14 DE FEBRERO DE 1878.- BOLIVIA IMPONE EL IMPUESTO DE 10 CENTAVOS A LA EXPLOTACIÓN DE SALITRE

Compañía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta, 1879.

A consecuencia de la pobre situación en el Litoral boliviano, provocado por el terremoto de 1877, seguido de un maremoto que provocaron daños catastróficos. El gobierno de Bolivia solicita a la empresa anglo – chilena Compañía de Salitres y Ferrocarril de Antofagasta el pago de 10 centavos por cada quintal de salitre exportado a fin de aminorar las consecuencias del desastre natural acaecido el año anterior. 
Esa acción sería el pretexto para desatar la denominada Guerra del Pacifico.

ÑANCAHUAZÚ; HISTORIAS DE CARTAS QUE NO LLEGARON A SUS DESTINATARIOS

El afiche que publicó el gobierno de facto de René Barrientos Ortuño para atrapar a la guerrilla del Che, con recompensa de por medio.

Casildo Condori Choque tenía el cabello oscuro, la tez blanca y la mirada penetrante. Era pequeño, pero decidido. Debía ser panadero, como el resto de su familia. Sin embargo, lo atormentaban sus sueños de revolucionario. Un día se decidió, dejó atrás la habitación con afiches y libros de Fidel Castro y se enlistó a la guerrilla de Ernesto Che Guevara. Nunca más volvió a casa.
No dijo a su familia hacia dónde lo llevarían sus pasos. Con el transcurrir de los días sus seres queridos no tuvieron noticias de él, quien para entonces cambió su nombre por el de Víctor. Una vez en la selva de Ñancahuazú y días antes de su muerte, el guerrillero escribió una carta a su compañera: Nancy. Le habló de su parentela, de sus anhelos y le mandó saludos para los suyos. Pero el mensaje no llegó nunca a su destinataria. El Ejército lo descubrió y lo confiscó.
Aquello pasó hace 46 años y la misiva sigue en poder castrense. El coronel retirado Diego Martínez Estévez halló éste y otros documentos similares en el Archivo Histórico Militar del Estado Mayor, en La Paz. Sacó copias y las comparte con los interesados en el perfil humano de los rebeldes que fueron parte de la milicia del líder argentino-cubano. Son correos íntimos a los que accedió Informe La Razón.
‘Negro’. El 25 de marzo de 1967, uno de los insurgentes, presuntamente Restituto Cabrera —más conocido como Negro o Médico— habría escrito un mensaje a su esposa, su “querida Bocha”, en plena faena guerrillera: “Aun no sé si ya estás en Buenos Aires. Te escribí hace un mes más o menos, en donde te anunciaba que pronto te llegaría el poder, no sé si estará correcto, creo que tiene deficiencias, pero si hay algún problema creo que lo puedes arreglar allí o consulta con el amigo del Chino...
Te escribo un poco apurado, estoy bien de salud y de ánimo. El estudio es bueno y estoy aprendiendo mucho, me acuerdo mucho de ti y del Bichito. Cuando puedas mándame una foto de ti y Roxana y la ‘Casa Verde’ (sic), novela de (Mario) Vargas Llosa... Pronto te irá a ver a tu casa un amigo y compañero de estudio, también cardiólogo, conocido también del Chino, él se llama Carlos, te hablará de mí y de los estudios. Dale muchos saludos a tu mamá y hermanos y al igual que mis hermanos...”.
El cineasta argentino Norberto Forgione, quien investiga durante una década sobre el Che y los escritos de sus acompañantes en su última travesía, afirma que el manuscrito puede ser del Negro porque él igual era cardiólogo de profesión y porque a pesar de que nació en Callao (Perú), se graduó en la Universidad de Buenos Aires. Se presume que el ocasional cartero era el argentino Ciro Bustos (Pelao) o el francés Regis Debray (Danton), contactos de los rebeldes. Ambos llegaron hasta el campamento de Ñancahuazú y después salieron de la zona. Posteriormente fueron capturados y sometidos a juicio. Incluso los militares obligaron a Bustos a elaborar dibujos de los guerrilleros (algunas figuras ilustran este reportaje), a los cuales accedió el militar retirado Gary Prado Salmón, quien fue la cabeza visible de la lucha antiinsurgente.
El Negro, según datos recopilados por el periodista Carlos Soria Galvarro, era soldado del Ejército de Liberación Nacional del Perú e ingresó a la milicia del Che a mediados de marzo de 1967. Por su supuesta misiva, se supone que tenía una hija. “En cuanto puedas comprale una bicicleta a la nena que yo se lo prometí tanto. Cuidado con los autos de la calle y el tren”, señaló en la carta que habría hilvanado diez días después de su incorporación. Pero no obtuvo respuesta porque ésta quedó en manos ajenas. Así, su “querida Bocha” no pudo enterarse de la falta que le hacía cuando le escribió “sobre todo acuérdate de mí”. Tampoco leyó la despedida del Negro en el documento: “(...) Te repito muchas cosas que podría decirte, que te quiero y extraño... pero tú sabes todo lo mío y conoces todos mis pensamientos y deseos... Imagíname a tu lado repitiendo todo lo que ya sabes... fuerte abrazo... Un beso, esperando con ansiedad tu primera carta”.
El 31 de agosto del mismo año, el Negro formaba parte de la columna del camarada cubano Joaquín, alias de Juan Vitalio Acuña Núñez, cuando este grupo fue emboscado por los efectivos castrenses en el Vado del Yeso. El combatiente logró huir. Sin embargo, cuatro jornadas más tarde fue atrapado. Antes dio un duro combate a los soldados. Cuando no pudo más, cayó arrodillado y levantó las manos. Uno de los militares se acobardó ante él y apenas le disparó en la muñeca. Después, el Negro recibió una ráfaga de tiros durante media hora, según el diario de campaña del sargento Francisco Villarroel, citado en el libro La Campaña Militar Contra el Che Guevara, de Diego Martínez, quien es uno de los privilegiados que revisó los “tesoros” de los rebeldes de Ñancahuazú que están en el Archivo Histórico Militar.
‘Alejandro’. El nombre de batalla de Ricardo Gustavo Machín Hoed de Beche era Alejandro. Fue uno de los hombres de confianza del Che y estuvo a su lado en el derrocamiento del dictador cubano Fulgencio Batista, en 1959. Por ello, el Comandante Guevara lo nombró jefe de Operaciones en Ñancahuazú y tenía 29 años cuando llegó a Bolivia. En la isla, dejó a su esposa y a dos hijos. Ella le escribió una epístola que, por alguna razón, fue interceptada por el Ejército boliviano y hoy permanece bajo siete llaves. Una fotocopia de este correo fue presentada por Martínez a Informe La Razón.
En éste, su pareja se presentó así: “Querido esposo, estoy muy contenta al poderte hacer estas líneas. Por aquí todos muy bien pero extrañándote mucho”. La misiva no tiene fecha, pero fue escrita días después del onomástico del hijo menor de Alejandro. “La fiesta de cumpleaños de tu hijo se la hicimos exactamente como tú querías. Vinieron muchos amiguitos y ya te puedes imaginar lo contento que él estaba atendiéndolos a todos. El patio se lo adornamos con globos y la piñata y les pusimos unas mesitas con sus sillas. Mami consiguió que vinieran el mago y un hombre que trabaja con unos látigos que hacían una bulla tremenda, pero para ellos todo eso era una cosa maravillosa”.
Le relató que el pequeño y su abuela se pusieron a su lado para dictarle lo que tenía que redactar. “Tu hijo mayor sigue tan aplicado como siempre ahora antes de las vacaciones, tuvo sus primeros exámenes y saca en todo excelente, él dice que es más que excelente porque le dieron una ‘E’ con una estrella. Tiene delirio con la lectura, todos los anuncios los lee y el periódico las letras en grande y con el dictado es lo mismo. Escribe todo lo que le dicto yo me quedo asombrada cómo ha aprendido en tan poco tiempo. El otro sigue con su carácter igual muy intranquilo pero muy inteligente y sobre todo muy cariñoso, a él todo el mundo lo quiere”.
La mujer le dio a entender que ella, sus retoños y su suegra cenaron juntos la noche del 24 de diciembre de 1966 y aquello alegró a los niños. Aunque aquella Navidad hubo una brizna de alegría, todos extrañaron a Alejandro: “Los de aquí te mandan muchos besos y recuerdos”. En la parte final, comentó: “Bueno lo único que deseo es que te encuentres... bien y que siempre pienses mucho en tus hijos y en mí que al igual nosotros lo hacemos”. Se despidió con una frase: “No te olvida y te quiere, tu esposa”. Al pie hay un texto que, se supone, fue hecho por un infante, por los trazos irregulares: “Papa: te prometo que vengas pronto. Estoy estudiando mucho. Todo lo que me dices en tu carta lo voy a hacer”.
Alejandro fue uno de los pocos combatientes que anunció a sus allegados que persiguió sus ideales revolucionarios. No tuvo que esconder esto, como sí lo hicieron otros de sus compañeros de destino; por lo tanto, su esposa sabía que su vida corría riesgo. Más aún, él era una personalidad importante en Cuba antes de llegar al país e instalarse en Ñancahuazú, allí fue viceministro de Hacienda y viceministro de Industria. Igualmente ocupó el más alto rango militar en la provincia cubana de Matanzas e inclusive fue designado comandante del Directorio Estudiantil Revolucionario.
Sin embargo, no pudo volver a reunirse con su familia. Fue abatido en la emboscada que los militares planificaron en el Vado del Yeso, el 31 de agosto de 1967. Antes de cruzar por el Río Grande, Alejandro iba junto a Tania (alias de la argentina Haydée Tamara Bunke Bíder), única mujer de la milicia. Se encontraba muy mal de salud cuando se toparon con los soldados que dispararon a matar.
‘Inti’. “Tres meses. Muy bueno. Sus funciones de comisario dedicado especialmente a los bolivianos las cumple eficientemente y es ejemplo en todo tipo de labor”, comentó Ernesto Guevara respecto a Guido Peredo Leigue, quien era conocido desde niño con el pseudónimo Inti (Sol, en quechua). Cada evaluación del Comandante era un espaldarazo a la imagen del revolucionario que tenía 29 años cuando ingresó al ruedo guerrillero. Por aquel entonces, tenía dos hijos y estaba casado. Era un hombre delgado, con el cabello ensortijado y que a punta de llevar las tareas más difíciles se fue ganando el aprecio de sus compañeros de causa.
