre de 1933, a la zona de conflicto, en el camino se sumaron siringueros y lancheros, hombres que trabajaban en barracas, junto a otros que llegaban desde la frontera con el Perú, para adherirse al contingente Bage 11 de infantería. Tras su arribo a Santa Cruz, se dirigieron hacia el sudeste para al fin integrarse al frente de batalla a los combatientes en Cañada Strongest.
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Links relacionados:

CARLOS WALKER MARTÍNEZ Y LOS RUMORES DEL TRATADO DE ALIANZA ENTRE PERU Y BOLIVIA


Este artículo fue tomado de: lamula.pe / https://plumainquieta.lamula.pe/2016/11/26/el-tratado-de-1874-segundo-tratado-de-limites-entre-bolivia-y-chile/hubert/

Chile aceptó suscribir un tratado de límites más beneficioso para Bolivia cuando tomó conocimiento de la existencia del tratado secreto de 1873 y de la posible adhesión de Argentina.
El segundo tratado de límites entre Bolivia y Chile fue negociado por Mariano Baptista, Ministro de Relaciones Exteriores de Bolivia, y Carlos Walker Martínez, Encargado de Negocios de Chile en dicho país, y firmado por ambos funcionarios  en la ciudad de Sucre, la antigua Chuquisaca, el 6 de agosto de 1874.
Recordemos brevemente que el primer tratado de límites había sido suscrito ocho años antes, durante la dictadura del general Mariano Melgarejo, un 10 de agosto de 1866, y que, a su caída en enero de 1871, la Asamblea de Bolivia declaró la nulidad de todos sus actos, incluyendo por cierto dicho tratado limítrofe. 

BREVE HISTORIA DE LA INMIGRACIÓN JAPONESA EN BOLIVIA (SANTA CRUZ)

El 15 de junio de 1999 la princesa Sayako fue la primera persona de la familia imperial en visitar Bolivia (Foto: Correo del Sur)

Por: JUAN JOSÉ TORO / Fragmento de la nota publicada en el periódico Correo del Sur el 30 de abril de 2016.

La decisión que tomaron varias familias japonesas en 1954 de trasladarse a Bolivia debió necesitar de bastantes huevos. Japón continuaba devastado por los efectos de la Segunda Guerra Mundial y sus autoridades coordinaban una migración planificada con el fin de reducir la población de entonces. Bolivia era uno de los países elegidos en América Latina. Durante el primer gobierno de Víctor Paz Estenssoro se acordó el ingreso de una determinada cantidad de familias que recibirían tierras y se establecerían en el oriente boliviano que, por entonces, estaba prácticamente deshabitado.
Pero una cosa era decidir y otra muy distinta cumplir la decisión. La única manera de cubrir los miles de kilómetros que separaban a Japón de Bolivia era siguiendo una larga ruta marítima que partía en el puerto de Yokohama y terminaba en el de Santos, Brasil. Había dos rutas: la del oeste, que cruzaba el océano Índico, y la del este, que iba por el Pacífico. En ambos casos la travesía duraba más de 40 días, que los migrantes aprovechaban para aprender el español y estudiar los datos disponibles del país en el que vivirían.

ARTILLEROS E INFANTES, SINCRONIZADOS EN LA ÉPICA BATALLA DE KILÓMETRO SIETE


POR: DIEGO MARTÍNEZ ESTÉVEZ  (Sintético relato)

Comida y refuerzos, ambos de máxima importancia no llegaban en las cantidades mínimamente requeridas de la zona del interior (mayormente desde la región central de Bolivia situado en promedio a unos 2 mil kilómetros de distancia hasta Boquerón, pues, localmente era imposible obtenerlo porque el gobierno argentino y a título de “neutralidad” le negaba a Bolivia la venta de sus productos alimenticios a través del Río Pilcomayo y sin embargo le prestaba su generosísimo apoyo y en todo sentido a su aliado el Paraguay). 
Sobre todo, la paupérrima alimentación producía bajas entre las tropas bolivianas, cuyos organismos extremadamente debilitados eran presa fácil de la disentería, el paludismo, incluso y entre los más débiles, pequeños rasguños rápidamente infectaban sus carnes hasta provocarles la muerte. Estos factores humanamente insalvables, provocaron la retirada de una parte del contingente del Primer Cuerpo de Ejército, desde la retaguardia de Boquerón, hasta más al sur de Alihuatá. 

10 DE ENERO DE 1920.- SUSCRIPCIÓN DEL ACTA PROTOCOLIZADA DE 10 DE ENERO DE 1920


Emilio Bello Codecido


En 1920, el diplomático chileno acreditado en La Paz, Emilio Bello Codesido suscribió un acta con el Canciller boliviano Carlos Gutiérrez. Dejó establecido que existía por parte del gobierno de Chile el mayor deseo de procurar un acuerdo con Bolivia que le permitiera obtener una salida propia al Océano Pacífico, independientemente del Tratado de 1904.



Bello Codesido, debidamente autorizado por su Gobierno reconoció la necesidad boliviana de una salida propia al mar y presentó una oferta concreta: Chile cedería una zona importante al norte de Arica y de la línea del ferrocarril que se hallaba en los territorios sometidos al resultado del plebiscito, que debía realizarse de acuerdo al Tratado de Ancón.

EL DIARIO DE CAMPAÑA DE LA INJUSTA GUERRA DE 1879


Luis Oporto Ordóñez (*) / La Época, febrero de 2015.