Según un documento fotocopiado por Diego Martínez, su esposa era Matica —Matilde Lara, hija del conocido escritor cochabambino Jesús Lara— e Inti le escribió desde la selva de Ñancahuazú. “Querida Matica: Seguramente debes estar preocupada por las noticias que escuchas, pues bien, para tu tranquilidad y la de toda la familia es que te dirijo estas líneas para comunicarte que estoy muy bien y sin ninguna novedad... Te escribo cuatro comunicados de los que debes pasar, copiar y hacer llegar a la prensa y radio de esa (Cochabamba) y de La Paz...”.
Se trataba de un desesperado intento de la guerrilla para entablar contacto con las ciudades y de enviar los documentos del Ejército de Liberación Nacional desde su cuartel general. El mensajero fue capturado por el Ejército, era el campesino Paulino Baigorria. En la correspondencia, Inti le pidió a Matica que hable con algunos doctores de confianza para que le entreguen medicamentos urgentes para atender al Comandante. “Además va un mensaje que debes entregar al capitán Garfio (con este apodo era conocido Jorge Kolle Cueto, dirigente del Partido Comunista de Bolivia) para que lo haga llegar donde yo estuve últimamente (Cuba), si no encuentras al capitán busca a uno de sus parientes más cercanos, pero trata de que llegue a él lo más directamente posible para que él lo remita”.
Esta frase demuestra que los rebeldes buscaban urgentemente contacto con Cuba a través del Partido Comunista. Inti fue uno de los pocos que logró sobrevivir a la aventura de Ñancahuazú porque escapó del fatídico cerco de los militares del 8 de octubre de 1967, quienes detuvieron y, al día siguiente, ajusticiaron al Comandante. Salió por Santa Cruz y se movilizó clandestinamente por algunas ciudades del país. Después se encargó de reclutar nuevos milicianos para luchar en otra incursión armada.
En julio de 1968 elaboró uno de los más importantes documentos posteriores a la caída del Che. El texto se titula ¡La guerrilla boliviana no ha muerto! Acaba apenas de comenzar, en el cual hizo un balance de los fallecidos en combate, de la “traición” del Partido Comunista y anunció que el único camino revolucionario era el levantamiento armado. Fue así que cuando organizaba su escuadra, fue asesinado. Los reportes de la época indican que parapetado en una casona de la calle paceña Santa Cruz, tuvo que resistir el ataque de unos 150 efectivos con armamento. Luchó cuanto pudo, pero fue capturado vivo. Murió el 9 septiembre de 1969.
“Beso a mis llocallas en mi nombre, saludos a tu padre y hermanos y tú recibe todo mi cariño”, redactó Inti en la epístola a su esposa; posteriormente, la firmó y en su posdata adicionó: “Cuando veas a la Toyota Frías (en referencia a la guerrillera Loyola Guzmán) salúdala en mi nombre”.
Peter Inti Peredo Harvey es uno de los hijos de este combatiente; al menos hasta 2005 vivía en la capital de Suecia, Estocolmo, donde era un neurocirujano de prestigio. En una entrevista concedida al periodista Jaime Padilla, contó que tenía cinco años cuando asesinaron a su padre y que su familia escuchaba las noticias mediante las ondas radiales. Y aquella luctuosa jornada de septiembre de 1969 sintió que le estallaba un dolor en su interior cuando adivinó el final de la existencia de su padre.
Desconocido. Martínez también reveló a Informe La Razón las fotocopias de un manuscrito de seis hojas y permitió sacarle fotografías. La misiva tiene un sello en el que resalta la palabra “Secreto”. El nombre del destinatario es prácticamente ilegible y el tenor empieza así: “Tengo que suspirar estas letras pudiendo disculparme por varios motivos. El primero debe ser escribir en español, pero tú sabes querida que yo puedo maltratar el francés por vía oral; epistolarmente, lo asesino!”
Continúa: “Además, debería pedirte disculpas por mi largo silencio, sólo que no me animo hacerlo pues tú podrías preguntarte: ¿y a mí que me importa su silencio?, y temo que sea verdad. En el marzo de esa maravillosa París podías aceptar a éste sudamericano un poco pobriso y de pelo hirsuto y hasta prodigarle la caricia de una mirada amable (¡eso no cuesta nada y es tan reconfortante para quien lo recibe!), pero ahora nos separan millares de kilómetros, un océano y mi insignificancia...”.
Se colige que el escritor se encontraba en Ñancahuazú y que la correspondencia debía llegar hasta Francia. De acuerdo con las pesquisas de Martínez, esta carta pertenece al guerrillero cubano Joaquín; empero, esto entra en el terreno de la duda porque el remitente dice ser “sudamericano”.
Joaquín, cuyo nombre original era Juan Vitalio Acuña Núñez, estaba casado y en una misiva escribió: “Para Cuca, mi querida esposa: Me alegro que cuando reciban estas líneas estén bien todos, yo estoy bien. Recibí tu carta donde me dices que estás acompañada de las niñas, te pido que te intereses por todos por igual... mis deseos son que estudien mucho, que no dejen los estudios por nada... Ahora tienes tiempo de superarte más... te diré que mi trabajo va bien, estoy muy contento y cuando termine iré. Le dices a mi familia que estoy bien y que no escribo porque no dispongo de mucho tiempo... también quería decirte que les compres las cosas a las niñas, las que hagan falta”.
Y mandó un adiós cariñoso: “Recuerdos para tu familia toda, beso para las niñas y tu recibes un fuerte abrazo y beso, de tu esposo, Joaquín”. Él fue una de las piezas más importantes en la guerrilla. Cuando su grupo se separó de la columna principal guiada por el Che, Joaquín se hizo cargo del equipo y deambuló para restablecer el contacto con el movimiento insurgente. Sin embargo, falleció en Vado del Yeso, el 31 de agosto de 1967. Era de cuna humilde, nació en Sierra Maestra y fue reclutado por el ejército rebelde en 1957. Según la información recabada por Soria Galvarro, logró el grado de comandante y era miembro del comité central del Partido Comunista de Cuba.
‘Urbano’. El 27 de noviembre de 1966 arribaron buenas noticias desde Cuba para el Che: Joaquín y Leonardo Tamayo Núñez llegaron para sumarse a su plan revolucionario continental. Tamayo fue rebautizado como Urbano y su currículum señalaba que fue un baluarte del ejército comandado por Fidel Castro y Ernesto Guevara en Cuba; allí llegó al grado de capitán. Ya en Bolivia, en medio de la selva cruceña, en marzo de 1967 hilvanó una carta dirigida a su padre, a la que rotuló: “Sr. Generoso Tamayo”. Y siguió: “Querido y estimado papá, cuando tomo la pluma en mis manos para hacerte estas líneas recuerdo los momentos en que tu y yo nos encontramos juntos, pero como tú sabes que si no estamos juntos es por mi bien, pues ya que se me ha brindado la oportunidad de estudiar no puedo dejarlo”.
Fue uno de los combatientes que mintió a su parentela respecto a su paradero. Ante la falta de historias reales, le comentó a su progenitor: “Bueno viejo te contaré de mi vida por ésta, pues apenas tengo tiempo de estar de descanso pues hay que estudiar mucho... a Estebitan y Jorgito (se supone que sus hijos) les das un beso a cada uno y les dices que tienen que estudiar”.
Después mandó saludos para otros compañeros en Cuba y se despidió: “Bueno viejo se despide de ti tu hijo que te quiere y no te olvida y te abraza con todo cariño de hijo, Leonardo Tamayo”. Urbano también sobrevivió a lo sucedido en Ñancahuazú y pudo abrazar al hombre que le dio la vida. Escapó del asedio militar en la Quebrada del Yuro y acompañado de Pombo y Benigno salió de Bolivia hacia Chile en febrero de 1968. Soria Galvarro añade que retornó a Cuba el 6 de marzo de ese año. Eso sí, su manuscrito se quedó en manos del Ejército.
‘Víctor’. Sus padres lo bautizaron con el nombre de Casildo Condori Vargas. Nació en el poblado paceño de Corocoro, el 9 de abril de 1941. Fue minero y después se dedicó a la panadería. Sus sueños de justicia social lo movieron a formar parte de la causa del Che. Fue entonces que cambió su nombre por el de Víctor.
Mientras hacía realidad su ilusión, se sacó tiempo para escribir unas líneas para su esposa. “Querida Nancy, por la presente te saludo muy cariñosamente como también a tu papá, mamá y a todas tus hermanas y familiares, yo me encuentro bien sin novedades, siempre trabajando”. El muchacho no informó en su casa la razón de su ausencia; por ello, sus allegados esperaban noticias suyas, especialmente en fechas importantes.
Él era consciente de aquello: “Te escribo esta carta con el fin de saludarte y felicitarte por tu cumpleaños y te recomiendo que me lo cuides bien a mi Lenita que es ella todo mi ser. Es a ella y tanto a ti a quienes quiero en la vida con toda el alma. Son Uds mis seres más queridos. Siempre me encuentro pensando en Uds. Cuando termine mi contrato vendré inmediatamente para reunirme con Uds para vivir felices y ya no separarnos más y sin preocuparnos”. La misiva fue interceptada, más el dinero que Víctor envió a su familia para paliar deudas. “No encuentro palabras para expresarles y decirles el cariño que les tengo. No te olvides siempre de ponerles flores a mis hijos. Me despido con abrazos y besos a ti y a mi Lenita. Chau”. Abajo de la firma puso: “Avísenme si ya habla mi hija, si se acuerda de mi, y cómo se ha encontrado todo este tiempo. Si puedes ir...”.
Era parte de la retaguardia de la guerrilla. El 2 de junio Víctor cayó en combate en la emboscada del Peñón Colorado, cerca de Bella Vista. Su muerte fue un duro golpe para los combatientes del Che. Pero quienes más lo sintieron fueron los suyos. Sus padres, su esposa Nancy y su hija recibieron la mala noticia por los medios de comunicación, y recién se enteraron de su travesía.

Este artículo apareció publicado en el periódico La Razón el 17 de junio de 2013.


TELMO ROMERO, EL MECÁNICO QUE ‘ROBÓ’ UN AVIÓN



Por qué decidió el mecánico de aviación cruceño Telmo Romero Gorena subirse a un avión y volar sin permiso desde Cochabamba a Santa Cruz?
Era el día de su cumpleaños. El día 7 de julio de 1937 tomó la decisión de subirse a un avión Klemm, que se utilizaba para instruir a los nuevos pilotos.
Mark Christie, autor del libro inédito Aviones Junkers en Bolivia, 1925-1941. Crónicas cuenta que, en esa época, volar no era tan sencillo como en la actualidad. “No había GPS y era necesario conocer los cerros. Al venir de Cochabamba, al acabarse los cerros y llegar a la pampa verde, ¿cómo orientarse?”
Sí, la brújula es un instrumento que se utilizaba, pero es necesario considerar que Telmo no había piloteado antes un avión. Pese a eso, experiencia en el aire no le faltaba. Christie cuenta que durante la Guerra del Chaco fue artillero, es decir, disparaba desde el aire mientras un piloto recorría el campo de batalla.
El mecánico de aviación tuvo que planificar cuidadosamente su primera incursión como piloto. Solo se puede especular acerca de las preguntas precisas a algunos pilotos, las señales, el cálculo del combustible y otros detalles más que tuvo que anotar.

SORPRESA EN SANTA CRUZ

El ruido de los 80 caballos del motor de cuatro cilindros del avión Klemm sorprendieron a los cruceños esa mañana, hace 75 años.
La gente veía que el monoplano biplaza de fabricación alemana hacía algunas acrobacias. “Los pobladores cruceños creyeron que se trataba de algún aviador conocido queriendo demostrar su pericia al pueblo de Santa Cruz y hacerle ver cuánto se había avanzado en aviación”, cuenta Christie. 

En algunas pasadas rasantes, los pobladores de esta ciudad de más de 20.000 habitantes vieron con sorpresa que caían algunos volantes de la nave. Corrieron a tomarlos. Esto es lo que se leía en ellos:
“Coterráneos: Hasta este día Santa Cruz no ha tenido un piloto aviador cruceño, mas pese a la oposición que he tenido para coronar mi aspiración, hoy me he escapado del aeródromo de Cochabamba, para demostrar que hay cruceños capaces, valientes, audaces y dignos de mención conquistando un laurel más para Santa Cruz.
Desde el Presidente de la Junta Militar del Gobierno, Jefe de Estado Mayor, Jefe de las Fuerzas Aéreas y Gerente del L.A.B., conocen mis propósitos de ser piloto aviador, pero me lo han negado.