Un Diario de la Guerra del Pacífico La tradición castrense de documentar sus fastos, facultó al presidente Hilarión Daza a instruir la redacción de un Diario de campaña al joven abogado José Vicente Ochoa, documento de valor trascendental para la historia de aquella guerra injusta, provocada y planificada por Chile para apoderarse de las riquezas del guano, salitre y cobre en el Litoral boliviano. Es imperioso que su contenido sea conocido por los ciudadanos de Bolivia, Perú y Chile, pues permitirá comprender mejor la naturaleza íntima de ese conflicto internacional, motivado por la ambición de la oligarquía chilena que buscaba ensanchar sus fronteras por medio de una guerra de ocupación y conquista. El Diario fue escrito en condiciones álgidas, “a vuelapluma, muchas veces sobre el lomo de bestia ó en medio del vivac de la campaña y quizá tras del fragor del combate”. El joven cronista llevó el Diario de Campaña “con fidelidad estricta y a medida que se producían los acontecimientos”, responsabilidad complicada y compleja pues debía mantener criterio independiente y procurar la revelación exacta de hechos y tratar de capturar “los caracteres de los diversos actores sociales”. El Diario debía ser “un retrato de la situación moral y material del Ejército de Bolivia, durante la Guerra del Pacífico”. Su autor, combatiente singular en ese insano conflicto, usaba la pluma más no el fusil o la bayoneta. Siguió al Capitán General y al Ejército que se desplegó de La Paz a Tacna; hizo viajes intermitentes con el presidente Daza y la Legión Boliviana a Arica, y luego enrumbó a Camarones, de cuya inexplicable retirada fue testigo. 

13 DE FEBRERO DE 1935. (BATALLA DE VILLA MONTES - GUERRA DEL CHACO)


Por: Oskar Cordova.

LOS PARAGUAYOS SE RETIRARON PRECIPITADAMENTE A SUS BASES, ANTE LA INESPERADA CANTIDAD DE BAJAS ORIGINADAS POR LA VIOLENTÍSIMA REACCIÓN DEL FUEGO DE LA DEFENSA. EL RESULTADO DE ESTE PRIMER ENCUENTRO MERECIÓ UNA FELICITACIÓN DEL COMANDO DEL PRIMER CUERPO DE EJÉRCITO A TODAS SUS UNIDADES.

24 DE SEPTIEMBRE DE 1810; REVOLUCIÓN LIBERTARIA DE SANTA CRUZ

Catedral de Santa Cruz años 1920.

El Diario 22 de Septiembre de 2015.

Desde 1809 el Alto Perú dio inició a una larga marcha hacia la independencia. El pueblo cruceño también se adhirió a las corrientes libertarias que comenzaban a propagarse por el continente americano.
La población cruceña en todos sus estamentos no podía estar al margen de esta sagrada causa y acudió masivamente al Cabildo Abierto del 24 de septiembre de 1810 apoyando la causa libertaria. Escasamente a los 10 días de la revolución de Cochabamba, el 24 de septiembre, en la entonces lejana tierra de Santa Cruz de la Sierra, se produjo otro movimiento revolucionario siguiendo las consignas del comisionado chuquisaqueño Juan Manuel Lemoine aprovechando la efervescencia que se vivía por las alentadoras noticias de la revolución bonaerense.

LOS MACHETEROS DE LA MUERTE


Este artículo apareció publicado en Puño y Letra del periódico Correo del Sur el 13 Junio 2016.

El historiador chuquisaqueño, Alejandro Serrudo Santelices, nos hace llegar un artículo que habla sobre los Macheteros de la Muerte de la Guerra del Chaco, como un homenaje al cese de hostilidades de la contienda bélica donde, según Zavaleta Mercado, nació la conciencia nacional boliviana.
Como la historia lo cuenta, durante la Guerra del Chaco, hubo varios escritos sobre el conflicto entre bolivianos y paraguayos y se ha escrito bastantes libros sobre el tema del Chaco Boreal. Los autores tratan muchos temas, pero lo que no escribieron fue sobre los crímenes de guerra que cometieron un regimiento llamado "Macheteros de la Muerte”, grupo irregular paraguayo que para esa época era el terror del Ejército Boliviano. Su participación en crímenes de guerra se abordó en la prensa de la época y existen varias publicaciones de prensa sobre estos grupos que aterrorizaron a la sociedad boliviana con sus asaltos a las ambulancias de la Cruz Roja y los puestos de hospitales, asesinando a los médicos civiles, a las enfermeras y a las hermanas de la caridad y cometiendo crímenes a los heridos de campaña, degollándolos.

LYDIA GUEILER TEJADA, LUCHADORA POR LA DEMOCRACIA

Por: Marco Zelaya, periodista / Página Siete, 6 de agosto de 2014.
Nació en Cochabamba en 1921. Falleció en 2011. 
Si algo caracterizó durante toda su vida a la expresidenta de la República, Lydia Gueiler Tejada, fue su condición de luchadora de causas políticas y sociales. 
Ella contó que en su infancia su madre le había prohibido llorar. Según su biógrafo, el escritor Alfonso Crespo Rodas, su férreo carácter de luchadora se hizo patente cuando, a contracorriente de las opiniones reinantes, se casó con un prisionero de guerra paraguayo, el capitán Mareirián Pérez, cuando apenas tenía 19 años y era una joven a la que, más que la política, le gustaba jugar tenis. Cuando terminó la Guerra del Chaco, en 1935, se fue a vivir con su esposo a Asunción, donde nació su única hija, María Teresa. 
Años después esa relación terminó y Lydia retornó al país para establecerse en La Paz, donde trabajaba en el Banco Central de Bolivia; en oportunidad de una huelga en esa institución estatal, ella se comprometió a fondo con ese movimiento. "Fue en esa ocasión cuando se encendió en mí esa llama ardiente de reivindicación social que me devoraría el resto de mi vida”, le dijo a Crespo. 

LA MATANZA DE YAÑEZ EL CAUDILLO, GENERAL JOSÉ MARÍA ACHÁ

Por: Camilo Albarracín Zelada/ Escritor / Publicado en el periódico Los Tiempos de Cochabamba el 12 de septiembre de 2016.

Cuenta el historiador Ramón Sotomayor Valdez, sobre la personalidad del que fuera el primer presidente cochabambino de Bolivia entre 1861 y 1864: “No era batallador por temperamento; pero sabía resignarse y guardar serenidad en el campo de batalla, y el triunfo conmovía su alma hasta la ternura. Su instrucción era mediocre, su inteligencia clara y perspicaz, su palabra desembarazada y elocuente a veces. Tenía el porte de la tranquilidad y los modales del cortesano, y en medio de su vida tormentosa y distraída, nunca perdió la brújula del sentimiento religioso” (sic).
Un hecho muy sangriento se llevó a cabo durante su caudillaje. En 1861 cundía en la ciudad paceña cierta zozobra por una posible revolución Belcista, y desde el 29 de septiembre el comandante General de La Paz, Plácido Yáñez, realizó una serie de arrestos a título de conspiración contra el régimen. Estos arrestos no tenían el aval de un hecho consumado, sino fueron tomados como arrestos preventivos, tomando la ley a la inversa. Pues en general uno es inocente hasta que se demuestre lo contrario y para Yáñez el asunto fue que eran culpables hasta que se demostrase lo contrario. Sin que siquiera hubiese una escaramuza de revuelta armada. La Matanza de Yañez, como se la denomina históricamente, se consumó bajo un escenario extraño y misterioso.

NORTE DE LA PAZ: "EXPLOTACIÓN DE LA GOMA"



Por Edgar Ruiz Botello y Marwin Ruiz Botello / El Diario 8 de Mayo de 2012.

A la goma, siringa o caucho (Hevea brasiliensis), los originarios peruanos la conocían como “cauchuc” (impermeable). La “fiebre del caucho” constituyó una parte importante de la historia económica y social de países con territorios amazónicos como son Brasil, Perú, Ecuador, Colombia y Bolivia. Esta fiebre está relacionada con la extracción y comercialización del caucho (goma). La fiebre del caucho a nivel mundial vivió su auge entre 1879 y 1912, experimentando, tiempo después, un renacimiento entre los años de 1942 y 1945. El descubrimiento de la vulcanización (en 1939 por Charles Goodyear) y de la cámara neumática en la década de los años 1870 dio lugar a una fiebre extractiva del caucho.

CRONOLOGÍA DEL SANGRIENTO GOLPE DE ESTADO PERPETRADO POR HUGO BANZER


Cronología del sangriento golpe de estado perpetrado por Hugo Banzer / Fuente: lapublica.org.bo  / Foto: Jóvenes trasladando a un herido 22 de Agosto de 1971.

Línea del tiempo que reconstruye al detalle los acontecimientos principales que se sucedieron durante los cuatro días que duró el golpe de Banzer. El jueves 19 de agosto de 1971 estalló en Bolivia un movimiento subversivo impulsado por el Frente Popular Nacionalista, circunstancial unión entre las Fuerzas Armadas, Falange Socialista Boliviana y el Movimiento Nacionalista Revolucionario. El golpe de Estado duró cuatro días, dejó cerca de 100 muertos y más de 500 heridos; terminó con el gobierno de Juan José Torres y encumbró en el poder al coronel Hugo Banzer Suárez. (Extracto de lapublica.org.bo)
19 AGOSTO 1971 11:00 
Ante los aprestos golpistas que se gestaban desde Santa Cruz, el régimen de Torres había apresado a 38 personas en la capital cruceña. En respuesta, familiares y simpatizantes de los detenidos se concentran en la plaza 24 de Septiembre. Se movilizan para reclamar la libertad de los detenidos e impedir su traslado a La Paz.

MASACRE EN EL CAMPO DE MARÍA BARZOLA

Foto: Muertos en la masacre de Catavi. / Por: Víctor Montoya / Escritor.

Siempre que se conmemora el “Día del Minero Boliviano”, cada 21 de diciembre, recuerdo el año en que mi madre me inscribió como alumno en el recién inaugurado Colegio Junín de Catavi, que terminó de construirse en el “Campo de María Barzola”, al otro lado del cementerio y cruzando un río caudaloso en épocas de crecida.
Sin embargo, lo que desconocía por entonces es que ese Colegio, donde los hijos de los mineros asistíamos por las tardes, porque el turno de las mañanas estaba reservado exclusivamente para los hijos de los técnicos de la empresa, se construyó en el lugar donde se perpetró la masacre minera de 1942.

LOS GRUPOS POBLACIONALES DE TARIJA


Este artículo fue publicado originalmente en El Periódico 12 de febrero de 2017.