Hoy solo espero la protección de las autoridades y de todos los de mi pueblo.
Guardad este recuerdo del primer cruceño que voló solo a su terruño sin permiso y sin ser piloto brevetado. 
Telmo Romero G. Mecánico de Aviación”.
Según averiguó Mark Christie, a Telmo Romero le faltaban algunos centímetros de estatura para ser admitido como piloto. Es, quizá, uno de los motivos por el que lo apodaron ‘Tiluchi’. 

DESBORDE DE ALEGRÍA

Varias personas habían corrido hasta El Trompillo, donde aterrizó el misterioso avión. Cuando dejó de funcionar el motor, salió el piloto y gritó ‘¡Viva Santa Cruz!’
Romero Gorena fue ovacionado. Así relató su hazaña: “Hace más de seis meses que he venido gestionando para que se me brevete como piloto aviador. Igual tiempo pasa desde que mis compañeros de curso ya obtuvieron esta coronación de sus estudios; no han querido, porque no han tenido confianza en mi pericia”.
Continúa el aviador: “Resolví este raid hace días; me preparé trabajando unos volantes a máquina de escribir, los mismos que he arrojado sobre mi ciudad natal contando mi empresa y para pedir amparo al pueblo cruceño por la acción que he hecho. Me he fugado. Me he venido solo, he tardado dos horas y tres minutos desde la escuela de aviación de Cochabamba; no he sufrido ningún percance y ahí me tienen, revelando a mis profesores de lo que soy capaz como incumbe al que pretende dominar el aire”.
Como se acostumbraba hacer con los personajes ilustres, la gente estaba conduciendo a Telmo Romero al Club Social. Aparecieron unos policías con la orden de detener a Romero. En las oficinas de los uniformados ya había muchas personas esperando para felicitarlo. También estaba la gente de la prensa.
En un artículo de prensa se comentó: “Bien comprendemos que el joven Romero ha cometido una falta meramente reglamentaria; pero ella queda plenamente justificada conociendo los motivos que determinaron su perpetración. Tal actitud no significa más que el brote de rebeldía de un joven que tiene conciencia de lo que puede hacer y que desde el puesto de aviador quiere servir a su país”.

La detención quedó sin efecto y el pueblo reaccionó con una campaña para recolectar fondos. Ese dinero, recogido en Santa Cruz de la Sierra y en Montero, sería empleado para enviar al joven Romero a un curso de pilotaje en Argentina.
En Cochabamba, la prensa llamó a la población a realizar una colecta para ayudar al aspirante a piloto. En Santa Cruz se le entregó a Romero una medalla, gestionada por Daniel Pérez Velasco, director del diario El Frente. El escudo de armas de Santa Cruz, está tallado en oro y en el envés un avión en pleno vuelo con la leyenda “El pueblo de Santa Cruz, por intermedio de “El Frente”, a su digno hijo, el audaz aviador Telmo Romero. Raid aéreo Cochabamba Santa Cruz. Julio 1937”.
El Comando Superior del Ejército permitió el ingreso de Romero a la Escuela de Aviación. Recibió su permiso en diciembre de 1939. En 1940 fue ascendido a subteniente de línea.

SEVERINO ZAPATA Y LA NOTIFICACIÓN AL GERENTE GEORGE HUNKS, DE LA CÍA DE SALITRES Y FERROCARRILES DE ANTOFAGASTA SOBRE EL IMPUESTO DE LOS DIEZ CENTAVOS



Publicado en El Diario (Revista Nuevos Horizontes) 10 de Enero de 2012

Un 10 de enero de 1879, el coronel Severino Zapata, prefecto del Litoral boliviano, cumpliendo órdenes del gobierno del Gral. Daza, notificó al gerente George Hunks, de la Cía de Salitres y Ferrocarriles de Antofagasta, para que pagara el cuestionado impuesto de los diez centavos sobre quintal de salitre explotado por esa compañía (en un total de B/.95.000, correspondiente a 950.000 quintales de salitre exportados desde el 23 de febrero de 1878).
El gerente se resistió a firmar la notificación, buscó asilo en el buque chileno “Blanco Encalada”, que había fondeado en el puerto el 7 de enero. Entonces Zapata dispuso el “embargo” de los bienes de la empresa, señalando el 14 de febrero de 1879 para el remate público de los mismos.
De su lado el presidente Daza emitió el decreto de 1ro de febrero que, considerando el hecho de que el representante de la Compañía de Salitres había protestado contra la ley del 14 de febrero de 1879, declaraba rescindida y sin efecto la convención del 27 de noviembre de 1873. . . y en su mérito suspendidos los efectos de la ley del 14 de febrero de 1879.
A pesar del retroceso del gobierno boliviano, sin declaratoria de guerra alguna, tropas chilenas desembarcaron en el puerto de Antofagasta para ocuparla definitivamente, 14 de febrero de 1879, una semana después cayó Cobija, dejando a Bolivia sin acceso soberano al Pacífico.



RICARDO MUJÍA



Un día como hoy 10 de marzo pero de 1890, fallece en la ciudad de Salta, Argentina, el notable poeta y escritor Ricardo Mujía, víctima de las penurias y la nostalgia de vivir alejado de su amada tierra, Sucre.
Este notable boliviano ejerció la profesión de abogado, fue también diplomático, catedrático de literatura e historia. Secretario del Presidente José Manuel Pando, Oficial Ma-yor de Instrucción Pública. Primer Secretario de la Legación de Bolivia en Brasil. Encargado de Negocios en el Perú, Ministro Plenipo-tenciario en el Paraguay y en Uruguay, Ministro de Relaciones Exteriores y de Gobier- no, Ministro Plenipotenciario en Argentina.
Como hombre de letras fue el autor de “Ensayos literarios”, “Poesías líricas”, “Penumbras”, su obra más notable y de carácter histórico posiblemente sea “La cuestión de límites con el Paraguay”, compuesto de ocho tomos y una cartera de mapas. Obra que sirvió en su momento como verdadero texto de consulta. Ejerció el periodismo en La Paz y en Sucre. Ricardo Mujía nació en la ciudad de los cuatro nombres, el año 1861.



Esta nota fue publicada en el periódico El Diario el 10 de Marzo de 2015.

EL 31 DE DICIEMBRE DE 1966.- RUPTURA ENTRE EL PDC Y LA GUERRILLA DEL CHE



En el marco de los acontecimientos previos a la Guerrilla del “Che” en Bolivia, el 31 de diciembre de 1966, estalló la ruptura entre Mario Monje, del Partido Comunista Boliviano, y Guevara. El boliviano no aceptó que fuera el guerrillero argentino-cubano quien tuviera a su mando la dirección militar de la guerra. Frente a esta situación, la cúpula del PCB le retiró su apoyo a la guerrilla, pero los bolivianos que habían sido formados para ella y que ya se encontraban en Ñancahuazú decidieron quedarse, rompiendo de hecho con su partido.

12 DE NOVIEMBRE DE 1879; BATALLA DE CANCHAS BLANCAS



Por: Hugo R. Suárez Calbimonte / El Diario, 12 de Noviembre de 2013

La conflagración bélica con Chile de 1879, ha dado lugar a que se libren muchas batallas emergentes de la invasión chilena a territorio boliviano. Una de las batallas que constituye un hecho histórico de mucha importancia es la BATALLA DE CANCHAS BLANCAS, acción que fue injustamente ignorada por historiadores y la propia historia general de Bolivia.
Es pues de justicia conocer un hecho de impresionante demostración de heroísmo y más aún si el 12 de noviembre de 1879 se recuerda el aniversario de esta batalla, que fue protagonizada por un contingente de la 5ta. División compuesta por voluntarios del Sud de Bolivia.
El historiador Octavio O‘connor D‘arlach con su “Calendario Histórico de Tarija”, hace aislada y escueta referencia a este hecho diciendo que el 30 de marzo de 1879 “se efectúa el acuartelamiento de las guardias nacionales, con motivo de la guerra con Chile. . . El batallón “Tarija”, uno de los integrantes de esa división, estaba comandado por el coronel Miguel Estenssoro y tenía como subcomandante al coronel Mariano Colodro, ambos de notable actuación en la Batalla de Canchas Blancas”. Y sobre la misma acción, acota: “12 de noviembre de 1879.- El regimiento “Ayacucho”, el “Méndez” y el “Granaderos” de Tarija, al mando de sus jefes Lino Morales, Miguel Estenssoro, Justo Villegas y Mariano Colodro, libran la Batalla de “Canchas Blancas” que, según otro ilustre militar tarijeño, el Cnl. Epifanio Apodaca, evitó el ingreso de las tropas chilenas a Potosí. Dicha acción de armas, constituyó, una de las más importantes de la Guerra del Pacífico y merece recordarse”.
Cabe corregir al historiador O‘connor, en su lacónico pero valioso aporte, que se trata del Cnl. Ezequiel Apodaca y no Epifanio Apodaca, pues, a la sazón, hemos accedido a un valiosísimo documento oficial del archivo de las FF.AA., como son las “Memorias del Cnl. Ezequiel Apodaca –Potosí – Cotagaita – Camino a Canchas Blancas – 1879 – 1880”, escrito por el coronel tarijeño Apodaca, Jefe de Estado Mayor de la 5ta. División al mando del Gral. Narciso Campero.
En la presentación de la indicada memoria, el Cnl. Edmundo Sanabria Morales, Jefe del Departamento V –Historia del Comando en Jefe de las FF.AA., concluye una exhaustiva investigación sobre el particular con lo siguiente: 1o. Que por haberse tomado en la Batalla de Canchas Blancas, importante documentación que comprometía seriamente a Chile con la Argen-tina, Chile logró que le entreguen dicho documentación; 2o. Hubo un pacto entre chilenos y grupos corruptos de bolivianos que se prestaron para hacer desaparecer de la historia a la Batalla de Canchas Blancas y así sepultar “LA GLORIA MÁS GRANDE DE BOLIVIA EN LA GUERRA DEL PACÍFICO”, según textual afirmación del Cnl. Sanabria.
Cuando revisamos las memorias del Cnl. Apodaca vemos con estupor la desesperante situación de los patriotas de la 5ta. División que a toda costa querían avanzar contra el enemigo, siendo frenados por los planes político-personales del Gral. Narciso Campero (afirmaciones textuales de la Memoria analizada).
El relato personal del Cnl. Apodaca cursante en su memoria, en fecha 12 de noviembre de 1879, es una página que se inscribe, en el marco de nuestra historia, en una de las narraciones más impresionantes que confirma el heroísmo del soldado boliviano.
La tropa boliviana comandada por el Cnl. Lino Morales, con una disciplina digna de encomio, comiendo en túneles, sola en las noches y en el día esperando en la aridez de la zona, sin dar lugar a que el ene-migo aviste siquiera el único largavistas, al que lo tapaban con un tul negro y utilizando sigilosos chasquis en una altura de Canchas Blancas, esperaron a los chilenos en las cercanías de una laguna. La patrulla de exploración chilena descubrió la laguna y avisó a toda la tropa chilena de la existencia de agua; en horas de la noche en forma impresionante la caballería chilena se agolpó tropezán-dose en la laguna y cuando se encontraban cuadrúpedos y humanos bebiendo el agua, desmontados, en se-gundos, “los sanlorenceños del Méndez atacaron a cuchillo y machete limpio al enemigo y tomaron de inmediato la retaguardia más profunda. Desde el fondo de la batalla se sentía dolorosos ayes, cuando las tropas de San Lorenzo hundían sus filos en el vientre enemigo o en la garganta y, hasta se vio cuadros de lucha debajo del caballo, cuerpo a cuerpo y escucharse tremendas interjecciones chapacas”.
El Cnl. Ayoroa que al igual que el Cnl. Villarpando con los del “Ayacucho”, se-guían persiguiendo al enemigo, a las 3 de la mañana habló a la tropa con llanto emo-cionado que contagió a todos y dijo entre otras cosas: “Soldaditos. . . queridos hijos míos... indiecitos queridos, ustedes han salvado a Potosí... lloro de emoción por-que hemos ganado, hemos defendido la Patria, desde aquí abandonados por...” lanzando adjetivos contrarios al Gral. Campero.
El 20 de noviembre, continúa la Memo-ria, “Fue muy triste, despedimos a todos los que iban a reunirse con el General Nar-ciso Campero en la región de Tonave, o sea que ahora los vencedores de Canchas Blancas, por orden suprema, retrocedían como vencidos”.
De parte del Cnl. Lino Morales, adjunto a la Memoria precedente, se establece co-mo resultado favorable para Bolivia, entre otros, nada menos que 330 muertos y 400 heridos chilenos, 480 caballos, 550 entre mulas y burros, bastante material bélico, etc., y especialmente documentación que comprueba que Chile buscaba ocupar los departamentos de Potosí y Chuquisaca, contra con frontera con Brasil y Paraguay y, algo muy grave, levantar a este último país contra Argentina e invadirlo luego de una supuesta ayuda boliviana.



CRISTIAN SUÁREZ ARANA, EL EXPLORADOR

Región Chiquitana - Bolivia. Fuente: D’ORBIGNY, Alcide: Voyage das L’Amerique Meridionales, París, Pitois, Levrault, Tome Huitiéme, 1847.

Gracias a seis décadas de vida fecunda dedicadas a la exploración y construcción de caminos, Cristian Suárez Arana es considerado, como el único explorador boliviano conocido científicamente, según la afirmación del célebre explorador sueco Barón Erland Nordenskiöld. Aventurero incansable, aprovecho cada uno de los recorridos que realizó en el oriente boliviano, para engrandecer su visión y trabajo en las tierras bajas, el cual fue un instrumento para que Bolivia pueda surcar por el río Paraguay, colonizar la región del Chaco y reivindicar la soberanía frente a Paraguay, a fines del siglo XIX.