Los grupos poblacionales de la cultura Tarija, fueron evolucionando de cazadores recolectores a agricultores; prueba de ello son los restos de culturas y construcciones encontradas cerca de los campos de cultivos, en la zona del valle de Tarija y en Yunchará en un pueblo denominado Ornuyo. Del período 600 – 800 años D.C., se conoce muy poco sobre la existencia de grupos poblacionales en la región. Se presume que las construcciones de los denominados “Caminos del Inca” distribuidos en distintas áreas del valle, corresponden a este periodo, siendo la obra más sobresaliente o mejor conservada hasta nuestros días la que se inicia en el Abra de Patanca, pasa por Calderillas y culmina en Pinos, en el actual territorio de la provincia Cercado. Es importante destacar que este camino precolombino en la actualidad es aún una vía de comunicación entre las comunidades mencionadas y un atractivo turístico que es visitado y recorrido durante todo el año.

“COME MIERDAS”…. “APENDEJADOS”

El "loro" en el hospital de Camiri antes de su desaparición.

Extractado del sitio de Facebook: “La Campaña Militar contra la guerrilla del Che Guevara”

Con el primer epíteto, el Che se refería a los traidores a su movimiento guerrillero; con el segundo, a los cobardes.
En el caso de su lucha en Bolivia, ese año – 1967 – probablemente millones de personas que a lo largo y ancho del planeta se consideraban marxistas – leninistas, estalinistas, maoístas o trotskistas, levantaban sus puños de rebeldía, pero, sólo las levantaban. 
El Che, fiel a sus principios, esperaba que esas actitudes las demostraran “poniendo sus barbas en remojo”, sin embargo, ninguno de esos millones viajó hasta Bolivia para incorporarse a sus filas, excepto un uruguayo que llegó hasta Camiri y fue apresado; días más tarde, con el guerrillero Jorge Vázquez Viaña alias “El Loro”, fueron arrojados vivos desde un helicóptero, a la selva del entorno de Lagunillas.

ENTRE LA GUERRA O LA PAZ: MEDIACIÓN OFRECIDA POR EL GOBIERNO DE LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTE AMÉRICA



Por: José E. Pradel B./ Publicado en el periódico El Diario / Nuevos Horizontes / 14 de Enero de 2014.

Durante y después de la denominada Guerra del Pacífico se encuentra registrado en la historia de las relaciones internacionales entre Bolivia y los Estados Unidos de Norte América, diversas mediaciones y buenos oficios para que Bolivia acceda a una salida soberana al Océano Pacífico 1.
El primer momento fue durante la Guerra del Pacífico, en 1879, cuando el delegado estadounidense en Bolivia, Solomon Newton Pettis a solicitud del gobierno boliviano y en nombre de su gobierno, ofreció su mediación. Sin embargo, este intento fracasó.
Al año siguiente, el presidente Rutherford B. Hayes (1877-1881), trató de evitar que la contienda continúe e instruyó a sus ministros acreditados en las naciones beligerantes para concertar una mediación. Los tres países en conflicto la aceptaron.
Sin embargo, la historiografía actual, que estudia la citada guerra, describe muy poco sobre la posición de la diplomacia boliviana de este período histórico. Es en ese sentido, que en esta nota describiremos la manifestación de nuestra diplomacia a través de las Actas de la reunión, titulado: Las Conferencias en Arica: documentos relativos a la mediación ofrecida por el gobierno de los Estados Unidos de Norte América para poner fin a la Guerra entre Chile, Perú y Bolivia, posteriormente publicado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

De esta manera, se realizaron las Conferencias de paz en la bahía de Arica, a bordo de la corbeta norteamericana Lackawanna. Asistieron a dicha reunión por la República de Chile: Eulojio Altamirano, Eusebio Lillo, Cnl. José Francisco Vergara y Domingo Gana, Secretario. Por la República de Bolivia: Mariano Baptista, Juan Crisóstomo Carrillo y Félix Avelino Aramayo, Secretario de la legación. Por la República del Perú: Antonio Arenas y Aurelio García y García y Mariano Nicolás Valcárcel, Secretario. Por Estados Unidos de América: Tomas A. Osborn (Decano de los Ministros norteamericanos), acreditado ante el gobierno de Chile; Isaac P. Christiancy, acreditado ante el gobierno del Perú y el Gral. Carlos Adams, acreditado ante el gobierno de Bolivia y por último Carlos S. Rand, Secretario e intérprete de la legación.

Es interesante señalar, que la delegación boliviana llegó a Arica, el 6 de octubre y la primera conferencia se realizó el 22 de octubre de 1880, en esta ocasión el agente diplomático Juan Crisóstomo Carrillo, no participó, porque se encontraba enfermo. En la cesión de inauguración el delegado estadunidense Tomas A. Osborn, señaló a los representantes: “os ruego, señores, les suplicó, que trabajéis con anhelo para conseguir la paz; i espero, en nombre de mi gobierno, que vuestros esfuerzos os conducirán a ese resultado” 2.