Es en ese sentido, que en el presente estudio describimos como un justo homenaje a su labor, su vida y sus principales exploraciones. Cristian Suárez Arana, nació en 1863 en Cochabamba, hijo del destacado explorador Miguel Suárez Arana (1834- 1893) y Cristina Aguirre, hermana del escritor, abogado y diplomático Nataniel Aguirre. Cristian realizó sus estudios primarios y parte de los secundarios en la ciudad de Cochabamba.
En 1879, muy joven a los 16 años acompañó a su padre a Puerto Suárez y lo colaboró en las gestiones de la conformación de la Empresa Nacional 2. En ese sentido, en 1881, su padre lo envió a iniciar y conducir los trabajos de apertura del camino de Lagunillas a Bahía Negra, un año después se dirigió acompañando a su progenitor a la ciudad de Sucre, donde se dedicó al estudio y las letras.
En 1884, Cristian Suárez Arana se halla trabajando en la apertura del camino San José- Santo Corazón- La Gaiba, al mismo tiempo el presidente Dr. Gregorio Pacheco (1884 - 1888), otorgó a su padre extensas facultades para fundar un puerto en Bahía Negra y consolidar la Empresa Nacional, esto ocasionó que viaje a Buenos Aires (Argentina) con la intensión de adquirir embarcaciones y recursos humanos. A su retorno Cristian, esperó a su padre en Asunción (Paraguay), una vez que se encontraron ambos se dirigieron a Bahía Ne-gra, donde el 16 de julio de 1885, fundaron Puerto Pacheco.
Sobre las primeras incursiones exploradoras ha este territorio, es necesario mencionar que datan desde 1559, cuando el capitán Andrés Manso realizó la primera empresa, a partir de ello, diversas expediciones fueron las que recorrieron esos parajes en el período colonial. Durante la época republicana también numerosos fueron los intentos para integrar ese territorio a la vida central de la nación, entre las principales expediciones podemos citar: Manuel Luis Oliden (1832-1847)3, Tristán Roca (1862), Antonio Vicente Peña (1862), Antonio Victoriano Taboas (1864) y José Domingo Vargas (1865) fundadores de la ‘Empresa Progresista de Bolivia’, Gral. Juan Mariano Mujía (1874) y Juan Antonio Rojas (1875), entre otras.
Bajo este contexto, posteriormente Cristian Suárez Arana, se dedico a la exploración y a la apertura de caminos en la región Chiquitana y el norte del Chaco. Sobre ello escribió: “llegamos a San José, contraté con bastante facilidad mi personal de empleados y trabajadores que debían acompañarme a través de Chaco. Una vez en las Salinas, iniciamos nuestros trabajos de apertura del camino con rumbo al este, hacia Puerto Pacheco, pudiendo avanzar una distancia de más de cuarenta leguas. Humanamente imposible fue seguir adelante por falta de agua, que es y será siempre causa fundamental que obliga a retroceder al explorador mejor dotado y persistente. Durante esta expedición tocamos con algunas tribus de salvajes, que felizmente no me fueron hostiles en el transcurso de casi dos meses que, vale decir, conviví entre ellos… al mismo tiempo, por la parte de Puerto Pacheco, se venía abriendo muy lentamente el camino, por la falta de brazos, lo que obligó al empresario a ordenar se haga de herradura a fin de abreviar el empalme que debía producirse con el nuestro” 4.
Luego, participó en la frustrada expedición dirigida el francés Arthur Thovar (1886-87) y la apertura del camino entre Salinas y Puerto Pacheco, del cual anotó: “Seguimos nuestro rumbo avanzando siempre al oeste, hasta el día 7 de enero, a horas tres de la tarde, en que uno de mis senderos levantando la vos excla-ma: ‘¡Un camino! el camino del Isosog, ¡viva Bolivia!’ Efectivamente, nos encontrábamos en el empalme de mi camino traído del lado de Isosog, quedando practicada la comunicación de Chiquitos, Cordillera y Santa Cruz, por las Salinas” 5. Sobre esta exploración en 1889, publicó en Santa Cruz de la Sierra su ‘Informe que dirige a la Junta de Caminos de Santa Cruz, como Jefe de la exploración a Puerto Pacheco’.
Consecutivamente en 1891, fue designado Subprefecto de Chiquitos, cuando estalló en Santa Cruz de la Sierra la “revolución de los tres Domingos”. Como leal servidor público, Cristian organizó una temeraria resistencia contra los insurrectos. En 1893, publicó en Santa Cruz de la Sierra su ‘Informe del Delegado de la Prefectura en la visita de la aduana de Puerto Suárez’.
Con el transcurso del tiempo es nombrado subprefecto de la provincia Velasco. En 1899, fue elegido diputado por Chiquitos. En 1903, es fundador de la Sociedad de Estudios Geográficos e Históricos de Santa Cruz y también fue elegido como su primer presidente. Ade-más, colaboró en el primer boletín de la citada institución científica, en la cual mediante un minucioso estudio, expuso sobre sus investiga-ciones del cerro San Simón y el Chaco boliviano. Posteriormente, en 1906, publicó en Santa Cruz de la Sierra un documento, titulado “Memorándum dirigido al H. Congreso y a la Nación sobre las ventajas del ferrocarril oriental”.
Sin embargo, a partir de 1907 hasta 1915 no sé tiene noticias de él. Por otro lado, Enrique Cuellar, autor de la introducción de la obra: “Exploraciones en el Oriente Boliviano”, escribió en 1916, que dicho explorador se encontraba recorriendo por el río Colorado, afluente del Meques y el éste del río Itinéz, en 1915. Esta obra fue publicada en La Paz, en 1919.


Por: José E. Pradel B. / El Diario, 5 de Agosto de 2014.


ANTOFAGASTA TOMADA POR TROPAS CHILENAS


El Comercio de La Paz, 28 de febrero de 1879. pag. 7

El 14 de febrero es día de luto para la Patria agraviada, despojada y mutilada, la injusticia perdura, más por la soberbia y codicia de un invasor con afanes siempre expansionistas. Estalló el conflicto bélico bajo el pretexto un año antes, por el gravamen de diez centavos por quintal de salitre explotado en el Litoral, que con todo derecho y legitimidad impuso Bolivia.
El 14 de febrero de 1879, con la toma de Antofagasta - que en ese tiempo era una ciudad boliviana-, por el ejército chileno, se inició la Guerra del Pacífico (1879-1883). Este conflicto bélico, que enfrentó a Chile con Perú y Bolivia, se debió a problemas territoriales y al interés por controlar la producción del salitre - nitrato usado como fertilizante y para la fabricación de pólvora-, que era muy buen negocio en esa época.
El 26 de diciembre de 1878, fondea en las playas del puerto de Antofagasta el buque blindado “Blanco Encalada” en actitud hostil; mostrando su poderío para la guerra que se venía. Mientras tanto, nuestro Gobierno sin tomar previsión alguna atendía las luchas y componendas políticas internas, fratricidas.
Al amanecer del 14 de febrero, una terrible detonación estremeció el aire, luego hubo otros cañonazos. Se presentaron tres buques de guerra con tropas pertrechadas, rodearon desde el mar a la ciudad y puerto de Antofagasta. El coronel Severino Zapata, Prefecto del departa-mento recibe de manos del jefe de la expedición chilena Coronel Emilio Sotomayor el siguiente comunicado: “Antofagasta, febrero 14 de 1879. Señor Prefecto: El Gobierno de Chile considerando roto el Tratado de 1874, me ordena tomar posesión, con la fuerza de mi mando, del territorio comprendido en el grado 23. A fin de evitar todo accidente desgraciado, espero que usted tomará todas las medidas necesarias, como asimismo sus connacionales. Emilio Sotomayor, Comandante de las fuerzas expedicionarias de Chile”.
El Prefecto boliviano res-pondió: “Mandado por mi Gobierno a ocupar la Prefectura del Departamento, sólo podré salir de él por la fuerza. Puede usted emplear ésta, que encontrará ciudadanos desarmados, pero dispues-tos al sacrificio y al martirio. No hay fuerzas con qué contrarrestar a los tres vapores blindados chilenos, pero no abandonaremos este puerto, sino cuando se consume la invasión armada. Severino Zapata, Prefecto del Depar-tamento de Cobija”.
La ocupación de Antofa-gasta se consuma, se vienen días de angustia, dolor y luto para nuestro país.


Este articulo apareció publicado en el periódico El Diario (Revista Nuevos Horizontes) 11 de Febrero de 2014.

GUERRA DEL CHACO / SOLDADO JOSÉ MARTÍNEZ FLORES: "EL COMBATE CON LOS PARAGUAYOS ERA DÍA Y NOCHE, Y NO SE PODÍA DORMIR"


José Martínez Flores, defensor del Chaco la foto es de su libreta de desmovilización.

Por: Marco A. Flores Nogales / Publicado en el periódico La Patria el 4 de julio de 2010.