Al inicio de esta Conferencia el delgado chileno, Eulojio Altamirano presentó a los agentes aliados una minuta de proposiciones, considerándola como las bases de un Tratado:
“Minuta de las condiciones esenciales que Chile exije para llegar a la paz, presentada por los plenipotenciarios chilenos a los Plenipotenciarios peruanos y bolivianos en la conferencia celebrada a bordo del buque americano ‘Lackawanna’ el 22 de octubre de 1880.
Primera.- Cesión a Chile de los territorios del Perú y Bolivia que se estienden al sur de la Quebrada de Camarones y al oste de la línea que en la Cordillera de los Andes separa al Perú y Bolivia hasta la quebrada de la Chacarilla, y al oeste también de una línea que desde este punto se prolongaría hasta tocar en la frontera Arjentina, pasando por el centro del lago de Ascotan.
Segunda.- Pago a Chile por el Perú y Bolivia, solidariamente, de la suma de veinte millones de pesos, de los cuales cuatro millones serán cubiertos al contado.
Tercera.- Devolución de las propiedades de que han sido despojados las empresas y ciudadanos chilenos en el Perú y Bolivia.

Cuarta.- Devolución del transporte Rimac.

Quinta.- Abrogación del Tratado secreto celebrado entre el Perú y Bolivia el año de 1873, dejando al mismo tiempo sin efecto ni valor alguno las jestiones practicadas para procurar una Confederación entre ambas naciones.

Sesta.- Retención por parte de Chile de los territorios de Moquegua, Tacna y Arica, que ocupan las armas chilenas, hasta tanto se haya dado cumplimiento a las obligaciones a que se refieren las condiciones anteriores.

Séptima.- Obligación de parte del Perú de no artillar el puerto de Arica cuando le sea entregado, ni en ningún tiempo, i compromiso de que en lo sucesivo será puerto exclusivamente comercial” 3.
Sobre la posición de la diplomacia boliviana, es necesario resaltar la intervención del diplomático Mariano Baptista, que recalcó: “que el gobierno de Bolivia (concurrió) a negociar la paz con sinceridad, sin otro límite para su con-secución que el derecho i la justicia interpretados, no con el ausilio de la declamación, sino tomados, en realidad de los acontecimientos, tales como se presentaban. Creía que los Excelentísimos Gobiernos belijerantes propendían a ese fin con seriedad; y que la elevación de ideas i de carácter de los Exelentisimos señores Plenipotenciarios eran garantía de conferencias eficaces, que se inspi-rarían, nó en las exitaciones efímeras de las pasiones políticas de las tres nacionalidades, sino en los intereses permanen-tes, mesurados i reales de los países que representaban; en cuanto a la moción del excelentísimo señor Altamirano, entendía que no era una simple minuta de cuestiones, sino una serie de proposiciones, porque solo así se facilitaría nuestra labor; que en este sentido aceptaba por su parte el procedimiento ” 4.
Posteriormente, la segunda reunión se realizó el 25 de octubre de 1880, se declaró abierta la sesión a la primera hora de la tarde. El delegado peruano Antonio Arenas, rechazó el plan-teamiento chileno: “en cuanto a las bases presentadas por el Excelentísimo Plenipotenciario de Chile, le han causado una penosa impresión, porque cierran las puertas a toda discusión razonada i tran-quila; que la primera de ellas, especialmente, es un obstáculo tan insuperable en el camino de las negociaciones pacificas que equivale a una intimidación para no pasar adelante; que Chile ha obtenido ventajas en la presente gue-rra, ocupando militarmente a consecuencia de ellas algunos territorios del Perú yBolivia sobre los cuales jamás alegó derecho de su parte, pero habiéndolos ocupado después de varios combates, hoi cree haberse convertido en dueño de ellos, i que su ocupación militar es un titulo de dominio” 5. Por otro lado, el dele-gado Eulojio Altamirano respondió que: “Chile no puede sacar su bandera de esos territorios. Los Plenipotenciarios chilenos no pueden suscribir un pacto que eso ofreciera, y si lo suscribieran, el gobierno i el país le negarían su aprobación” 6. Representante boliviano Mariano Baptista, afirmó: “no aceptamos la apropiación del territorio como un simple efecto de la acción bélica, cualquiera que sea el sobre que consagre ese apoderamiento. Pero, espero aún que pueda presentarse un terreno de discusión donde tenga cabida los medios conciliatorios” 7. En ese sentido, el delegado peruano, Aurelio García i García, entre otras observaciones, tanteó la necesidad de un arbitraje a cargo de los Estados Unidos, en res-puesta el delegado chileno José Francisco Vergara, rechazó la propuesta aliada, recalcando: “Chile busca una paz estable, que consulte sus intereses presentes y futuros, que esté a la medida de los elementos yi poder con que cuenta para obtenerla, de los trabajos ejecutados i de las fundadas esperanzas pasionales. Esa paz negociará directamente con sus adversarios cuando éstos acepten las condiciones que estime necesarias a su seguridad, y no hai motivo ninguno que lo obligara a entregar a otras manos, por mui honorables y seguras que sean, la decisión de sus destinos. Por estas razones, declara que rechaza el arbitraje propuesto” 8. También Juan Crisóstomo Carrillo, agente bo-liviano, refutó los argumentos de los represen-tantes chilenos y recordó: “las graves i termi-nantes declaraciones que han hecho sobre la principal de las proposiciones presentadas, dejan casi estinguida la esperanza de una solu-ción pacífica” 9. Luego continuó el agente Ma-riano Baptista: “cuando se ofreció en Bolivia la respetable mediación del gobierno de los Esta-dos Unidos de América, mi Gobierno i la opi-nión nacional se persuadieron de que la paz era un hecho, porque esa mediación estaba acompañada de otra palabra: el arbitraje, que significa justicia i honra para todos, sin hu-millación de nadie. En ese sentido i con una política franca han venido a estas conferen-cias los Plenipotenciarios bolivianos” 10. El Ministro Osborn, intervino que: “los Estados Unidos no busca los medios de hacerse arbitro en esta cuestión” 11.

En la tercera sesión, realizado el 27 de octu-bre de 1880, el decano de los representantes norteamericanos, Tomas A. Osborn, agradeció: “la presencia de los excelentísimos Plenipo-tenciarios i que abriga la con-fianza de que el tiempo trans-currido desde la última sesión haya permitido encontrar al-gún arbitro que salve las difi-cultades existentes” 12. Luego se dirigió a los delegados de Chile y les preguntó si tenían que expresar algo sobre la cuestión del arbitraje, los dele-gados contestaron que confor-mándose a sus instrucciones, no era posible hacer modifica-ción alguna en la base formu-lada. Por otro lado, los delegados del Perú, de-clararon: “insistiendo Chile en la subsistencia de la primera condición i no habiendo acep-tado el arbitraje propuesto por ellos, no les era lícito seguir en el examen de las otras bases; que todas las puertas han sido cerradas, ha-ciendo necesaria la continuación de la guerra, i que la responsabilidad de sus consecuencias no pesará sobre el Perú, que ha indicado un medio decoroso de llegar a la paz” 13. Sin em-bargo, la delegación boliviana expuso: “que por su parte consideran clara i definida la situación. Hai una condición, la primera, presentada por los Excelentísimos Plenipo-tenciarios de Chile como indeclinable, que los aliados no pueden aceptar; hai por último una tercera que ha sido propuesta aisladamente por los representantes de Bolivia i que tampo-co ha sido acojida. Consideran, en vista de este último resultado, que la negociación ha llegado a su término i lamentan que la situa-ción política de los respectivos países no haya permitido arribar a un acuerdo común” 14.

Como resultado podemos decir en las pala-bras de Valentín Abecia Baldivieso, que las Conferencias realizadas en Arica, en la cual se discutió la continuidad de la guerra o la paz, mediante la interposición ofrecida por el go-bierno de los Estados Unidos de Norte Améri-ca, “no dio resultado, porque Chile, a pesar de incierta pero triunfante situación en la guerra, exigió mucho a los aliados” 15. Es necesario mencionar que en el descanso de las conferen-cias los diplomáticos bolivianos consiguieron que cincuenta prisioneros bolivianos fueran liberados, entre ellos se encontraba el Gral. Eliodoro Camacho.
Muchos años después el secretario de esta delegación Félix Avelino Aramayo recordó: “las conferencias de la Lackawanna, me han dejado imborrable y dolorisima huella en el alma. Allí los chilenos me enseñaron, y con cuanta dureza, a ser boliviano, nada más que boliviano”

LA RETIRADA DE CAMARONES



Por: Edgar Oblitas Fernández / Autor de La Polémica en Bolivia. Tomo I. Página 434. Imp. Editorial Publicidad y Marketing La Paz Bolivia

Una de las páginas más negras en la historia de Bolivia, sin duda ha sido la funesta retirada de Camarones que cubrió de vergüenza al Ejército Boliviano en la Guerra del Pacífico. Sin embargo, de la vasta literatura histórica producida por los actores y publicistas al dictado de los intereses en juego, no se ha podido descubrir definitivamente con el manto de la infamia el nombre del Ex Presidente Hilarión Daza escogido como víctima propiciatoria para purgar los errores y las traiciones de los hombres y conductores de aquella funesta guerra que en su momento obnubilados por los cantos de sirena del Mapocho cayeron consciente o inconscientemente en sus redes.

En los últimos tiempos, tanto en el Perú como en Bolivia se ha ido tratando el tema de dicha guerra con mayor serenidad, dando a publicidad documentos valiosos que esclarecen muchos enigmas que parecían indescifrables. El autor de este trabajo, en posesión de dichas publicaciones y de cartas y documentos que verán la luz después de cien años, ha logrado reconstruir estos hechos descifrando esos enigmas que atormentaban el espíritu humano. En efecto, el lector podrá conocer muchas verdades de esta guerra hasta ahora ignorados o tergiversados, en la obra titulada HISTORIA SECRETA DE LA GUERRA DEL PACÍFICO de mi autoría.

La retirada de Camarones, que fue obra exclusiva de un plan maquiavélico trazado por el Estado Mayor Chileno obedeciendo consignas del capitalismo inglés ya ligado a los intereses salitreros de Valparaíso y Santiago. El plan consistía en separar a Bolivia de la Alianza con el Perú y ponerla a la vanguardia de las conquistas chilenas. Como para ello no lograron doblegar a Daza, se sirvieron de la Quinta Columna que ya operaba en Bolivia, la misma que estaba conformada por ciudadanos bolivianos cuyos intereses mineros se hallaban ligados a los intereses anglo-chilenos. El cerebro de esta organización era Aniceto Arce, accionista mayoritario del Huanchaca, siendo su inmediato Luis Salinas Vega, quien logró convencer y utilizar a Gabriel René Moreno, Narciso Campero, y Eliodoro Camacho para sus siniestros fines. A Moreno lo utilizaron como portador de las famosas “Bases” que fueron rechazadas por Daza en un acto de lealtad al aliado, que no ha sido apreciado debidamente. Campero y Camacho entraron en juego con el señuelo de la Presidencia que al final de la tragicomedia quedó en manos del primero.

¿Cómo actuaron Camacho y Campero? Indudablemente que ambos tuvieron la responsabilidad en los acontecimientos de Camarones y San Francisco.