Chuquisaca.- De una otrora larga y nutrida lista de beneméritos de la Guerra del Chaco (1932-1935) ahora quedan apenas unos cuantos nombres, direcciones y teléfonos escasos sobrevivientes del "infierno verde". De ese papel llenado con una máquina de escribir, elegimos al azar el nombre de José Martínez.
Un soldado de la Patria que aún vive y camina por las calles de Sucre y en los días largos de soledad revive para sí mismo el dolor de una guerra que para él aún no acaba, porque las heridas nunca terminaron de cicatrizar.
Fuimos a su encuentro y llegamos a una vieja casona, no era de esperar menos en la ciudad blanca. Una niña de ojos tiernos y sonrisa amplia fue la mejor bienvenida para un extraño que iba en busca de un nuevo capítulo de la historia no contada de la Guerra del Chaco.
A pocos metros, al finalizar un pasillo muy cauto y apoyado en la pared desciende de unas gradas la figura de José Martínez, el encuentro estaba dado, ahora sólo había que romper el hielo que siempre se forma entre dos perfectos desconocidos, pero la calidez y humildad de nuestro benemérito inició rápidamente un viaje al pasado, a las trincheras hoy olvidadas.




¿Cuándo nació usted y en qué año fue a la guerra con el Paraguay?

Nací el 19 de marzo de 1915, ingresé a la guerra el 1 junio de 1932, en el Destacamento 220, luego pasé al Regimiento Loa 4 de Infantería y fui tomado prisionero el 23 de noviembre de 1934.
Tenía 17 años, aún no nos tocaba el servicio militar, pero por la guerra con el Paraguay nos llamaron para defender la Patria y había que ir nomás.
Salían patrullas en busca de reclutas, por eso nos llamaron al servicio adelantado y voluntariamente me presenté.
En ese año muchos se ocultaban o se perdían para no ir a la guerra, por ese motivo los militares salían en patrullas para encontrar a los hombres.
Luego que me presenté al cuartel me incorporaron al Destacamento 220, después nos mandaron a Tarija en el ferrocarril. Éramos muchos jóvenes soldados que partimos a la guerra, muchos de ellos tenía miedo y por ese su temor natural a la muerte era que se ocultaban, escapaban al campo o se metían al tumbado de los techos cuando los militares entraban a las casas en busca de más soldados.
Yo estaba dispuesto para ir a la guerra, quería saber cómo era la guerra.
A medianoche nos metieron al chaco, yo tenía como arma un fusil; en pleno combate muchas veces los fusiles y las ametralladoras se trancaban, pero gracias a Dios a mí nunca me pasó eso.

BAUTIZO

Aunque no recuerda con exactitud el día de su "bautizo" o primer día de combate en la línea del fuego, los recuerdos rondan por su memoria y en su mirada fija y ceño fruncido se puede percibir que trata de evocar aquellos recuerdos que viven con él por 76 años.
"Pasaron muchos años" nos repetía, pero los recuerdos empezaron a salir de su mente, la historia de aquel otrora joven guerrero regresaban a la vieja casona donde vive, al igual que las nubes que cubrieron el sol brillante que fue uno de sus peores enemigos en las trincheras del chaco.

¿Era muy joven para estar en una guerra, sentía miedo?

Tenía un compañero de Sucre que fue conmigo a la guerra y, cuando estábamos combatiendo con el enemigo, lo miro fijamente y estaba temblando. Le dije que no tuviera miedo y que si teníamos que morir, íbamos a morir nomás. Yo no le tenía miedo a la muerte.
Cuando estaba incorporado al Regimiento Loa apareció mi hermano Humberto Martínez, que vivía en La Paz por muchos años. Entonces el comandante del regimiento me hace llamar y me avisan que me buscaba un militar.
Fue un encuentro muy emotivo con mi hermano después de muchos años. Mi hermano le ofreció al comandante cinco soldados para que me dejen ir con él, pero mi comandante se negó y le respondió que no me soltaría ni por diez soldados.
Mi hermano tuvo nomás que irse sin mí, ya que no quisieron cambiarme por los soldados.

¿Cómo era el combate que tenían con los soldados paraguayos?

Los combates con los soldados paraguayos siempre fueron muy fuertes, eran de noche y de día, nosotros no podíamos dormir. En las trincheras estaban los muertos bolivianos y paraguayos.
Hemos estado mucho tiempo en el monte, formando las patrullas, hasta que los paraguayos nos cercaron, luego tomaron como prisioneros y nos llevaron a una isla que realmente estaba rodeada por mucha agua y no había forma de escapar.
Yo caí prisionero en pleno combate cuando la mayoría de mis compañeros cayeron muertos. Entramos al monte y las patrullas paraguayas entraron a buscarnos y al poco tiempo nos encontraron y nos tomaron como prisioneros de guerra.
Cuando los vimos a los paraguayos apuntándonos con sus armas, nos quedamos callados. Ellos no nos pegaron, pensábamos que nos iban a golpear, pero no ocurrió así. Dejamos nuestras armas y nos llevaron prisioneros.
Pero, me enteré que en otros casos los paraguayos ultrajaron a los prisioneros.
En la isla había muchos soldados bolivianos prisioneros. Luego de permanecer un tiempo en la isla, los paraguayos nos llevaron hasta Asunción.
A los prisioneros nos hacían trabajar desde las 4 de la mañana.

¿Qué hacía usted como prisionero y cuál era el trato que recibía?

Yo estaba prisionero y había un comandante ruso que con el tiempo llegó a tenerme un especial cariño, porque yo era muy jovencito. Me dio un buen trabajo que consistía en servir la comida a los oficiales paraguayos en un hospital y casino de los militares, prácticamente era un mozo.
Ese comandante ruso me quería mucho, en el lugar estaba como un año, mientras en otros campos de prisioneros el trabajo era mucho más fregado, pero yo estaba bien nomás. A veces llegaban prisioneros bolivianos y su ropa daba una pena, entonces yo les daba ropa buena.
No he sufrido mucho en ese lugar, pero cuando estábamos prisioneros en la isla, no había mucho que comer y se tenía que ir a descargar carga que llegaba en barcos, nadie quería cumplir con ese trabajo, porque muchos se caían al agua.
Los que querían comer tenían que ir a descargar al barco, en eso un compañero me dice que no debíamos ir y de esa forma comiendo pescaditos sabíamos estar en la isla, porque era un peligro ir a descargar.
No había forma de escapar, porque había mucha agua y parecía un mar, no se podía ir a ninguna parte

¿Usted resultó herido en combate?

Nunca, yo en los combates iba corriendo por las trincheras, llevando o trayendo municiones, pero nunca me hirieron, porque en el monte la cosa era fregada.
Yo estaba en el combate de Cañada Cochabamba donde fue muy fuerte el combate en la noche y, al día siguiente había muertos bolivianos y paraguayos. Los pilas nos metieron metralla y metralla, era una barbaridad.
En el lugar quedaron muchos bolivianos muertos, ahí fue donde luego caí prisionero y me llevaron al Paraguay.

¿Cuándo se entera usted que la guerra se terminó y que sería liberado?

Eso fue cuando llegaron unos barcos de la Argentina y nos sacaron muy bien controlados.
Recuerdo que un compañero que fue conmigo y estaba en mi destacamento incluso, estaba muy bien oculto para que no sea descubierto, porque cuando éramos prisioneros los civiles paraguayos venían por los presos bolivianos para llevarlos a trabajar y éste mi amigo se ofreció como sastre a unas señoritas paraguayas.
Pero, cuando terminó la guerra mi amigo fue descubierto por él patrón paraguayo en su cama y con su mujer. Entonces el paraguayo andaba buscando al prisionero boliviano para matarlo por tan grave humillación a su hombría.
No tuve más remedio que hacer un sacrificio y bajar del barco para ayudar a subir a mi amigo, porque subir al barco era muy bien controlado y en el lugar estaba buscándolo él patrón paraguayo.
Otros prisioneros bolivianos se quedaron y casaron en Paraguay, pero yo no quería quedarme, aunque había una paraguaya que me decía que me quede a vivir con ella, porque sabían que los hombres bolivianos éramos muy trabajadores.
Así nomás me tuve que regresar porque tenía mi abuelita que me estaba esperando en Bolivia y yo la quería mucho, porque incluso no me he podido despedir.