Campero al mando de la Quinta División, la mejor organizada y la mejor armada, circunvaló por los desiertos de Tomave desobedeciendo las instrucciones terminantes para avanzar a reforzar el Ejército Aliado. Camero tuvo tiempo suficiente para llegar a San Francisco, pero no lo hizo. La presencia de Aniceto Arce en su campamento y la paralización de esa división son demasiado elocuentes.

Camacho tuvo oportunidad de actuar en Camarones donde influyó decisivamente para la retirada que después se la endilgó a Daza.

Obviamente que a ambos Aniceto Arce les ofreció la Presidencia de la República por separado, habiendo madrugado Campero, quien en vez de dirigirse al campo de combate se fue directo a Oruro a proclamarse.

El plan era sencillo. Había de derrocar a como dé lugar a Daza que era el estorbo para la ruptura de la Alianza Perú-Boliviana. ¿Y cómo lograrlo? Había que desprestigiarlo y qué mejor oportunidad que en la marcha que haría hacia el encuentro del Ejército de San Francisco. Todo fue preparado meticulosamente y se produjo la vergüenza de Camarones y luego la deposición de Daza.

Pero existen también pruebas de otra conspiración para que Daza no se hiciera presente en San Francisco y esta conspiración fue el General Prado del Perú que trató por todos los medios de evitar la presencia de Daza en aquella acción de armas que consideraba ya una segura victoria. Los celos de Prado conspiraron también para que se produzca Camarones, pues Daza al mando el Ejército Aliado se hubiera llenado de gloria y ello le mortificaba el alma. Sólo así se explica que las caramañolas de los soldados bolivianos hubiesen sido llenadas de vino y que se hubiese trabado la marcha de la artillería Krupp así como no se hubiera producido el apoyo logístico necesario.

La caída de Daza estuvo signada por una gran conspiración que actuó en el secreto más absoluto. Rosendo Gutiérrez que también formaba parte de la conjura manejó lo asuntos de Camarones en forma admirable, pero se llevó el secreto a la tumba. Como a la caída de Daza el poder cayó en manos de Campero y Arce, cuyo idilio tampoco duró mucho tiempo, porque el primero no cumplió el primer objetivo del plan que consistía en el rompimiento de la Alianza Perú-Boliviana, los acontecimientos tomaron otro curso, pero el asunto fue guardado en un secreto que asombra. Los actores de este hecho pudieron romper como lo hicieron, pero jamás tocaron el tema de sus controversias. ¿Protección mutua? Es más, primero desde las trincheras de la guerra y después desde el aparato del poder, no descuidaron un solo instante en embarrar y desprestigiar la figura de Daza, haciendo caer en su persona ya no solamente la llamada traición de Camarones sino toda la tragedia del Pacífico. Y lo extraordinario del caso consiste en que en esta labor hubo entendimiento perfecto con los memorialistas y escritores chilenos que cargaron casi simultáneamente todas sus baterías contra la figura de Daza, inventando hechos como el asunto del carnaval y la traición de Camarones que no fue tal.

La conspiración fue tan grande, y la campaña de desprestigio tan enorme, que el pueblo acabó creyendo en lo que se decía, pero espíritus acuciosos como Monseñor Miguel de los Santos Taborga y otros, comenzaron a preguntarse sobre algunos hechos nada claros, algunas lagunas, algunos rastros e indicios que exigían una explicación de algunos actores del drama que estaban aún con vida. De esta manera surge la notable polémica entre Santos Taborga y el General Eliodoro Camacho que fue, el primer intento de esclarecimiento de un acontecimiento de la guerra. 
Las cartas intercambiadas entre los dos personajes levantaron polvo, pero se tuvo el suficiente cuidado de no difundirlas.

Luego se hizo una publicación en folleto, pero se corrió igual suerte, al extremo de que hoy por hoy, este folleto es una de las piezas más raras de la bibliografía de la Guerra del Pacífico.*

El folleto titula CORRESPONDENCIA CAMBIADA CON EL SEÑOR ELIODORO CAMACHO, SOBRE LA TRAICIÓN DE CAMARONES. Por Miguel de los Santos Taborga. Imprenta “El Cruzado”. Sucre 1887.

Por la importancia del tema, por la calidad de los personajes, ambos escritores atildados literato e historiadores, esta polémica no debe permanecer más en silencio.

En él ya existen suficientes indicios para el esclarecimiento total de aquella cómplice infamia.

Transcrito por Gastón Cornejo Bascopé
Cochabamba abril 2013.

A continuación va el Folleto original extraído del Archivo Histórico Nacional. Sucre Bolivia. Con la autorización del importante repositorio y el compromiso de honor del suscrito de no efectuar uso indebido del mismo.

La necesidad de crear una CONSCIENCIA MARÍTIMA en el alma de los bolivianos, la convocatoria a la unión de todos los ciudadanos de la Patria ante el próximo paso anunciado por el Gobierno de recurrir ante el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya, obliga a estudiar, analizar y a inferir todos los detalles históricos de la Guerra del Pacífico en la que Chile, además de usurparnos todo el girón patrio de Atacama, nos dejó enclaustrados por más de cien años.

En otra importante transcripción documental, autoría de Jorge Escobari Cusicanqui titulada “Historia Diplomática de Bolivia”. La Paz 1975, se desnuda la verdad histórica. Nuevamente es Monseñor Miguel de los Santos Taborga quien devela la actitud dolosa en que incurrieron algunos historiadores chilenos para tergiversar los derechos de Bolivia sobre su cualidad marítima.

Esta nota fue publicada en www.cochabamba-historica.com

¿QUÉ MANDA USTED AL CHACO SEÑORITA?


En la época de la guerra hubo un periodista que firmaba sus crónicas como "Martín del Fortín" y creó un espacio denominado: ¿Qué manda usted al Chaco, señorita? Martín se paraba en el correo para entrevistar a las bellas señoritas que enviaban correspondencia a sus héroes bolivianos. Al margen de publicar la única pregunta que hacía, las describía con una soltura poética que solo el bohemio enamorado posee dentro su alma.

EN 1941 BOLIVIA APARECÍA COMO OTRO ALIADO DE LOS NAZIS



Por: Yuri Flores / este artículo fue publicado en La Razón el 8 de mayo de 2015 

En junio de 1941, a casi dos años de comenzada la Segunda Guerra Mundial, agentes de Inteligencia de EEUU y Reino Unido infiltraron una misiva en las valijas diplomáticas bolivianas desde Alemania, para hacer creer que desde Bolivia se conjuraba una acción bélica hacia Latinoamérica a favor de los nazis.
El historiador militar general Tomás Peña y Lillo relató a La Razón que el propósito de los países Aliados (Reino Unido, Francia, Polonia, Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas y otros), en especial de EEUU, era el evitar que las naciones sudamericanas se alinearan al Gobierno alemán y a la Potencia del Eje (Alemania, Italia y Japón).
La carta presuntamente fue escrita por el agregado militar boliviano en Berlín, mayor Elías Belmonte, y enviada al embajador de Alemania en la ciudad de La Paz, Ernest Wendler, con quien supuestamente se conjuraba el plan para provocar el golpe de Estado al entonces mandatario de Bolivia, Enrique Peñaranda.
“Hicieron una conjura para hacer creer que el agregado militar boliviano en Alemania, que era el mayor Elías Belmonte, envió una misiva en la que se declara una conjura para tomar el poder y apoyar a la Alemania nazi. Lo único que necesitaban era que se declare la guerra para que no tuvieran representación diplomática ni posibilidad de que sus barcos encallen en puertos latinoamericanos”, relató el historiador. 
Peña y Lillo señaló que existía la intención de EEUU de obtener los recursos naturales de Bolivia, como el estaño, que era demandado para la fabricación de armamento para la guerra. Belmonte fue designado en junio de 1940 y un año después se conoció el incidente diplomático que derivó en su baja de las Fuerzas Armadas (FFAA) y la remoción del Encargado de Negocios boliviano en Berlín, Alfredo Flores.
MISIVA. La supuesta carta enviada por Belmonte a Wendler, decía: “He sido informado por amigos de la Wilhelmstrasse (sede del ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín-F. K.) que, según informes que ellos recibieron, se acerca el momento de pasar a los hechos y liberar a un pobre país de un gobierno débil con rasgos enteramente capitalistas”. “Yo iría más lejos aún: el golpe de Estado debe tener lugar a mediados de julio y yo lo considero como el momento apropiado, pues, conforme a las noticias que he obtenido del ministerio de Asuntos Exteriores de Berlín, me regocijo en ver que todos los cónsules y amigos en toda la república boliviana han preparado el terreno y han organizado nuestras fuerzas inteligentes y con energía”.
La nota explicaba que Belmonte supuestamente llegaría a Cochabamba en paracaídas y que los demás militares de La Paz, Santa Cruz y Trinidad (Beni) arribarían al centro del país en bicicletas, “ya que los automóviles y camiones son bulliciosos”.
La Razón accedió a la correspondencia entre Bolivia y Alemania de 1940-1942, que se encuentra en el Archivo Diplomático de la Cancillería del Estado. En la documentación se refleja que el impasse generó la declaratoria de persona no grata al embajador alemán Ernest Wendler, a quien se dio un plazo de tres días para abandonar el territorio.
El Gobierno teutón actuó de la misma manera con el Encargado de Negocios de Bolivia e hizo conocer su protesta “enérgica” por la determinación. El canciller boliviano Alberto Ostria inmediatamente designó a José Saavedra como nuevo representante de la legación boliviana.
Luego, el 4 de diciembre de 1943 se dio la ruptura de relaciones entre los dos países y la declaratoria de guerra de Bolivia a Alemania, con lo que se cumplió el propósito de EEUU. Belmonte negó haber escrito esa misiva y aclaró públicamente en Berlín que el Gobierno boliviano tomó “desusadas” medidas contra el ministerio de la Gran Alemania, “basándose en una carta que dicen que yo he escrito al ministro Wendler en La Paz y que el Gobierno boliviano, como ha publicado, ha recibido de una potencia extranjera”, dijo.
Antes de su muerte, a finales de los 70, el agente inglés Montgomery Hyde publicó en sus memorias que, con apoyo de los agentes norteamericanos, infiltró la carta para generar un conflicto diplomático entre Bolivia y Alemania. Tras la revelación, el presidente Wálter Guevara (1979) y las FFAA restituyeron a Belmonte y lo ascendieron a general como especie de resarcimiento.

EL AUGE DE LA GOMA NO TRAJO PROGRESO AL ORIENTE BOLIVIANO

Cachuela Ezperanza, Beni en el periodo de apogeo gomero. Fuente: Santa Cruz, economía y poder, 1952-1993. De: Carmen Dunia Sandoval A...

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