RECUERDOS IMBORRABLES

Entonces, al retrotraer tan singulares recuerdos y amoríos efímeros como el sabor de la caña paraguaya en los labios de aquel jovencito boliviano que era codiciado por hermosas paraguayas, su rostro nos regala un sonrisa picaresca, que los hombres podemos comprender a cabalidad. Son sus recuerdos al dejar viejos amores, pero también a cientos de kilómetros también habían otros amores que esperaban por él, como una que otra madrina de guerra que eran unas cholitas simpáticas del mercado central.
Esta nueva entrevista al igual que las muchas otras tiene un sabor agridulce, dulce porque tuvimos el privilegio de conocer, estrechar la mano y hasta abrazar a un verdadero héroe de la Patria, uno de carne y hueso, de quien recogimos su testimonio y es un tesoro invaluable.
Pero, queda ese sabor amargo en el corazón al despedirnos, porque tal vez ya no podamos verlo otra vez, pero su vivencia, historia y figura quedarán para siempre en nuestro recuerdo y en las páginas de este diario orureño, para nuestras futuras generaciones.

JULIO GUZMÁN HÉROE DE LA GUERRA DEL CHACO



Con 97 años de edad Julio Guzmán, bravo benemérito y presidente vitalicio dela Federación de ex – Combatientes dela Guerra del Chaco de Quillacollo, es uno de los siete valientes que cuenta su historia durante su estadía en varias acciones de guerra.

Julio Guzmán nació el año 1914 en Tapacarí, Cochabamba sus padres fueron Honorato Guzmán y María Rosa Calvia. Se caso a los 25 años con Rosa Solís con quien procreó ochos hijos: Sixto, Jorge, Salesiano, Serafín, Rosa, Betty, Marina y Antonia. Tiene 23 nietos.

A los 19 años se presentó voluntariamente a servir a su patria en octubre de 1933 y en 1934 fue convocado a unirse a las acciones bélicas.

Julio Guzmán recuerda lúcidamente que junto a sus doce compañeros tapacareños fue trasladado hasta Canaraiditi en Villamontes donde se formó el “Regimiento de infantería Beni16”, de ahí en adelante participó en línea de guerra en diez acciones importantes.

Uno de los pasajes que se le viene a la mente es la muerte del piloto Rafael Pabon, cuenta que un 16 de noviembre de 1934, el hábil piloto derribó cuatro aviones paraguayos, pero en su intento de derribar el quinto recibió disparos certeros en el motor, presume que fue herido mortalmente. El avión comenzó a arder y él murió carbonizado, recordó Guzman.

Desmovilizado de la guerra, cumpliendo 12 meses en el campo de batalla, Guzmán llegó a Cochabamba donde el Ejército le otorgó su libreta militar y rindió honores junto a sus compañeros.

Casado con María Rosa Calvia a los 25 años, partió a Oruro donde trabajó como motorista en la mina de Kami, pero años más tarde por la delicada enfermedad de su amada retornó a Cochabamba y se asentó en Quillacollo, donde actualmente reside con sus hijos e hijas que lo adoran.

Acciones importantes en las que participó

Campo medio (22-V- 34)

Cañada Chile (9-VII-34)

El Carmen (16-XI-34)

Estrongest (19-XI-34)

Picada Iturri (12-XII-34)

Capirenda (3-I-34)

Picada Carrasco (11-I-35)

Defensa Villamontes (20-II-35)

Boyuibe (16-IX-35)

Campo León (22-IV-35)

Este articulo fue escrito el 14 de junio de 2012.

LA BATALLA DE RIOSINHO Y MAXIMILIANO PAREDES

El Batallón de Ismael Montes.- Durante la primera campaña del Acre, en 1899, el coronel Ismael Montes que fue Ministro de Guerra en el Gobierno de José Manuel Pando, organizó el Batallón Independencia Segundo de Línea, más conocido como la “Columna Montes” compuesta por 200 hombres, de los cuales murieron 138 diezmados por el clima y las enfermedades tropicales de la región.

El 1º de marzo de 1899 el español Luis Gálvez se sublevó y declaró el estadoindependiente del Acre, tomando Puerto Acre. Sorpresivamente Luis Salinas Vega representante boliviano, pidió el apoyo brasileño para conjurar el levantamiento. La respuesta inicial fue positiva, pero muy pronto Brasil se desentendió del problema para luego declarar el territorio del Acre en litigio.Entre 1899 y 1900 Bolivia envió tres expediciones: la de Andrés Muñoz, la de Lucio Pérez Velasco y la de Ismael Montes. 

En valientes acciones de armas en Cipueiro,Riosinho, Bagé y Puerto Acre, Bolivia restauró su soberanía y recuperó Puerto Acre. Allí se destacó Maximiliano Paredes.La expedición pacificadora conducida por el entonces Ministro de Guerra Cnl. Ismael Montes salió de La Paz a pie el 14 de julio, llegando a Riosinho el 6 de diciembre de1900, después de una caminata de penurias durante cinco meses.Venciendo la enorme distancia media de 1800 kilómetros, por tanto con esfuerzo físicoe individual, sus propios medios de subsistencia y de combate, con el auxilio no siempre eficaz.Hay que destacar que antes de este combate hubo importantes enfrentamientos como fueron los de PAPIRÍ, CAJUEIRO, COMBATE DE AMAPA Y HUMAITA.


EL HEROÍSMO DE MAXIMILIANO PAREDES

Maximiliano Paredes era un combatiente del Batallón “Independencia” que a la sazón se encontraba en “Riosinho” desde el 6 de diciembre del 1900, esperando el inminente
ataque de los acreanos. El día 12 del mismo mes al amanecer, encontrándose Maximiliano Paredes comocentinela de avanzada del puesto No. 4 y justo cuando el Corneta Maestro del Batallón tocaba el primer toque de diana, sintió movimientos en la selva. Al no haber obtenido respuesta al alto dado y comprobado que el enemigo avanzaba cautelosamente, con laclara intención de sorprender a los defensores de Riosinho, comenzó a disparar suarma mientras daba estentóreos gritos vivando a Bolivia, acción heroica que le costó la vida pero que logró alertar y poner en movimiento a la Segunda Compañía al mando del capitán Manuel Arteaga que reforzó inmediatamente el sector junto con las otras unidades. 
Después de dos horas de combate, los insurgentes abandonaron el campo, dejandouna quincena de muertos. Los acreanos Habían disparado más de 20.000 proyectilessobre los defensores de Riosinho, lo que nos da una idea de lo feroz de la arremetida.Este combate que tuvo una corta duración pero gran significación, en la que se demostró el heroísmo sin el desprecio a la vida como fue la del centinela que ahora lleva el nombre de la Escuela Militar de Sargentos del Ejercito, dio origen a que después de este combate en que las tropas boliviana obtuvieron la victoria, dio lugar aque el ejército se fortaleciera y pudiera retomar la ciudad de Puerto Alonso que estaba cercada por la fuerzas revolucionarias que eran mayores en número a las tropas bolivianas. Tras las derrotas sufridas desde el combate de Riosinho, los combates de Papirí. Cajueiro, Humaita, y particularmente la derrota en Puerto Alonso, los revolucionarios acreanos, se retiraron a sus residencias y los demás reconocieron la autoridad boliviana de la región.

¿MANUEL ISIDORO BELZU NACIÓ EN ORURO?

Zenón Nuñez Huanca - Teatro municipal de Poopó 1924 (Oruro) Por: Ramiro Duchén Condarco - Periodista e investigador / Publicado en...

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